martes, 22 de febrero de 2011

HENRY MILLER: EL VIENTRE INMENSO.


Como dice el diccionario, el vientre es el lugar donde se engendra y cobra vida alguna cosa. En la medida en que yo puedo comprender, nunca hay nada más que vientre. Ante todo y por último, el vientre de la Naturaleza; luego, el vientre materno; y, finalmente, el vientre dentro del cual vivimos y somos, que llamamos mundo. No aceptar el mundo como un vientre es, en gran parte, causa de nuestro dolor. Creemos que la criatura no nacida vive en estado de bienaventuranza; creemos que la muerte es una liberación de los males de la vida; pero todavía nos negamos a considerar la vida en sí como una bienaventuranza y un bien. Y sin embargo, en el mundo que nos rodea, ¿acaso no se engendra y cobra vida todo? Quizá sea nada más que oír de nuestras ilusiones considerar la tumba como un refugio y los nueve meses que preceden al nacimiento como una felicidad. ¿Quién sabe algo acerca de la vida uterina o la vida del más allá? No obstante, ha prendido, y no desaparecerá jamás, la idea de que esos dos estados de inconsciencia significan ausencia de dolor y lucha, y por ende bienaventuranza. Por otra parte, sabemos por experiencia que hay personas vivas y que andan por el mundo en lo que se llama estado de felicidad. ¿Son más inconscientes que los demás o lo son menos? Creo que la mayoría de nosotros coincidiría en que son menos inconscientes. ¿En qué difieren entonces sus vidas de las del tipo corriente de hombre? A mi modo de ver, la diferencia está en su actitud ante el mundo, en el hecho importantísimo de que han aceptado el mundo como vientre y no como tumba. Pues no parecen ni lamentar lo pasado ni temer lo venidero. Viven con un estado intenso de conciencia, pero aparentemente sin miedo.

Se ha dicho que el miedo, que desempeña un papel predominante en nuestras vidas, fue en un tiempo algo vago, innominado, un eco, casi podría decirse, del instinto vital. Se ha dicho que con el avance de la civilización ese miedo innominado paulatinamente fue cristalizado en un miedo a la muerte. Y en la cumbre de la civilización ese miedo a la muerte se torna miedo a la vida, tal como ejemplifica la conducta del neurótico. Ahora bien, el miedo no tiene nada de raro: sea cual fuere la forma en que se manifiesta es algo que todos conocemos tan bien que cuando aparece un hombre que carece de él en seguida nos esclaviza. En la historia de la humanidad ha habido menos de un puñado de hombres así. Poco importa que hayan sido fuerzas del bien o del mal: el temor que suscitan es el temor que suscita el monstruo. En verdad que todos fueron monstruos, se llamarán Tamerlán, Buda, Cristo o Napoleón. Fueron figuras heroicas, y el héroe, según los mitos, siempre nace en forma sobrenatural. El héroe, en suma, es el que escapa a la conmoción del nacimiento.
El héroe entonces es una suerte de monstruo inmune al dolor y al sufrimiento: está del lado de la vida. Para él el mundo es un lugar donde las cosas se engendran, cobran vida. La vida se le revela como un arte, no como una prueba. Goza de la vida reordenándola según sus propias necesidades. Quizá afirme que lo hace por los demás, pero sabemos que también es un embustero. El héroe es el hombre que se dice a sí mismo: aquí es donde suceden las cosas, no en otra parte. Obra como si el mundo fuera su casa. Semejante conducta, desde luego, provoca una confusión espantosa, pues como todos saben, la gente rara vez está en su casa, siempre está en otro lado, siempre "ausente". La vida, como se la llama, para la mayoría de nosotros es una larga postergación. Por una razón bien simple: el MIEDO.
Como vemos siempre que estalla una guerra, el temor a la guerra se vence en el momento en que uno se encuentra realmente metido en ella. Si la guerra fuera en realidad tan terrible como la imagina la gente, hace tiempo que se la habría suprimido. Hacer la guerra es tan natural para los seres humanos como hacer el amor. El amor puede volver cobardes a los hombres tanto como el miedo a la guerra. Pero cuando un hombre se enamora desesperadamente, comete cualquier crimen, y no solamente se siente justificado, sino también contento. Está en el orden de las cosas.
Los hombres más sabios son aquellos que hablan de la ilusión: MAYA. La ilusión es el antídoto del miedo. Cuando están en actividad, vuelven absurdamente ilógica la vida. Pero es precisamente esa dualidad paradojal de la vida la que nos mantiene, la que nos hace ir y venir alternativamente de un vientre a otro. El mundo, que no sólo es el mundo humano, es el vientre de todo, del nacimiento, de la vida y de la muerte.
El hombre lucha constantemente por constituirse en parte de ese tercer vientre, omnímodo, EL MUNDO. Es el caos original, el asiento de la creación misma. Ningún hombre lo logra del todo. Es una condición del ES no conocida ni por el feto ni por el cadáver. Pero el alma la conoce, y si bien es inalcanzable, no por eso es menos verdadera.
Es curioso que en nuestra lengua el verbo que expresa el ser sea intransitivo. La mayoría de las personas hallan natural que el verbo tu be (ser) sea intransitivo. Pero sabemos que hay lenguas que no hacen la distinción entre verbos intransitivos y transitivos. El espíritu de tales lenguas está más profundamente arraigado en el símbolo. Puesto que únicamente mediante el símbolo comprendemos profundamente algo, cuanto más precisa y conceptual llega a ser una lengua, más estéril se torna. Las lenguas modernas, todas ellas, reflejan más y más la muerte que está dentro de nosotros. Reflejan muy claramente el hecho de que consideramos la vida en sí como un zaguán, poco importa que desemboque en el cielo o en el infierno. Contra ese automatismo estancado fue contra lo que luchó Lawrence su vida entera; esa entrega a los instintos de muerte es lo que enfurece a un hombre como Céline.
La muerte real no causa terror a los seres ordinarios, inteligentes y sensibles. La gran pesadilla es la muerte en vida. La muerte en vida significa la interrupción de la corriente de la vida, la anticipación de un proceso natural de muerte. Es la forma alternativa de reconocer que el mundo no es en realidad más que un gran vientre, el lugar donde todo cobra vida. Todo lo que vive tiene voluntad, esto es, creatividad. La voluntad está en el verbo, el modificativo más importante de nuestra oración: los verbos son ipso facto transitivos. Sin embargo, la mente puede convertir en intransitivos los verbos, como puede anular la voluntad. Pero por naturaleza los verbos son símbolos de acción, independientemente de que la acción consista en hacer, tener, respirar o ser.

De hecho sólo hay una corriente constante de actividad, un movimiento de aproximación o apartamiento de la vida. Esa actividad continúa aún en la muerte, resultando allí a menudo la actividad más fructífera. No tenemos un verdadero lenguaje para la muerte, puesto que nada sabemos de ella, puesto que no la hemos experimentado; sólo tenemos conceptos, contrasímbolos que son expresión de la vida en forma negativa. Todo lo que realmente conocemos es devenir, cambio y transformación interminables. Las cosas se recrean constantemente. El verdadero temor, el terror verdadero, está en la idea de fijación. Es una idea viviente de la muerte.

Algunas personas nacen muertas. Algunas dan la impresión de vivir sólo a medias. Otras parecen radiantes de energía. No importa que se esté del lado de la vida o del lado de la muerte.
La vida es tan maravillosa con signo menos como con signo más. El verdadero milagro es estarse quieto. Significaría convertirse en Dios, o en muerto en vida. Es la única posible escapatoria del vientre, y por eso, desde luego, la noción de Dios está tan arraigada en la conciencia humana. Dios es suma, lo cual es lo mismo que decir cesación. Dios no representa la vida, sino la realización, que es la única forma legítima de muerte.

