viernes, 16 de marzo de 2012

ENTREVISTA NINA HARTLEY.


“Me gustaría hacer el amor con todo el mundo por lo menos una vez.”
Noviembre 2006. Texto: Cesar Martin. Tomado de "POPULAR 1".


Nina había acudido a Barcelona para asistir al Festival Erótico, pero por fortuna dispondría de algún tiempo libre, así que tuvimos oportunidad de salir un par de veces por la ciudad en los siguientes días.

Siempre había querido conocer a Nina. Ella es una verdadera rareza en el mundo del porno. La mayoría de sus compañeras de los 80’s abandonaron el negocio hace años para no volver jamás, o dejaron de rodar películas y hoy en día se limitan a posar desnudas en sus respectivas webs y a acudir a convenciones. Nina, por el contrario, jamás abandonó el porno, por un simple motivo: ama el sexo. Por ello, seguirá rodando films y actuando en festivales como el de Barcelona mientras le apetezca.

Otro aspecto de su carrera que la diferencia de la mayoría de actrices del negocio, es que Nina se ha servido de sus miles de experiencias en el porno para explorar la sexualidad a fondo, y en la actualidad es una de las sexólogas más capacitadas del mundo para solucionar cualquier problema. En los últimos años ha editado una larga serie de videos sexuales educativos, y es muy probable que en el futuro, cuando decida apartarse del porno, se vuelque por completo en su labor como sexóloga.

Caminar con Nina Hartley por las calles es toda una experiencia. “Bonito culo!”, comentaba de vez en cuando, si se tropezaba con alguna dama que le parecía atractiva. El sexo siempre está presente en su rutina diaria, y habla de ello a menudo. Visitamos una exposición de Dalí, y le llamó la atención cada referencia sexual que encontró en sus cuadros.

La entrevista que leeréis a continuación se llevó a cabo a lo largo de dos días por las calles de Barcelona. Y podríamos haber seguido hablando con ella dos días más, porque cada uno de los temas que tocaba daba pie a una hora entera de conversación: su inusual familia, su trayectoria en el porno, sus experiencias sexuales de todo tipo, su matrimonio con dos personas que duró bastante más que muchos matrimonios convencionales… Una mujer fascinante, no hay duda.

¿Qué me puedes contar de tu nuevo libro “Nina Hartley’s Guide To Total Sex”?

“El libro está basado en mi serie de videos ‘Nina Hartley’s Guide To…’, en los que hablo de cómo hacer buen cunilingus, fellatios, S/M, etc. Es un libro sobre relaciones entre hombres y mujeres, etc.”.

¿No has pensado en la posibilidad de escribir una autobiografía? Con todas las experiencias que has vivido, sería muy interesante.

“Mi próximo libro seguramente será una autobiografía, sí. Pero primero quería hacer esto. Mis videos educativos han vendido miles de copias, así que me apetecía publicar este libro. El siguiente proyecto serán unas memorias, como te decía, aunque sólo hablaré de mis años en el porno. A mi familia no les gusta lo que hago y no tengo permiso para hablar de ellos en un libro. No puedo hablar de mi hermano o de mi hermana. Si mencionase sus nombres, no les gustaría”.

¿Tus padres tampoco aceptan lo que haces?

“Mis padres saben lo que hago desde hace veinte años, y en la actualidad finalmente parece que se han relajado un poco al respecto. Ya sabes, es sexo y no lo entienden. Mi padre me dijo: ‘¿Por qué sexo?, ¿por qué no el violín?’. ¿Qué puedes decir ante un comentario como ese? Pero por lo menos ahora me ven feliz, casada con un hombre que me ama, y están un poco más relajados. Mi madre es budista, y en los últimos tiempos parece sentirse más relajada conmigo. No lo entiende, pero por lo menos se esfuerza”.

Es sorprendente, leí un artículo en el que se hablaba de tus padres y creía que eran más abiertos.

“Son abiertos en el sentido de que no me dicen: ‘No puedes hacer esto’, pero no son tan abiertos como para entenderlo. Aunque para su edad tienen una actitud bastante abierta, mi madre tiene ya 80 años. Ellos eran comunistas, probaron la terapia antes que nadie, también el tai-chi, pero al mismo tiempo son de una generación muy determinada y no espero que entiendan lo que hago. Cuando estoy con ellos siempre me visto muy formal, jamás me visto sexy, ni llevo maquillaje”.

¿Cuál fue su reacción cuando empezaste a hacer porno?

