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jueves, 16 de agosto de 2012
martes, 19 de junio de 2012
EL REMAKE, EL CARTEL Y UNA KATANA.
El cine del Japón de los sesenta mostraba
la violencia enmarcada en una belleza visual que sería definitivamente su sello
característico, el maestro Kurosawa ya había implantado la marca a nivel
internacional con sus conocidos filmes pero otros colegas seguían la tradición
en personales versiones, absorbían los westerns de Houston y Ford con sus profundas panorámicas traduciéndolo a los
objetivos emplazados en enormes llanuras movidas por el viento donde sucedían épicos
duelos y donde el revólver era sustituido por el sable. El cine de “samurais”
, el de horror y otros filmes que miraban los conflictos de la sociedad japonesa
de ese momento comenzaron a poblar las marquesinas no solo de Asia sino también
de occidente. Cineastas como Nagisa Oshima, Kaneto Shindo, Susumu Hani, Shohei
Imamura o Hiroshi Teshigara empezaban a ser ampliamente conocidos en el mundo
entero.
En el año 1962 el japonés Masaki Kobayashi realiza
"Hara-kiri" una brillante cinta sobre el conocido ritual de honor
samurai. Sus descarnados personajes se debaten entre conflictos morales y
humanos sobre la condición de honor y sangre que los define. La cinta de
Kobayashi resulta una de las mas
significativas de ese momento.
Pasarían muchos años hasta los noventa
en que todo cambiaría, los rostros ajados de los samurais pertenecían ahora a los integrantes de una yakuza, las panorámicas rurales se transformaban en tranquilos planos sobre Tokyo y su hirviente hormigueo de personas y edificios,
la sangre derramada con katanas y certeros golpes era la misma vertida en ríos
de tortura, extorsión, asesinatos y disparos con armas tradicionales, típicas o
semiautomáticas, los fantasmas del cine de horror antes inspirados en la mitología
local regresaban como bestias terribles salidas de la tragedia urbana, de la vida cotidiana, del
video juego o del manga. Japón era
mostrado de la mano de Takeshi Kitano, Mamoru Oshii, Hideo Nakata y mi preferido,
Takashi Miike nacido en 1960 y con 88 películas como director.
El cine de Miike es expresivo y violento, la violencia de Miike expresa ideas, las ideas de sus personajes desembocan en violencia, la violencia habita su obra en un camino que va de la sangre al silencio, de la tranquilidad a lo más perturbador. Sus Cintas “Ichi the killer” y “Audition” son mis preferidas, además de su cuento “The box” incluido en el largometraje de tres cuentos “Three extremes” acompañado del hongkonés Fruit Chang y el genio coreano Park Chan Wook. Con su filme “Izo” Miike empieza un camino de regreso al cine del samurai solitario que tanto apareció en la cinematografía de sus antecedentes. Su gángster urbano sigue su camino nuevamente entre la belleza de la campiña japonesa, la sed de venganza y el honor. Sigue con su pieza “13 asesinos” un remake de la película “Jusan-nin no Shikoku” (1963) de Daisuke Tengan y en el 2011 vuelve con otro remake esta vez el “Hara-kiri: Death of a samurai”, sobre el de Kobayashi.
En los años sesenta por esas cosas de la vida y de la historia, llega a Cuba la primera “Hara-kiri” la cual se exhibió en los cines locales. En el año 64 el diseñador Antonio Fernández Reboiro realiza el excelente cártel de la cinta de Kobayashi. Fernandez Reboiro se incluye dentro de la escuela del cartel cubano de los 60 y 70 significativos por su originalidad, desenfado y talento. En la actualidad The Criterion collection tomó el cartel de Reboiro para el lanzamiento de la versión “Criterion” de la película, este cartel es uno de los más mencionados cuando se habla del diseño y el cartel cubano. Fue premiado y reconocido internacionalmente. Inspirado en la bandera japonesa del sol rojo sobre el fondo blanco, el cartel muestra gruesos trazos rojos que surcan el blanco y solo la palabra suicida, el intento de salvar el honor quizás ya perdido se deja ver acusador e hiriente sobre el título. “Hara-kiri”, además de una película representa el estado de animo de un momento, y quizás de tres momentos diferentes: el Japón de los sesenta, el de los noventa y la Cuba del 64 sin sables, historia medieval ni valerosos duelos.
SECUENCIA DE HARA-KIRI (1962)
TRAILER DE HARA-KIRI: DEATH OF SAMURAI (2011)
miércoles, 4 de enero de 2012
PARK CHAN-WOOK. “UN GENIO SUELTO”.

Magdiel Aspillaga.
No recuerdo exactamente cuando fue que vi por primera vez el trabajo del cineasta de Corea del Sur, Park Chan-Wook. Su nombre me llegaba a través de catálogos, algunas reviews y la novedosa semblanza de que el cine de Corea del Sur se estaba convirtiendo en uno de los mejores del mundo. Comenzaba a descubrir el cine asiático y a fascinarme cada vez más con él: los chinos Zhan Yimou y Chen Keige, el cine japonés de horror y su maestro contemporáneo Takashi Miike, el hongkones Wong Kar Wai, los hermanos Pham y otros muchos. Primero de Corea del Sur conocí “Tale of two sisters” de Jee-Woon Kim y después las películas de Kim Ki-Duk, solo me faltaba el protagonista de este texto.