En esta forma legítima de muerte que digo está detrás de la idea de realización, hay la más completa subordinación al instinto vital. Ésta es la idea que ha obsesionado a todos los maniáticos religiosos, la muy sensata idea de que únicamente viviendo algo hasta la plenitud puede haber un fin. Es una idea enteramente amoral, totalmente artística. Los artistas más grandes han sido los inmoralistas, es decir, los partidarios de vivirla hasta el fin. Por su puesto que inmediatamente fueron mal comprendidos por sus discípulos, por los que andan predicando en su nombre, propagando tal o cual evangelio. Esas grandes figuras estaban imbuidas de una idea: la de llevar las cosas a un fin. A todos les obsesionaba el sufrimiento.
La idea de que el vientre puede ser un lugar de castigo o tortura es bastante reciente. Quiero decir con esto que tiene unos pocos miles de años. Coincide con la pérdida de la inocencia. Todas las ideas sobre el Paraíso implican la conquista del miedo. El Paraíso es siempre una condición que se merece o gana mediante la lucha. La eliminación de la lucha es la lucha mayor: la lucha por no luchar. Porque la lucha, erróneamente o no, tiene que ver con el nacimiento. Pero hubo un tiempo en que el nacimiento era fácil. Ese tiempo es ahora tanto como entonces. Para sobrepasar el dolor y el sufrimiento, para superar la lucha, hay que aprender el arte del equilibrista... Al caminar por la cuerda floja por encima de los opuestos uno llega a estar plena y agudamente consciente -peligrosamente consciente-. El estado consciente se extiende para abarcar los opuestos aparentemente conflictuales. Estar sumamente consciente, que significa aceptar la vida tal como es, elimina los terrores de la vida y mata las falsas esperanzas. Diría más bien, mata la esperanza, porque, vista desde un más allá, la esperanza se presenta más como un mal que como un bien.

No digo nada sobre ser feliz. Cuando realmente comprende uno lo que es la felicidad, se apaga uno como una luz. Toda medida para una vida mejor aquí en la tierra significa mayor sufrimiento y aflicción. Todo lo que se planea para mañana significa la destrucción de lo que ahora existe. El mejor modo es el que existe ahora en este mismo momento. Es el mejor porque es absolutamente justo -lo cual no quiere decir que tenga nada que ver con la justicia-. Si deseáramos algo mejor o peor-, no tenemos más que exigirlo y bien que lo tendremos. El mundo es un sueño que se va cumpliendo de un momento a otro, y sólo el hombre está profundamente dormido en medio de su creación. Nacimiento y renacimiento, y los monstruos son una parte de la creación tanto como los ángeles. El mundo se torna interesante y habitable sólo cuando lo aceptamos in toto con los ojos del todo abiertos, sólo cuando lo vivimos hasta el fin como vive hasta el fin el feto su vida uterina. A propósito, ¿alguien ha oído hablar alguna vez de un feto "inmoral"? ¿O de un cadáver "cobarde"? ¿Puede alguien decir si los habitantes de los bosques de Australia llevan una vida acertada, una buena vida? Y las flores ¿acaso contribuyen al progreso y la invención? Son estas pequeñas preguntas las que a menudo perturban a los filósofos. Sabotaje intelectual. Pero de vez en cuando está bien hacer preguntas a las cuales no se puede responder: hace más vivible la vida.

Recuerdo una frase que me perseguía cuando era más joven: "el hombre camino del orden". No sabía lo que quería decir exactamente, pero me fascinaba. Creía. Hoy, aunque confieso con franqueza que no sé lo que significa esa frase, creo más que nunca. Creo en todo, bueno y malo. Creo más y menos de lo que es verdad. Creo más allá de todo el volumen del pensar humano. Creo en todo. Creo en una vida colectiva y también en la vida individual. Creo en la vida del mundo, del útero que es. Creo en las contradicciones de la vida uterina de este mundo. Creo en tener dinero y también creo en no tenerlo. Y crea o no, actúo siempre. Actúo primero y averiguo después. Porque nada me parece más cierto que todo lo existente existe por un fiat. Si algo es el mundo, es un acto. El mundo no es pensamiento, pero bien puede ser un acto de pensamiento. Quienes actúan, originan reacciones, como decimos. En las agonías del alumbramiento la madre sólo reacciona: el que actúa es el feto. Y viva o muera la madre, para el feto es lo mismo. Para un feto lo importante es el nacimiento.

De modo similar, para el hombre lo importante es nacer, nacer al mundo, al mundo -tal-como-es, no a un mundo imaginario, anhelado, no a un mundo mejor, más feliz, sino a éste, el único mundo, el mundo de AHORA. Hoy hay muchas personas que imaginan que la forma de hacerlo es pagar a otro para que les permita tenderse sobre un sofá y les escuche el relato de sus penas. Otros también creen que las parteras que desempeñan esa tarea deberían pagar ellas mismas para volver a nacer.

Siempre hay Redentores, y de algún modo a los Redentores siempre se las dan por la cabeza. Nadie ha descubierto todavía cómo salvar a quienes se niegan a salvarse a sí mismos. Y además -una pequeña pregunta uterina-, ¿queremos realmente que nos salven? Si así fuera, ¿para que, por qué, qué hay que salvar?

Vemos cómo los bancos gastan el dinero que ahorramos para ellos; vemos cómo los gobiernos gastan los impuestos que nos obligan a pagar a fin de "protegernos", dicen ellos...¿No sabemos que Dios nos está dando constantemente su amor ilimitado? En los lugares más altos se da y gasta muchísimo. ¿Por qué entonces no nos damos a nosotros mismos, con derroche, con abundancia, completamente? Si comprendiéramos que somos parte del proceso interminable, que no podemos perder ni ganar nada, sino vivir hasta el fin, ¿nos comportaríamos como lo hacemos? Imagino el hombre del año 5000 de nuestra era abriendo la puerta de su casa y saliendo a un mundo infinitamente mejor que éste; también puedo imaginarlo saliendo a un mundo infinitamente peor que el nuestro. Pero en el fondo de mi corazón creo para él, Mr. John Doe en persona, será exactamente el mismo mundo que éste que ahora habitamos. La fauna y la flora quizá sean diferentes, el clima podrá ser diferente, las ideologías podrán ser diferentes, Dios podrá ser diferente, pero John Doe mismo será diferente y, por lo tanto, todo será lo mismo. Me siento tan cerca del John Doe del año 5000 de nuestra era como del John Doe del año 5000 antes de Cristo. Sería incapaz de elegir entre los dos. Cada uno tiene su propio mundo al cual pertenece. Quien no comprenda lo maravilloso que es el mundo, tant pis para él. El mundo es el mundo, y al mundo le interesa más su propio nacimiento y muerte que la opinión que Mr. John Doe pueda tener sobre él.

La mayor parte de los trabajadores activos del mundo contemporáneo consideran nuestra vida sobre la tierra como un Purgatorio o un Infierno. Sudan y luchan por convertirla en un Cielo para el hombre del futuro. O si se niegan a formulárselo a sí mismos de este modo, dicen pules que es para hacerse un Cielo para ellos mismos, un poco más adelante. El tiempo pasa. Planes quinquenales. Planes para diez años. (Dinosaurios, dinastías, dínamos.) Entretanto se carian los dientes, viene el reumatismo, luego la muerte. Pero nunca el Cielo. De algún modo, el cielo siempre está en lontananza, siempre allí la vuelta. Mañana, mañana, mañana... (*)

(*) Fuente: Henry Miller, La sabiduría del corazón, Buenos Aires, Sur, 1966.

domingo, 20 de febrero de 2011

DEL CAMINAR SOBRE HIELO. WERNER HERZOG. (fragmentos)


Munich- Paris. Del 23 de noviembre al 14 de diciembre de 1974. Diario de viaje.