“Al principio les mentí durante dos años con respecto a lo que hacía, y cuando finalmente se lo dije, odiaron lo que estaba haciendo, no lo entendieron. Mi madre es feminista y no entendía que una mujer pudiese hacer esto. Además, el sexo no destaca en su lista de prioridades, y no entiende porqué es tan importante para mí, pero nunca me dijo que no me dedicase a esto. La reacción de mi hermano, que es judío ortodoxo, fue peor, no volvió a hablarme durante quince años, e incluso ahora casi no me habla. Cuando conversamos, sólo lo hacemos sobre judaísmo o sobre política, pero nunca sobre nuestra relación como hermanos. Mi familia es alemana, y no estamos muy unidos. Cuando veo que hay familias que se quieren, y se reunen todos y se lo pasan bien, siempre pienso: ‘¿Qué es eso?’. En mi familia todos somos más estirados el uno con el otro. Yo soy la más joven, y me di cuenta muy pronto que yo era diferente de otros niños. Descubrí el sexo muy pronto. Cuando tenía doce años sospechaba que podía ser bisexual, y cuando cumplí catorce ya sabía que mi interés por las chicas no iba a desaparecer y mi interés por hacer sexo en público no iba a desaparecer. Me di cuenta de que en el mundo estaba la gente normal y luego estábamos nosotros, lo que yo llamo ‘queers’, somos la ‘queer nation’. Está la gente normal, los monógamos, y luego estamos nosotros, los geeks, nerds, gente a la que le gusta fantasear, bisexuales, gays, lesbianas, la gente ‘queer’. Siento que formo parte de una tribu, de una familia que no es mi familia de sangre. Veo a mi familia de sangre dos o tres veces al año, y hablo con mis padres por teléfono dos o tres veces cada mes. También estoy tratando de mantener una relación un poco más cercana con mi hermana, que tiene hijos. Yo soy la única tía que tienen sus hijos, así que estamos tratando de acercarnos un poco como adultos”.

¿Y aceptan tus padres el hecho de que seas bisexual?

“Ese es un tema que no tocamos. Ellos saben que viví durante veinte años con un hombre y una mujer, pero nunca hablamos de sexo. Ellos prefieren no pensar en ese tipo de cosas. Pero mi tía es gay y ha estado con la misma mujer durante 45 años, así que mis padres están al tanto de estas cosas. Mi tía nunca fue explícita al respecto, la otra mujer siempre estuvo allí, pero no se hablaba de ello, y mi tío tenía una novia con la que iba a fiestas. Cuando tenía veinte años, mi hermana me dijo: ‘¡Son gays!’. (Risas) En otro mundo, mi madre seguramente habría sido también bisexual, incluso mi padre es posible que hubiese sido bisexual, si fuese más joven, pero el momento y el lugar no era apropiado para eso”.

Acabas de estrenar una nueva película, “O-The Power of Subimission”. ¿Estás satisfecha con el resultado?

“Sí, es fantástica. ‘The Power of Submission’ está basada en ‘Story of O’. Mi marido la actualizó, y situó la acción en Los Angeles. La diferencia con la película original es que en ‘Story of O’ se supone que ella lo hace todo por amor, pero mi marido dijo: ‘Nadie acepta un segundo azote por amor, quien acepta un segundo azote es porque le gustan los azotes’. Así que él presentó su sexualidad de un modo más abierto, en otras palabras: a ella le gusta lo que hace. Quizá tenga algún problema para conectar a nivel emocional, pero le gusta el sexo. Hay que recordar que el libro lo escribió una mujer a la que no le gustaba el sexo especialmente para su amante a quien sí le gustaba mucho el sexo, de modo que ella era una extraña que observaba esos comportamientos desde fuera sin llegar a entenderlos. Como consecuencia de ello, al leer el libro te das cuenta de que ella no entiende realmente porqué una mujer actuaría así. Eso es algo que hemos cambiado en la película. Es una muy buena película”.

¿Cuál es tu opinión sobre el porno en la actualidad? Le he hecho esta misma pregunta a muchas estrellas de los 70’s y los 80’s, y la mayoría de ellas opinan que en el pasado el porno era mucho más glamuroso.

“Del porno actual me gusta una parte, y no me gustan la mayoría de cosas. Es algo muy personal. Lo importante es no enfadarte por lo que no te gusta, y tratar de disfrutar lo que te gusta. En mi opinión, el porno debe hacerte feliz, debe excitarte, debe hacer que tengas ganas de hacer el amor con tu marido o tu mujer. Hay muchas cosas en el porno que no me gustan, pero no centro mi atención en esas cosas que no me gustan. En el porno de hoy en día hay algo para todo el mundo. Tu visión del porno tiene más que ver contigo que con el porno en sí, y recomiendo que la gente se relaje. Hay algo para todo el mundo, desde besitos, besitos, besitos hasta un bate de beisbol por el culo”.

Pero, ¿ves una diferencia entre el porno actual y el porno de los 80’s? En aquella época, había grandes presupuestos para muchas de las películas que se rodaban, y el porno tenía más que ver con el cine que en la actualidad.

“Bueno, en aquellos años yo hice también muchas películas baratas. Las llamábamos ‘one day wonders’: algunas escenas de sexo, un pequeño diálogo y un rodaje que duraba 18 horas. Siempre ha habido porno barato, incluso en los 80’s. Lo que ocurre es que ahora hay mucho más porno. En los 80’s se rodaban 500 películas al año, y ahora se ruedan 10.000. Hay Internet, y se ha producido una explosión de especialidades: cintas en las que sólo hay sexo oral, o sólo hay sexo anal, o sólo hay sexo en grupo… Antes, si a un tipo le gustaba algo en particular, encontraba una sola escena en concreto que le gustaba en un film. Ahora, cuando a alguien le gusta algo, tiene una película entera basada en ello, sea lo que sea. Uno pensaría que la gente se aburriría de esto al cabo de un tiempo, pero no es así, lo cual me parece extraño. La gran diferencia con los 80’s es la enorme cantidad de porno que hay ahora”.