No fue hasta algunos años mas tarde que compré su más famosa película: “Old boy”, la primera cinta de su famosa “Trilogía de la venganza”. En lo particular me fascinan demasiado algunas trilogías y otras que yo mismo suelo agrupar como: La trilogía de la vida de Pasolini, “Azul”, “Blanco” y “Rojo” de Kieślowski; “La aventura”, “El eclipse” y “La noche” de Antonioni; “Elephant”, “Last days” y “Gerry” de Gus Van Sant; “Stalker”, “Nostalgia” y “Sacrificio” de Tarkovski.
La Trilogía de la venganza de Park Chan-Wook se constituye de las cintas: “Old boy”, “Lady vengeance” y “Sympathy for vengeance” (mi preferida). Como indica su nombre la venganza es el tema central de estos filmes donde el cineasta transita por el amor, la culpa, la redención, el cuestionamiento de la relaciones humanas. El cine de Park Chan-Wook es genialmente “extremo”, extremo en violencia, en pasión, en entrega y lucha individual de sus personajes que por lo general están atormentados por conflictos que surgen de sus ideas morales, la moral y los preceptos del ser humano contemporáneo. Son filmes sensuales, sangrientos. La venganza en esta trilogía no abarca la sencillez argumental a lo Charles Bronson de un protagónico que trata de vengar el daño causado por el mal, la venganza ahora viene de la propia venganza, viene de la redención que se convierte en otra a su vez como serpiente nefasta que se muerde la cola.
Graduado del departamento de Filosofía de la Universidad de Sogang, decidió saltar a la realización cinematográfica (según cuenta el cineasta) después de ver “Vértigo”, por lo que no es raro que su cine esté marcado por un fino humor con fuertes influencias de Hitchcock y del también incomodo Polanski. Park Chank Wook absorbió a los maestros genialmente convirtiendo su cine en una obra llena de referencias y citas y a su vez totalmente original, posmoderna, contemporáneo, arte sin tabúes, sus filmes son piezas que se convierten en clásicos instantáneamente. Su “Thirst ”, a mí gusto es la mejor película de vampiros que se haya realizado jamás. Se unen en ella lo mismo el “Drácula” de Copolla, el “Nosferatus” de Morneau, “El Baile de los vampiros” de Polanski que las cintas de John Carpenter.
Este texto surgió cuando vi una de sus primeras cintas “Joint security area”. La película cuenta la historia de dos grupos de soldados de ambas coreas en la zona fronteriza que divide el norte del sur y como contrarios a lo establecido ambos grupos hacen amistad en lo que realizan peligrosos encuentros que terminan en una sangrienta tragedia. Es interesante el contraste entre el norte y el sur a todos los niveles pero si se quiere valorar la libertad política y avance de pensamiento de un país sola hay que mirar su cine, mirando el casi inexistente cine de Corea del Norte y el excelente de la Corea del sur podemos ejemplificar esta idea. “Joint security area”, no es exactamente una película política ni sobre el conflicto de las dos naciones o de una nación separada por las ideologías políticas, pienso es un filme sobre la amistad, la tolerancia y lo absurdo por momentos del odio como aberración del ser humano, una película bella, de una belleza descarnada, de un lirismo agresivo y genial como el de su creador.
No explico las razones por las que considero genial a Park Chan Wook solo mi criterio personal y mi gusto, pero reitero la recomendación de ver su cine por lo sublime y enigmático del mismo, un creador real y coherente de una país que por momentos se me hace lejano y otros demasiado presente cercano, sensitivamente próximo.
La cinta “Three extremes” es un largometraje compuesto de tres cuentos, el primero del hongkones Fruit Chang, el segundo de Park Chan-Wook y el tercero de Takashi Miike. Excelente festín de violencia, drama, humor y cine del mejor.
lunes, 28 de febrero de 2011
THE ASIAN BOX: OLD BOY.

Time and again we have warned you about Korean films being particularly violent. Oldboy wins the Pal d'Or for unnecessary squirm in your seat and avert your eyes brutality in Technicolor. Somebody kidnaps Dae-su, an obnoxious businessman, and locks him in a secured hotel room. Occasionally, his jailers gas him and cut his hair and straighten up the room while he's unconscious. At other times they drug him and infuse his brain with hypnotic suggestions. For no apparent reason, they dump him in a vacant lot after 15 years of imprisonment. He can't remember much, but a kind sushi waitress takes him home and cleans him up. He sets out to discover what he can about his captors. By methodically eating dumplings across the city, he eventually locates the food source used by his jailers. The delivery boy leads him to his place of entrapment and he wreaks havoc on the place. He gathers some clues, but large sections of his memory have been erased, which hinders his search.
Eventually, he finds his tormentor, a kid whom he had crossed in high school. Revenge takes a far different route than you'd anticipate, or ever conceive. If you turned your head during Marathon Man or were uncomfortable with A Clockwork Orange, then Oldboy will be too much to take. It's rated IIb which is equivalent to PG13. If I saw this at 14, I'd still be having nightmares. Otherwise it is an unbelievable tale that breaches more taboo subjects than a Todd Solondz film. 2004. Directed by Park chan-wook, who took the best directors prize at Canne for this gem. This is the second film in his gruesome revenge trilogy. If you can handle this, look for Sympathy for Mr. Vengance.
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