Domingo 8 de Diciembre.

Aquí, por pura desidia, se mata la tierra. Los niños juegan alrededor de la iglesia. La noche me ha congelado. Un anciano cruza el puente, no advierte que alguien lo esta observando, anda muy despacio, dando pequeños pasos trabajosos y vacilantes, sumido en sus reflexiones. La muerte va con el. Todo es penumbra. Grandes nubarrones: no hará buen tiempo. El matrimonio de Till se celebró en la montana, todo estaba cubierto de nieve y tuve que empujar a la abuelita hasta la cima. Desde arriba, Erika nos gritó que permaneciéramos sentados donde estábamos. Le conteste, en primer lugar, que no estábamos sentados, y luego, donde sentarse en medio de tanta nieve. Una oveja esquilada, atlética, que se había extraviado en la calle del pueblo vino hacia mi en la dudosa luz del alba, me obsequió con un balido y volvió a partir con su trote elástico. Ahora que esta amaneciendo comienzan a cantar los gorriones. Ayer el pueblo era indolente como una oruga cuando hace frío. Hoy, domingo, se ha acurrucado en su capullo. La helada ha hecho reventar las lombrices que no han conseguido cruzar la carretera asfaltada. Bajo los tejadillos de uralita acecha la soledad pronta a saltar.

Anduve sobre un alud de nieve mojada, al comienzo no me di cuenta. De pronto hubo un extraño movimiento de reptación en toda la pendiente, el suelo parecía esfumarse bajo mis pies. Que reptar? Que silbar?, me pregunte, Una serpiente? Y entonces toda la ladera se puso a reptar y a silbar conmigo encima. Mucha gente había tenido que pasar la noche en un estadio, y las gradas en las que dormían apretados unos contra otros eran tan rígidas que se produjeron verdaderos aludes humanos en vertiginoso descenso. No pude sujetarme a nada y acabe a orillas de un arroyo lejos de Poissons. Podía incluso ver su fuente originaria. Este arroyo, me dije, te llevara hasta el Marne. Ya había oscurecido cuando pase el Marne, en Joinville. Cruce primero el canal, luego el río que arrastraba en su corriente aguas maculadas de nieve. Al pasar ante una casa la televisión transmitía una competición de esquí. Donde voy a dormir? Un sacerdote español decía misa en ingles defectuoso. Cantaba desafinado en un saturado micrófono, pero detrás de el la pared de piedra estaba recubierta de hiedra. Unos gorriones hacían un ruido infernal....estaban tan cerca del micro que no se entendía nada de lo que decía el sacerdote. Los gorriones habían sido amplificados miles de veces. Entonces, una pálida muchacha se desmayó en la escalera, y murió. Le frotaron los labios con agua fresca, pero ella escogió la muerte.

jueves, 17 de febrero de 2011

DE UNA MUJER Y UNA SEMANA.


"Él recuerda aquellos años como si mirara a través del cristal de una ventana cubierta de polvo. El pasado es algo que podemos recordar pero no tocar y todo lo que se recuerda es borroso y vago."
In the mood for love. Wong Kar Wai.



Magdiel Aspillaga

Ella desapareció hace una semana exactamente como bala perdida, y mira que la traté de atrapar, plomo certero entre los dedos, arena entre miel y cal más allá de cada pie y cada paso lento y lento a la distancia que se trazaba entre uno y otro...lancé el teléfono mil veces por la ventana pero el volvía a entrar bravo conmigo y me decía -Llamala texteale algo, lo que sea o te voy a golpear-
A ella no le importa nada (you don't have to put on the red light) ella sigue y los caminos se le abren y los muros se derriban a su paso, ella baila come desayuna y después llora cada tarde cuando sabe que va a caer la noche después su cuerpo es de la noche esta hecha para la noche ella es la reina de la noche mientras yo me conformo con su voz de pito a través del vidrio entre las seis y las siete cada día. Permanentemente viene en madrugada su recuerdo que es como el recuerdo de una película de Dario Argento, ella aparece con una túnica azul (no se porque azul) y hay mucho viento con muchas hojas y grandes ventanales y detrás la sigue un personaje con una careta de ave y un cuerpo cubierto de abejas y de pronto la imagen empieza a desdibujarse, comienzo a olvidarme de su rostro de su risa de su tristeza y de su pelo rubio que no es real y entonces me despierto tenso, pongo a Luis Miguel en youtube... entregate mi prisionera...Luis Miguel se parece a mi hermano y mi hermano esta muy lejos ahora mismo....abre los ojos no me hagas sufrir...no te das cuenta que tengo sed de ti...mira hoy seras mía por fin.....dejame besar el brillo de tu desnudez (tocala de nuevo Sam) y sigo así toda la noche hasta las cinco de la mañana en que me doy cuenta que solo me quedan tres horas de sueño...esto no me pasaba desde la secundaria, esa cosa rara que viene de adentro y te levanta el estomago hasta el alma y el alma se te convierte en cuello y el cuello gira y el cuero cabelludo emana un calor como eléctrico, soy un hombre fosforescente en medio de una oscura habitación de madrugada mientras ella huye de domir al mismo tiempo, esta es una extraña reminiscencia fenómeno nemotécnico de algo que fué y pensé que no regresaría nunca mas, es verdad que me ha costado: tomar sopa con tenedor, caminar por las paredes, conversar con mi doble de su ausencia, discutir frente al espejo con esa otra parte que pertenece a los espejos, tener la mitad del cerebro dedicado a las acciones de locomoción y desplazamientos fisicos mientras la otra mitad la ocupa su rostro, su pelo deteriorado por los tintes y el estruendo de sus gritos (cuando ella grita todo el mundo mira y somos el centro cuando ella calla yo también me callo y me hace verme a mi mismo niño en mi casa con mis padres y eso es algo raro, es algo que me hace pensarla cada día aunque no este, siga o nunca mas la vuelva a ver) mirar la puerta y saber que allá afuera lamentablemente hay un mundo real con balas perdidas, cohetes inatrapables, ovnis misteriosos y una mujer que se disfraza, que es como Courtney Love con Juana Bacallao, que es de rosado y de sangre que menstrua y canta a veces también cuando yo canto con mi hermano y con Luis Miguel. Cuando comienzan a desdibujarse en mi memoria los rasgos de su cara me asusto, mucho, demasiado.

domingo, 6 de febrero de 2011

HABITACION DE SABADO EN ROMA.


Magdiel Aspillaga.

