
VIAJE A OBLIVLION.
LAS TRAVESURAS DE UNOS VIEJOS INDECENTES. (Sobre "Trash Humpers" de Harmony Korine)



Durante los años sesenta la revolución sexual, los hippies y la guerra de Viet-Nam dieron como resultado una explosión de cine conocido como sexploitation, una zona límite entre la pornografía dura y la blanda. Muchos son los títulos que conforman este movimiento cinematográfico. Para entonces Doris, cineasta autodidacta, era una bella mujer casada e interesada en el nudismo que la llevara a realizar ocho films entre 1960 y 1964 sobre este tema. Entre esos títulos se encuentran Blaze Starr Goes Nudist (1962) y Gentlemen Prefer Nature Girls (1962). Su apreciación del desnudo femenino y la atmósfera tautológica reinante la inspiraron a dirigir sus films en dirección al género sexual con los medios técnicos que contaba en aquells momentos, su sentido de la estética y su dramatúrgia personal. Bad Girls Go to Hell (1965) es una de sus films más conocido y el más representativo del sexploitation en su filmografía. Realizado bajo el seudónimo de Louis Silverman, narra la historia de una chica que huye a la gran ciudad después de haber asesinado a su violador y termina víctima de los abusos sexuales propios de la metrópolis. En este film, como en muchos otros, Doris contó con la colaboración del director de fotografía C. Davis Smith.
La obra de Doris con más de 30 films es una de las más extensas de este género. Entre estos “Los Peligros Sexuales de Paulette" en 1965, "Deseos Indecentes" en 1967 y "Mucho y Demasiado" en 1968. Su prolífera carrera no se detuvo y durante los años setenta realiza "Satan era una Mujer" y "Ven conmigo, Mi Amor", dos films explicitos sexuales conocidos en el género como hardcore. Otro de los temas que motivó a Doris fue la transexualidad y uno de sus trabajos más conocidos es el docudrama , "Déjame Morir Mujer" de 1978 donde participa la actriz-porno Harry Reems. Por su incursión en este género se le compara con Ed Wood por la esponteineidad y la total libertad del discurso fílmico.
Otros de los hits sexploitation de Doris es Deadly Weapons, con la actriz porno Chesty Morgan y guión de la sobrina de Doris, Judith Kushner. Cuenta la historia de Zsa Zsa, una ejecutiva de publicidad que persigue a los asesinos de su novio (Harry Reems) y que se hace pasar por una sripteaser para seducirlos, endrogarlos y finalmente asfixiarlos con sus enormes pechos, para descubrir al final de su venganza que su propio padre fue quien ordenó la ejecución de su amado. Este es el primer film de Doris con Chesty Morgan, famosa por su busto de 73 pulgadas, más tarde realiza con la actriz , Double Agent 73, en que una mujer espía lleva una cámara de microfilms implantada en una de sus poderosas mamas y en la otra una bomba.




("Un hombre de exito". 1985)
("Cecilia" 1970) 


("Lucia" 1968.)




En este sentido Liza también se convierte víctima de su prisionera en un clásico juego del gato y el ratón, donde el dominado también es el dominador y las crueles intenciones de una se confunde con la voluntad y la integridad de la otra. En realidad no se conoce cuales eran las intenciones de Munk con el material filmado y los cineastas que reconstruyeron el film se vieron precisados a regresare al campo y rodar escenas de ambiente e insertarlas en la trama. Esta reconstrucción llevó dos años dada las dificultades que el equipo de realización encontró a lo largo de la edición y entre estas dificultades la propia expresión de Munk tronchada por la muerte. La Pasajera es uno de los documentos más extraordinarios sobre los horrores del nazismo aprovechado por otros cineasta, como es obvio en Schindler's List, de Steven Spielberg's. Sin embargo nada nos garantiza que La Pasajera sea el film que Munk planeo y dejó inconcluso así como su trama es inconclusa y no deja conocer el destino de Marta, si realmente sobrevivió a los horrores del campo y esta pasajera no es más que la conciencia de Liza jugándole una mala pasada. Quizás las intenciones creativas de Munk fueran de otro orden, pero en realidad Witold Lesiewicz y Wiktor Woroszylski y demás integrantes de este singular equipo lograron un producto único dentro de la cinematografía de Polonia bajo la dominación soviética, que ha quedado como una excelente obra de arte y denuncia a la vez. 
En Crónica de un Amore Lucia Bosé es un animal sexual envuelto en pieles de armiño y lujosos vestidos. Su belleza es arrobadora y en cierta medida conspira contra el personaje al entregar una actuación gélida de femme fatal. Girotti se acerca a su personaje en Obssessione, el primer film del maestro del melodrama italiano, Luschino Visconti. Más que una crónica de amor, Antonioni nos entrega la crónica de una sociedad frívola donde los sentimientos parecen haberse congelado por el dinero. Como ignorando el caso, Juan Antonio Bardem realiza cinco años más tarde, La Muerte de un Ciclista, un filme que escapa a la censura de la dictadura franquista. Con Alberto Closas en el papel del amante, Otello Toso en del marido y Lucia esta vez bajo el nombre de María José de Castro y nuevamente esplendorosa en su belleza. La versión de Bardem toma otro camino que el de su colega Antonioni. Aquí María José es también una mujer de sociedad casada con un hombre rico y aburrida de un matrimonio sin emociones busca consuelo en un amante de su juventud, Juan, un profesor de matemáticas pariente de Castro al que le debe el puesto en la universidad. Al regreso de uno de sus furtivos encuentros, la pareja arrolla accidentalmente a un ciclista y temiendo las consecuencias de ser descubiertos lo dejan morir en la carretera. En esta versión Juan es atormentado por su conciencia y el intruso es Rafa (Carlos Casaravilla), un despreciable personajillo del círculo social de María José, que en una impresionante secuencia de montaje de Margarita de Ochoa, delata a los amantes al marido burlado, mientras una bailaora flamenca subraya la tensión de la escena.
La fotografía de Alfredo Fraile imparte al film un dramatismo clásico donde el blanco y negro cumple su mejor función al captar un mundo de ricos viviendo entre el lujo y los fútiles encuentros sociales de Milán. Ambos films como en el caso de Bad Lieutenant muestran una total originalidad y a la vez parecen ser el mismo. Es posible que en realidad Antonioni y Bardem se hayan inspirado en una de las novelas de crímenes más importante del siglo XX, The Postman Always Rings Twice, de James M. Cain, que casualmente es también el tema de Obssessione de Visconti. Quizás se hayan dejado arrastrar por la belleza de Lucia y la necesidad expresiva de criticar a una sociedad decadente. Quizás estos requisitos de identificaciones y autoría sean un laberinto que prueba una vez más que el arte es derivativo, ya sea consciente, inconsciente, casualidad o simple plagio.. 