Es el tiempo que corre permanentemente a pesar de todo y todos, (eso lo escuche en el dialogo de alguna película que no recuerdo, una película de guerra de esas de “comandos” donde Chuck Norris tiene que rescatar a alguien de una tupida jungla y entonces su amigo mas cercano a punto de morir baleado entre las lianas de un pantano le grita -!Es el tiempo que corre permanentemente y a pesar de todo!- y Chuck Norris lo mira y levanta su ametralladora y ahí todos estamos seguros que aun le queda mucho al filme y que Chuck Norris va a vengar a su amigo y sobretodo que no va a morir. En ese momento de la película, el héroe ha destruido a la muerte, esa es la gran victoria del cine sobre el tiempo. Ya casi llega el Domingo, esta llegando, y yo pondré este post seguramente ya pasadas las doce como si se fueran a convertir todos los carruajes en calabazas y todos los ratones en hombres y después solo queda colocarse el cuello nuevamente y levantarse . Comienza nuestro día de no reposo –es nuevo día, un día magnifico no importa si para el pez plátano o para explotar indios- se trata de levantes absurdos, de sentir sin mas que somos dependientes de otros seres humanos sobre la tierra aunque en puntos exactamente divididos y en solo minutos fragmentos de algo que fue tiempo absolutamente definido. Como en un viejo filme de Edward S Potter donde el vaquero dispara a cámara, al lente no importa el peligro de cuantos mate al otro lado, lo determinante, lo imprescindible es que al tiempo hay que matarlo, hay que luchar contra el, contra la muerte, la muerte no puede llegarnos y si es preciso nos disparamos antes como en un acto heroico -primero muerto que caer en manos del enemigo- del enemigo tiempo, del enemigo tiempo distancia, tiempo real o no que transcurre en la otra realidad que usualmente muchas decimos “como en una película”, como si la vida real sucediera “adentro” de las películas.
Elena Anaya habla en euskera y yo trato de imitarla repitiendo mi apellido en voz alta pero es absurdo, todo es absurdo, los idiomas no son barrera porque ahora solo se trata de un espacio y dos personas juntas, es solo una habitación, quizás una ventana y las banderas exactas que ubiquemos entre nuestros propios bordes no importa si ingles, ruso, español lo que sea. “Memorial” suena Nyman en lo que se trata de prolongar un crimen, son muchos los que quieren violentar la ley -!la ley se hizo para violentarla, para desarmarla!-me gritan ellos cuatro desde las cuatro esquinas del cuarto (son fantasmas lo se, estuve mirando por la tarde “Paranormal activity 2” y parece que los invoque) Kurt Cobain cargando su escopeta, Hemingway hace lo mismo, como un filme del oeste de perfectos engranajes (también vi la ultima de los Coen, sigo mezclando títulos y estilos), Pavesse que no lleva escopeta sino revolver y Jean Eustache que se va a lanzar, golpear, arrancarse los pelos a sangre fría porque odia las armas y dice que no lo van a coger vivo y lo dice y lo repite seguidamente (los muertos son alegres los muertos no lloran ) y el alivio total de la vida y la muerte es algo que siguen cantando a coro las cuatro esquinas los cuatro fantasmas los cuatro jinetes y el amanecer violáceo sobre los tres mapas: el antiguo y el contemporáneo de esa ciudad que es Roma y que solo de turista conocí, y el mapa de la habitación, única y exacta habitación, permanente y tangible. Recuerdo las calles iguales a la calle que une y desune a Alba y Nasha...Sasha..Natasha. Roma no me fue tan atractiva, me recordaba a Cuba, yo caminaba y pensaba en Cuba y Cuba era y sigue siendo un fantasma llena de héroes que dicen y han dicho que tampoco los van a coger vivos. No me gusto mucho Roma en la vida real, me sigue gustando mas en las películas. Alli siguen Heminway, Kurt Cobain, Pavesse y Eustache que se sigue golpeando contra la pared de la esquina mas esquina, son cuatro puntas de algo que no logro descifrar pero que en este Domingo que comienza sin amanecer me es ilícitamente triste (me hubiera gustado que fueran cinco esquinas y en una estuviera Jack London) Cada día nos seguimos uniendo-separando mas por google-map, trato de ver la que era mi casa en Cuba por la red (Roma me recordó Cuba, una ciudad me recuerda un país completo), todo se ve borroso, sobrevuelo un espacio desconocido, soy un avión espía invisible, un U2 invisible en estas horas. Es raro, en internet mi pueblo esta de día, todo iluminado como si se tratara de un uso horario diferente, remoto, cinematograficamente imposible....y entonces que queda? me digo y trato de que alguien a esta hora tan temprana, demasiado temprana me aconseje. Los cuatro fantasmas famosos se acaban de disparar, “los cuatro mosqueteros”(que también se suicidaron, haciéndose harakiris al estilo japones) Pavesse ha muerto lentamente, Kurt Cobain se desploma mostrándome sus zapatos en blanco y negro, la boca de Hemingway no es sino un mural recortado en rojo contra mi cocina, Eustache se ha ido usando sus propios métodos y yo nuevamente trato de pensar en geografía no en color ni en historia, en geografía, en esa ciencia exacta o no que significa distancia, relieves , océanos, pueblos y el azar...ese cruel fenómeno que no soporto, sobretodo cuando la vida exige retornar a la normalidad, a lo que somos, o nos han dicho que somos y vamos a ser, mas allá de lo elíptico de una noche, de un nuevo día, de una habitación.

martes, 1 de febrero de 2011

JACK KERUAC: Es tu amigo, déjalo soñar...


Es tu amigo, déjalo soñar;
No es tu hermano, no es tu padre,
No es San Miguel, es un chico.

Está casado, trabaja, va a dormir
Al otro extremo del mundo,
Va a pensar en la Gran Noche Europea.

Le explico a él, a ti, mi camino no es el vuestro,
Niño, Perro —escucha: vete a buscar tu alma,
Vete a oler el viento, vete lejos.

La vida es una pena. Acerca el libro, vamos,
No escribas más en las paredes, en la luna,
La del Perro, en el mar, en el fondo nevado.

Vete a buscar a Dios en la noche, también en las nubes.
Cuándo se detendrá este gran círculo en el cráneo
¡oh Neal!; hay hombres, cosas, afuera que hacer.

Enormes tumbas tremendas de Actividad
En el desierto de África del corazón,
Los ángeles negros, las mujeres en la cama
con sus hermosos brazos abiertos para ti
en su juventud, suplicando algo de
Ternura en el mismo sudario.

Las grandes nubes de nuevos continentes,
Pies cansados en climas tan misteriosos,
No bajes hasta la otra parte para nada.

martes, 25 de enero de 2011

OFICINA: ¿Se limitarán a ser inventores de slogans?


PIER PAOLO PASOLINI

Es cierto que mi primer libro, publicado en 1942, fue un libro de poesías. Y también es cierto que empecé a escribir poesías a los siete años de edad, en segundo de primaria (tengo ante mi vista, luciente, aquel cuadernillo de rayas, con mi mano que escribe los primeros versos, con palabras «elegidas», en cuanto a estilo sublimis: verdor, ruiseñor...), pero, quién sabe por qué, cuando pienso, indistintamente, en los inicios de mi carrera literaria, pienso en mí como en uno que «proviene de la crítica». Quizá porque en los albores de los años cuarenta, precisamente, mi mayor entusiasmo - que por otra parte era poético - lo dedicaba a los estudios de filología románica y a la historia del arte (la memorable serie de lecciones de Roberto Longhi sobre Masaccio). El hecho mismo de que mis primeros versos publicados (y todavía no repudiados), de adolescente de 18 años, estuvieran en friulano, demuestra que mi operación poética tenía lugar bajo el signo de una inspiración fuertemente crítica, intelectual.


Es por eso por lo que sigo considerando a los críticos unos colegas. Algunos seniores, otros juniores. Desde la fulminante tarjeta postal de Lugano con la que Gianfranco Contini anunciaba una inmediata crítica de mis primeros versos friulanos de 1942 (fue la primera y la mayor de mis alegrías como escritor) hasta las últimas críticas de la Religione del mio tempo de este año - Bo, Vigorelli, Citati... -, yo siempre me he sentido juzgado por colegas: y con toda la lealtad y la estima del caso. Al mismo tiempo, yo también he trabajado siempre en el «campo» crítico. Por lo tanto, debería ser encausado: sometido a análisis también yo. Como escritor, estoy incondicionalmente agradecido a la crítica italiana: siempre he sido verdaderamente leído, a menudo con pasión, con intensidad analítica. Éste es uno de los pocos lados buenos de mi vida-literatura, de mi literatura-vida. Hay algunas excepciones, pero he de decir sin modestia la verdad: se trata siempre de críticos quizá bastante oficiales, pero que carecen de real consideración en el mejor mundo literario; o bien de jóvenes poco claros; o, por último, de periodistas, no de críticos: son los periodistas divulgadores a sueldo los que han ocasionado mucha confusión sobre la valoración crítica de mi trabajo, creando unos contrastes críticos que, en realidad, no existen. Los contrastes son sólo, e interesadamente, políticos.
Éste es mi punto de vista de escritor, o sea de cuerpo vil. Y me disculpo si el cuerpo vil ha sido, en este pequeño informe, un poco demasiado corporal, o sea privado.
Como colega, o sea como crítico, en parte me identifico y en parte soy combativo, pero combativo hasta un desapego definitivo e irreversible, con la crítica coetánea. Porque con el crítico excesivamente apasionado se mezcla en mí, como diría un meridional (Uèh, carissimo!), el ideólogo. Y toda mi lucha ideológica se ha desarrollado contra el hermetismo y el novecentismo, bajo el signo de Gramsci. Por eso he acusado a mis contemporáneos de practicar una crítica de gusto, de comunión estética, para élites: casi como si los objetos de la crítica fuesen unos monstruos, unos casos de humanidad volcánica, privilegiada en las innovaciones lingüísticas debidas a angustia o felicidad no comunicantes. He acusado a mis contemporáneos de moralismo (los liberales) y de estetismo (los católicos), y ambos, moralismo y estetismo, presuponen un mundo inmutable (¡imaginarse, Italia!), definitivo, concéntrico, donde tuviese valor real una sola cultura: la de la clase dominante, a la que los literatos pertenecen endeblemente, anárquicos o serviles, angustiados o chovinistas, conformistas o desmelenados, abiertos (los liberales antifascistas) o cerrados (los católicos estetizantes, también ellos antifascistas).
Ahora está naciendo un nuevo tipo de crítica: el inducido por el neocapitalismo para las masas consumistas. Será divertido ver a la crítica volverse cada vez más abierta y accesible a imponer a las masas lo que las masas están predispuestas a que se les imponga. En este giro de cultura apriorística y preordenada los críticos se limitarán a ser inventores de slogans. Por ahora vivimos aún de los restos de la cultura agrícola y comercial: que explica ese rasgo clásicamente idílico que hay siempre en toda la crítica literaria, no sólo italiana, y también ese rasgo ferozmente pueblerino, provinciano, en las clases bajas.

jueves, 20 de enero de 2011

ELLA SE PARECE A MILA KUNIS.



Magdiel Aspillaga.

Llegó de negro como una chica tecno y después de mirarme de arriba a bajo me besó cayendo sobre mi boca tranquila y acompasadamente, diciéndome que tenía mi vida sexual publicada en el blog (creo que tiene razón). Después se alejó con esa gracia única de las mujeres bellas y se empezó a tocar el pelo, la ropa, los botones, los ojales que se yo, y volvió a mirarme única y desafiante, ahí la miré, se daba un aire pero no podía estar seguro, se parecía a Mila Kunis, un poco más adulta, más sangrienta, más triste y más callada, más segura, más amable, más enorme, más telúrica y también más matérica, allí a mi lado tratando en inicio de entender que es lo que ha pasado y sigue pasando entre los dos y después el cine y las mujeres bellas y la soledad y las calles que se debaten entre frente frío, lluvia, amanecer y rutina-desafío. Todo terminó de la única forma que podía ser, casi sin palabras, solo gestos, ecuestres maniobras de uno sobre el otro y a un lado y otro, reconocimiento remoto de las lenguas ágiles y expectantes ante todo y cuanto todo pudiera haber en derredor, zambullirse detrás de cada respiración y cada momento, ella es única y se parece a Mila Kunis, tal si la belleza fuera indefectiblemente cuestión del cine, seguimos con el miedo a la muerte, tratando de congelar el tiempo en cuadros y cuadros, en momentos que pertenecieron al pasado, tu lo sabes, siempre lo supiste, pero sigues dejándote llevar por las corrientes -dejalos, allá ellos, dejalos que no saben lo que hacen- decía Nietzsche agarrado al oído de un caballo que era golpeado por su dueño. Creo que nadie me ha comprendido como tu, eso si lo pongo en el blog, si quieres también algo sexual, de posiciones, de momentos, de arriba o abajo o dentro de uno o de la manera en que cada uno quería meterse dentro del otro aferrados al ultimo madero que nos quedaba de placer. Quisiera estar siempre contigo y verte correr por un campo a lo lejos como fuera de foco, alguna música de fondo que no puede faltar, como si quisiera arrancarte de adentro para mi adentro y corroborar con mi boca ojos pene dientes de que se compone tu materia. Anoche vi a Wim Wenders conversando con Nicholas Ray, Nicholas Ray iba a morir y Wim Wenders tenia unos tirantes rojos y reía, pero yo tenia ganas de llorar, y Nicholas Ray también reía, y yo nuevamente tenía ganas de llorar y pensaba en que hoy iba a medir mis palabras a la hora de escribir publicamente y que dices que soy dulce pero que te llevo recio, que tratas de no perdonarme pero que me quieres, y yo muy adentro (seguimos adentro y con lo adentro) sigo pensando que eres la única que me puede entender, la unica que resignada y en silencio sabe quien soy ademas de Mila Kunis y Nicholas Ray que ya murió y tambien un poco Henry Miller sobretodo cuando bebo cerveza en los clubes de strippers buscando a alguna mujer que se parezca a Mila Kunis. Tu te pareces a Mila Kunis, tu estás hecha de sal y de leche y de sexo, mucho de sexo, y también de esa sustancia química que alguien en algún momento me dijo de que estaba compuesta (ya ni me acuerdo) y que se llama celuloide. Tu y yo sabemos de que va esta historia y mientras te digo esto Nicholas Ray está mirándome en la puerta sin reírse y se marcha, si pudieras estar aquí ahora mismo y verlo me harías tan feliz, de eso se compone la felicidad solo de tus partes más íntimas unidas a las mías por boca sexo aire y mar, venirnos juntos y pensar que afuera nada existe, que todo esta inventado especialmente para nosotros. Mila Kunis no es real, solo existen las actrices pornos, los borrachos, mi barbero y los amigos desconocidos del laundry, solo existimos tu y yo (Nicholas Ray se fue) solo existimos tu yo en este mundo como el último inolvidable plano de una película de Oshima, como una despedida en un tren tu adentro yo afuera, y yo golpeo el cristal con las manos ensangrentadas, tu corres, que más, déjate llevar, corre, vuela, como prefieras, ascender si es preciso. Henry Miller bebe y me dice que eres una mujer bella, con eso me basta, (lo demás es inmediato) decirle a los astros cuanto los odias y que no vale la pena vivir así: sin Nicholas Ray, sin Henry Miller, con cosas que no son y dicen ser, con gente que queda atrás, con ademanes y gestos obligados, con tantas maniobras que se van a morir muy pronto. Me besas me quieres y te vas ligeramente haciéndote lejana en lo que yo alimento a mi doble y le cuento de tu ausencia.

ERNESTO OROZA: Inova – Exhibition Spotlight


Friday, January 21-Sunday, March 13
Opening Reception: Friday, January 21, 5-8 pm
Location: Inova/Kenilworth

Ernesto Oroza’s “Architecture of Necessity” chronicles the inventive solutions that arise under conditions of severe economic limitations, such as those in his native Havana. The island nation of Cuba has been embargoed and isolated for decades and restricted by an authoritarian government, and deprivation is the norm. Though private production is illegal under the current system, people invent the things they need, and make changes to their built environment as necessary.

Oroza’s work (in essays, photographs, collected and reconstructed objects) documents the range of inventive solutions borne out of these conditions, while charting a moral course for social discourse and development.
The exhibition at Inova will feature a combination of interior design and architectural elements, along with documentary photographs of architectural modifications in Havana, and video detailing various household inventions. Inova will publish an edition of Oroza’s Tabloids, an ongoing project that conveys ideas and visual information in an inexpensive and widely distributable format. The Inova tabloid will act as the exhibition publication for the concurrent shows (Matthew Girson and Jeanne Dunning), and contain information specific to the Milwaukee community. We are grateful for the support of the Walker’s Point Center for the Arts and Aprenda Invertir (Miami).

Image:
Moral Modulor # 81 (from Architecture of Necessity)
1997-2008
D-print
25 1/2 x 18 7/8"

domingo, 9 de enero de 2011

FAREWELL MY HONG KONG.


Magdiel Aspillaga

Roman Polanski se lanza por una ventana atravesando la corteza de cristal, dejandose caer por gravedad exacta varios pisos abajo.

–¡Está huyendo de la policía. Lo acusan de violar una menor. A una niña...monstruo agresivo. Is the creature of the black lagoon! ¡Atrápenlo!-

Lo curioso es que Polanski estaba vestido de mujer y se le viró una pierna completamente y quedó medio atontado y un tacón de los que llevaba salió disparado varios metros. Los vecinos del lugar se reunieron alrededor del cineasta polaco pero este seguía atontado y no decía palabra alguna, sangraba y era evidente que podía tener varios huesos rotos.

-¡Travesti! Gritó una anciana desde un piso vecino, la peluca y el carmín también se le corrían. Polanski trataba de que nadie lo descubriera, de que nadie notara que era un disfraz para escapar, como mismo escapó de los nazis, de los rusos, de las mujeres histéricas, de los productores ingleses, de la justicia norteamericana, hasta Arnold vestido de Terminator lo estaba buscando en nombre de California para llevarlo ante el tribunal, California le cobró arrancándole las tripas a su antigua esposa, pero eso no es suficiente, a California hay que pagarle. Pero Polanski no logra precisar los rostros de cada uno de los vecinos que lo rodean. Se incorpora, vuelve a mirar su piso, su escueta habitación de donde se lanzó hace solo unos momentos. Y comienza a subir lentamente las escaleras, nadie se atreve a hacer ni decir nada -¡Déjenlo!- ¡Es un loco!- y Polanski sigue subiendo y abre la puerta de su sitio y se asoma a la ventana, todo es un espectáculo preparado y el lo sabe, siempre lo ha sabido, siempre ha sido un payaso, un bufón de corto tamaño atractivo para el morbo de algunas señoras, para espectáculos y para que otros rían o lloren, pero el esta dispuesto, se lastima ligeramente con uno de los restos de la ventana, se sube ya sin un tacón, los panties carmelitas están raídos, su peluca movida, el carmín lloroso, se sube y zasss

Raaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Cae cae y se ve en plano cenital y contrapicado y vuelve a caer esta vez atravesándose de heridas por los antiguos cristales rotos y su cuerpo pesado y menudo se desparrama sobre el cemento frío de la acera, vuelve a golpearse, esta vez más definitivamente fuerte. Sus dientes sangran, perdió dos dientes en el vuelo y contra la caída otros dos, como el que se encontró escondido en la pared de su piso hace unos días -no entiendo, no entiendo, no entiendo- Polanski no logra entender porque le ha tocado un mundo tan hostil. Ahora está atontado. Se incorpora, un raro adefesio es Polanski, un travesti enano, un hombre blanco polaco que parece maricón o mujer o mujercita, mal vestido medio vestido de muchacha. Pero Polanski sabe que no lo van a descubrir tan fácilmente, Polanski nunca ha soportado los cambios y los cambios siempre lo persiguen, siempre se lo han dicho, pero el no lo entiende, sigue sin entenderlo y así y todo se acaba de lanzar y se va a seguir lanzando demostrándole al mundo cuanto es y cuanto ha sido porque teme que lo recluyan en Suiza de por vida en su chalet millonario y que solo pueda ver televisión y hablar de whisky con sus amigos por teléfono y degustar vinos regalados y hacerle el amor a su esposa una y otra vez hasta pensar que es libre y que corre por la nieve azul sacudida de funiculares. Polanski es travesti y lo sabe y por eso se lanza de la ventana. Hace unas semanas abofeteó a un niño frente a un lago y le hizo el amor a mil mujeres y caminó la sección del Louvre dedicada a Egipto sin comprender muy bien los jeroglíficos pero sintiendo una rara atracción por todo aquello, -que será…oh que será que será…. Polanski se acaba de lanzar de una ventana y caer al duro y rotundo pavimento, un hueso le ha atravesado la carne de la otra pierna.
-Definitivamente estoy hecho un desastre, hoy no es mi día, así no voy a llegar a ningún lado, porque he de lanzarme, eso solo yo lo sé, solo yo comprendo el porque de tirarme y tirarme y caer….decidido y listo caer como si no me importara. Caigo ligero de ropas y equipaje, vestido de niña, de loca, de lo que quieran pero rían, avisten mi silueta por el viento o lo que sea, nadie me va a recordar en mil y un años, solo el amor que hice por doquier, solo la sexualidad desenfrenada de alcohol y celuloide. Así estoy esperando a los gendarmes que vienen con silbatos en la boca y con aluminio en la cara y que llegan y me dicen Monsieur que pasa que pasa y te dan una galleta para que te incorpores y hasta éter para que huelas y abras los párpados porque estás cansado, a esta hora no sabes a ciencia cierta si eres hombre mujer o un personaje que es hombre y mujer al mismo tiempo, no aguante más y me lance. ¡Polanski se ha lanzado!- grito yo mismo.
Roman yace tirado sangrante sobre el piso, nadie hace nada, solo lo miran y lo miran, seguros que no se va a levantar de nuevo y que esta loco definitivamente loco. El olor de pan horneado abulta las caras de la mañana. En los hospitales se descansa de las caídas permanentes.


© Este fragmento pertenece al libro inédito REQUIEM EN BETA. No puede ser reproducido en ningún otro sitio, salvo con autorización de su autor.

domingo, 2 de enero de 2011

LARS VON TRIER AMA A TARKOVSKY.


Magdiel Aspillaga.

Muchos han sido los directores que han intentado conjurar con la obra de otros cineastas importantes y han perecido en el intento. Hace poco tiempo pude visionar la cinta mas reciente del iconoclasta director danes Lars Von Trier: “Antichrist”, con las excelentes actuaciones de Willem Defoe y Charlotte Gainsbourg. “Antichrist” esta dedicada y es un gran homenaje al cineasta ruso Andrei Tarkovsky como bien reza el credito final de la pelicula. En esta entrega Von Trier sigue siendo violento, misogeno, poetico, inusual, original. Para todo amante del buen cine siempre es un placer su obra. Si en peliculas anteriores se percibia un Von Trier mas “suave” con “Antichrist” se nota un regreso a sus primeras y potentes cintas “Medea”, “Europa”, “Rompiendo las olas”. “Antichrist” es una pelicula sicologica, poetica y profundamente antropomorfica. El fantasma de Tarkovsky deambula en el metraje junto a los propios fantasmas que evocan los protagonistas, solos a lo largo de todo el filme. Se siente la introspeccion de “El espejo” rozando con el horror, momentos a lo “Stalker”, “Nostalgia” (sobretodo el final), encuadres cargados de profundos significados. Para mi una pelicula sobre la depresion, la auto-reflexion del ser humano con respecto a la violencia, el sexo, la maternidad, la bipolaridad, la angustia, la muerte. A mi gusto la secuencia inicial de la pelicula es una de las mas logradas que he visto en cine. La misoginia del realizador aparece en un raro acto de amor-odio hacia la mujer, la mujer como ente materno, sexual, la maternidad como culpabilidad, como responsabilidad ante el miedo y la tristeza de la vida. (“Medea”, “Dancer in the dark”). Muchos momentos tambien que evocan a Bergman y Bresson. Von Trier acepta las influencias, parece no querer seguir siendo el enfant terrible del Dogma 95, ya la realidad y la aproximacion social tan determinante en sus ultimos trabajos da paso a lo onirico de su propio universo poetico pausado, adulto, a mi criterio su cinta mas lograda.


Cuando pienso en el cine de Von Trier me dan ganas de escribir un ensayo de miles de paginas, su obra ha influenciado a mas de una generacion de cineastas y movimientos cinematograficos a nivel mundial, ha trabajado con estrellas y ha convertido a otros en estrellas, sin dejar una y otra vez de atacar y molestar al “poder”, iconoclasta puro, su cine es impulsivo, violento, energico y sobretodo verdadero. Un cine plagado de fuertes accionantes a nivel semantico, su obra demuestra el valor y lo sublime de ese arte llamado cine.
Es bello su homenaje a Tarkosvky, uno de los genios sensibles mas grandes del siglo XX. Von Trier sale airoso de este encuentro, a traves de la imagen, el sonido y del atrapar el tiempo en lucha con la muerte. “Antichrist” es una bofetada de talento, amor y sangre, mas alla de la taquilla, del publico o de las exigencias del mercado, cada dia mas presentes.

Miami, 2 de enero del 2011.



FICHA TECNICA:

“Antichrist”
Dirección Lars von Trier
Producción Meta Louise Foldager
Guión Lars von Trier
Editor Anders Refn
Fotografía Anthony Dod Mantle
Reparto Willem Dafoe
Charlotte Gainsbourg
País(es) Dinamarca, Alemania, Francia, Suecia
2009
109 min

lunes, 27 de diciembre de 2010

EL LADO EMPALAGOSO DEL CORAZON.


Por: Rubens Riol Hernández

Eliseo Subiela moviliza en sus películas recursos expresivos provenientes de diversas disciplinas artísticas, convocados con el ánimo de levantar un discurso poético, que al mismo tiempo pretende conmover y ser entendido como cine de arte (aspiración trunca, resultado cuestionable), si tenemos en cuenta que el simple palimsesto de referencias a pasajes reconocibles de la literatura o la poesía -dichos de manera delirante y cada cinco minutos- más que provocar la sugestión puede quedarse en un tímido amago de intenciones surrealizantes, que buscan la complicación de situaciones cotidianas (ejercicio estéril, euforia del símbolo que empalaga y redunda), sin más resultados que la obvia ridiculez que entraña el hecho de recitar poemas hasta el hartazgo. En El lado oscuro del corazón, Subiela apuesta, sin lugar a dudas, por la cursilería (exagerada, frondosa, impertinente), donde confluyen la música de la banda sonora protagonizada en mayor parte por las canciones de Fito Paez, poesía de Mario Benedetti como “Táctica y estrategia” -por sólo citar una de las más conocidas- entremezclada con los lugares más espesos de la cotidianidad artística argentina (motivos sexuales como vaginas, penes, nalgas y testículos escultóricos). Lo positivo de semejante promiscuidad de manifestaciones artísticas es el hecho de que resumen lo mejor de la cultura argentina en un sólo texto; su limitación está en la convivencia premeditada y barroca, pretenciosa y obstinada, que simplifica esencias y nociones. Pero lo que sí es innegable de esta propuesta fílmica es su voluntad francamente postmoderna de articular el discurso desde el homenaje, la cita, a veces con cierto tinte de humor y con el valor agregado que mencionaba antes. Algo muy inteligente en este sentido escribió Roland Barthes cuando reveló que “el intertexto no abarca solamente textos escogidos con delicadeza, amados en secreto, libres, discretos, generosos, sino también textos comunes, triunfantes”. Ese es el mayor acierto del filme con las claras manquedades que entraña esta misma condición.
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No quiero decir que la poesía de Benedetti y la música de Fito sean cursis, sino que la ridiculez y el mal gusto está en querer presentar todo eso de conjunto, (sin límites) y para un fin tan poco justificado como la ostentación.

sábado, 25 de diciembre de 2010

OFICINA: "LA IGLESIA, LOS PENES Y LAS VAGINAS".


PIER PAOLO PASOLINI.

La Iglesia sólo puede ser reaccionaria; la Iglesia sólo puede estar de parte del poder; la Iglesia sólo puede aceptar las reglas autoritarias y formales de la convivencia; la Iglesia sólo puede aprobar las sociedades jerárquicas en que la clase dominante garantice el orden; la Iglesia sólo puede detestar cualquier forma de pensamiento aunque sólo sea tímidamente libre; la Iglesia sólo puede estar en contra de cualquier innovación antirrepresiva (esto no significa que no pueda aceptar formas, programadas desde arriba, de tolerancia: practicada en realidad, desde hace siglos, no ideológicamente, según los dictámenes de una «Caridad» disociada -repito, no ideológicamente- de la Fe); la Iglesia sólo puede actuar completamente al margen de las enseñanzas del Evangelio; la Iglesia sólo puede tomar decisiones prácticas mencionando sólo formalmente el nombre de Dios, e incluso alguna vez olvidándose de hacerlo; la Iglesia sólo puede imponer verbalmente la Esperanza porque su experiencia sobre los hechos humanos le impide alimentar ninguna especie de esperanza; la Iglesia sólo puede (para llegar a temas de actualidad) considerar eternamente válido y como un paradigma su concordato con el fascismo. Todo esto se ve muy claro a través de unas veinte sentencias «típicas» de la Sacra Rota, tomadas de los 55 volúmenes de las Sacrae Romanae Rotae Decisiones, publicados por la Librería Políglota Vaticana desde 1912 hasta 1972.
No había necesidad de leer este florilegio para saber todo lo que antes he enumerado de forma sumaria. Pero sin embargo las confirmaciones concretas -en este caso la «vivacidad » involuntaria de los documentos- refuerzan las viejas convicciones tendentes a la inercia. Más que como lectura literaria estas «sentencias» presentan notables elementos objetivos de interés (como observa Giorgio Zampa que ha hecho el prefacio del volumen). Aluden con la violencia de la objetividad -o sea de la referencia a la matriz común- a toda una serie de situaciones novelescas:
Balzac («Emilio Raulier había decidido asociarse a un tal José Zwingesteiln, pero no tenía el capital preciso para ello...», «Si papá Planchut me diera la cantidad...»), Bernanos, o Piovene (Frida... se quedó huérfana de padre y madre siendo aún una niña y fue enviada a casa del abuelo, que le hacía de padre, quien la mandó al colegio de N. N. en donde estuvo hasta los quince años...»), Sologub (»Al ser muy rica, en cuanto pasó de la pubertad, muchos pidieron su mano al abuelo, entre los que se contaban algunos de rancia y noble familia...»), Pushkin (Los campesinos contemplaron boquiabiertos la pompa nocturna de la boda celebrada en la capilla privada de la finca, entre María y el subteniente Miguel en la medianoche del 8 de junio de 19...»), Pirandello, Brancati y Sciascia (Fascinada por la apariencia de Giovanni, joven de veintiocho años, católica y piadosamente educado, Renata, que tenía ocho años menos que él y que había sido criada según principios y costumbres liberales, se prendó de él..., «así que ella contrajo matrimonio para satisfacer su libido, y no pudiendo obrar de otra manera ya que él al menos desde el punto de vista formal era católico y practicante»).
Confieso que me he leído este libro como novelista o quizá como director de cine. La casuística es tal que desde luego no se encuentra cada día. Pero me he quedado escandalizado (en una lectura tan profesional) de ver cómo aparece la Iglesia a través de este libro. Por primera vez se revela incluso formalmente desvinculada de las enseñanzas del Evangelio. Ya no digo una página, es que ni una línea, ni una sola palabra recuerda, en todo el libro, aunque sea a través de una cita retórica o edificante, al Evangelio. Cristo no interviene para nada, es letra muerta. Sí, se nombra a Dios, es verdad; pero sólo a través de alguna fórmula (teniendo ante los ojos sólo a Dios, invocado el nombre de Cristo»), o poco más, pero siempre con inerte solemnidad litúrgica que no diferencia en nada estas «sentencias» de cualquier texto sacerdotal faraónico o suras coránicas. La referencia es sencillamente autoritaria y nominal. Dios no penetra nunca en el meollo de los razonamientos que hacen que los «auditores» anulen o confirmen un matrimonio, y por tanto tampoco en el juicio pronunciado sobre el hombre o la mujer que piden el «divorcio y de la muchedumbre de testigos y de parientes que representan su vida social y familiar. Lo que los jueces emplean es el código, ya está bien. Esto se puede justificar por el hecho de que el código es específico y especializado. Pero ese código nunca es leído ni aplicado cristianamente: lo que cuentan en él son sus normas, y se trata de normas puramente prácticas, que traducen en términos de sentido único conceptos irreductibles como, por ejemplo, «sacramento».
La llaneza lógica que se deriva es digna de los peores tribunales borbónicos (si se quita a los foros meridionales la pasión hirviente y el amor por el derecho aunque sólo sea formal). El horroroso tono gris eclesiástico carece tétricamente aún más de toda clase de «calor humano» que el borbónico. Los hombres, a los ojos de los jueces de la Sacra Rota, aparecen totalmente privados no sólo de toda inclinación al bien sino, lo que es peor, de toda vitalidad para cumplir el mal (o el no-bien). Conocidos desde siempre por sus debilidades, no presentan ninguna novedad. Su desesperado deseo de conseguir de la vida lo poco que pueden, quizá incluso a través de mentiras, hipocresías, cálculos, reservas mentales, etc. (todo ese instrumental que al fin y al cabo hace a los hombres hermanos) a los ojos de la Sacra Rota no merecen ser materia ni de meditación, ni de conmoción, ni de indignación. Los únicos acentos de indignación en todas estas sentencias son de carácter ideológico; es decir, que tienen como blanco la cultura laica y liberal y, naturalmente, y lo que es aún peor, la cultura socialista. Contra el fascismo se pronuncian palabras de condena, pero se trata de la condena objetiva que se pronuncia indiferentemente contra todas las debilidades humanas y los pecados. Fascismo y debilidades humanas forman parte, indistintamente, de una realidad, fundada sobre poderes instituidos, que parece ser la única que reconoce la Iglesia. Por otra parte estos jueces tampoco se dejan llevar nunca por arranques de simpatía o de aprobación. Los únicos casos, también en este sentido, son puramente formales. Se considera por ejemplo con simpatía y se aprueba a las personas que, socialmente, son consideradas como «católicas y observantes». Sobre este punto los jueces de la Sacra Rota no tienen recato: están dispuestos a cualquier disociación y a cualquier contradicción removiendo cualquier posibilidad de casuística jesuita (que parece su modelo lógico principal). Por ejemplo, una chica es impotente a causa de una contracción vaginal de carácter histérico. Esto los jueces lo saben: ¡y lo tienen en cuenta! Pero ni por un momento se les ocurre remotamente relacionar esa monstruosa forma de histerismo con la educación rígidamente católica que ha recibido esa chica en un colegio de monjas -por lo que habían tenido palabras de indiscutible elogio-. Por otra parte en una causa de nulidad matrimonial debida a la impotencia, esta vez, del cónyuge, no le escatiman a aquel pobre desgraciado ninguna de las más atroces condenas con que se marca, se margina, se lincha a un impotente, cuando dicha impotencia se debe a la homosexualidad. Parecen simplemente dispuestos a entregarlo a manos de un verdugo para que lo encierre en un lager, en espera de eliminarlo en algún horno crematorio o en alguna cámara de gas.
No se ha profundizado por su parte si por casualidad también él había estudiado en un colegio de curas (con la consiguiente represión sexual), no se han planteado si a lo mejor su tentativa de matrimonio tenía como finalidad mendigar un título de honorabilidad o de normalidad con la vecindad o quizá incluso la búsqueda ilusoria de una situación materna.
Tampoco se han planteado si se había casado por interés, por miserable cálculo (cubrirse la espalda haciéndose mantener, el pobre): no. Lo único que les ha interesado a los jueces es el puro y simple dato de su indignidad social: la maldición que lo coloca fuera de aquella realidad donde las debilidades humanas, los pecados y el fascismo encuentran una posibilidad objetiva de existir. Pero lo que más impresiona (escandaliza) al leer estas sacras sentencias, es la degeneración de la Caridad. He dicho que los que dictan estos textos nunca se refieren, sinceramente, a Dios y a sus razones: la Fe y la Esperanza tienen cabida sólo como fundamentos de reglas: fundamentos a los que no se acude nunca, confiriendo a las autoridades -es decir a santo Tomás o a alguna lumbrera de derecho canónico desconocida por nosotros- la responsabilidad normativa del hecho. En cuanto a la relación entre la Fe y la Esperanza y los códigos que se han creado (en este caso, los códigos que regulan las anulaciones matrimoniales, y que por tanto definen el matrimonio), los jueces no entran nunca en materia. Es cíerto que el plano puramente práctico en que actúan les podría permitir una justificación a este respecto: pero si en dicho plano práctico pueden ignorar la Fe y la Esperanza, lo que no pueden ignorar es la Caridad.
Y eso es lo horrible. La Caridad, que es el más elevado de los sentimientos evangélicos, y el único autónomo (puede haber Caridad sin Fe y Esperanza, pero sin Caridad, la Fe y la Esperanza pueden ser hasta monstruosas), queda degradada aquí a mera medida pragmática, de un qualunquismo y de un cinismo que resultan escandalosos. Parece como si la Caridad sólo sirviera para descubrir a los hombres en su más escuálida y atroz desnudez de criaturas: sin perdonarlos ni comprenderlos después de haberlos descubierto tan cruelmente. El pesimismo hacia el hombre terrenal es demasiado total como para consentir el ímpetu del perdón y de la comprensión. Arroja una confusa luz plúmbea sobre todo. Y no veo nada menos religioso y más repugnante que esto.



* 20 sentencias de La Sacra Rota, a cargo de Stelio Raiteri, con prólogo de Giorgio Zampa, Giorgio Borletti Editore. 1974.

«Tempo», 1 de marzo de 1974
(Tomado de www.pasolini.net. Palabra de Corsario)
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