Apareciste en la película “Boogie Nights”. ¿Cómo fue esa experiencia?

“Fue muy divertido. Fue algo fantástico, me lo pasé muy bien. En el fondo no fue muy diferente de rodar porno. Allí también tuve que decir mis líneas, preocuparme de no tapar las luces, etc. La diferencia es que en lugar de tener un carrito con comida, teníamos cuatro carpas con carritos de comida, y en lugar de un asistente de producción había cinco asistentes de producción, y en lugar de rodar durante dos días lo hicimos durante cincuenta días”.

Senen: ¿Piensas que esa película representa lo que fue el porno en los 70’s?

“No. Esa película está escrita por un tipo que ni siquiera había nacido en los 70’, o que nació a finales de los 70’s”.

Cesar: ¿El director no contó con la ayuda de consejeros que le asesorasen?

“Sí. De hecho, yo fui uno de ellos. Un detalle que falla en el guión que él escribió es el hecho de que en los 70’s era ilegal rodar porno en L.A., y debería haber añadido escenas de policía persiguiendo a gente del porno, porque era algo que sucedía todo el tiempo. También es un error que basase la película en un tipo, porque las mujeres siempre fueron las grandes estrellas en el porno. El tercer detalle que no cuadra es que el protagonista, Dirk Diggler, habría encontrado trabajo si hubiese querido tras cortar con aquel productor, porque en Los Angeles había más de un productor haciendo pornografía. Pero hay que recordar que es una película de Hollywood, y Hollywood siempre distorsiona un poco las cosas. Es una película y punto. Siempre pasa lo mismo en los biopics, hay que condensar cinco años en un período de cinco meses”.

En ese film trabajaste con grandes actores, como William Macy, imagino que debió ser un enorme placer para ti.

“Sí, sí, sí. William Macy es uno de los tipos más agradables que he conocido. Es una gran persona, es la clase de individuo que querrías que fuese tu vecino. Adora a su esposa y es un gran padre. Se portó muy bien conmigo, fue muy considerado y muy profesional en todo momento, no me trató en plan: ‘Oh, es una actriz porno’, me trató de igual a igual. Rodé una escena con él en la carretera, mientras nos dirigíamos a la fiesta, en la que él me está diciendo: ‘No vuelvas a hacer eso’, y otra escena cuando salimos de la fiesta en la que me dice: ‘¿Por qué lo has hecho?’. Hicimos doce o quince tomas de esas secuencias, daba la impresión de que el director realmente deseaba que esas secuencias quedasen perfectas, y al final cortaron esa parte. Creo que dichas escenas hacían que mi personaje pareciese una persona real, no un ‘cartoon’, y el director quería que fuese un ‘cartoon’. Él me dijo: ‘No te preocupes, incluiremos esas secuencias en el DVD’, pero a mí eso me da igual, habría deseado verlas en el film, porque eran las únicas escenas en las que se nos veía a William y a mí juntos. Me cabreó mucho ese detalle”.

¿Te gustaría aparecer en otras películas convencionales o es algo que no te importa?

“Tienen que acudir a mí para que algo así suceda. Yo no voy a ir detrás de la gente de Hollywood, porque sé que no les intereso. Soy mayor, tengo un pasado… Si alguien me lo pidiese, por supuesto lo haría, me lo pasé muy bien. Yo no soy difícil de localizar, cualquiera en Hollywood puede hacer dos o tres llamadas y encontrarme, así que si les intereso ya me llamarán”.

Algo que has comentado en muchas ocasiones es que para ti el sexo es algo utópico. Imagino que debe haber sido difícil tratar con cierta gente en el porno, porque no es un mundo nada “utópico”, está todo basado en el negocio.

“Si estás en el porno, debes aceptar compromisos. No soy una purista. Si fuese purista, habría tenido que dejar este negocio después de rodar mi primera película. Como te decía antes, siempre trato de centrarme en las cosas positivas. Hay muchas cosas negativas en el porno: no hay royalties, los rodajes pueden alargarse mucho, no hay asociación de actores que te defienda… así que si me pasase el día pensando en todo eso, estaría siempre irritada. El aspecto malo del porno es el negocio. Es una lástima que las actrices y los actores porno no podamos formar parte del Screen Actors Guild. Hace treinta años, algunos actores lo intentaron, y les dijeron: ‘No, lo que hacéis no es legítimo’. Así que desde entonces hemos estado al margen de la industria cinematográfica convencional. Y nadie puede dar el salto al cine normal. Ni siquiera Ron Jeremy lo ha conseguido, a pesar de ser quien ha tenido más éxito dándose a conocer fuera de la pornografía. La gente creía que después de mi aparición en ‘Boogie Nights’ yo daría el salto al cine convencional, pero yo sabía que era algo que sólo pasa una vez en la vida. Nunca tuve ilusiones de que el director me llamaría para participar en sus siguientes películas. Y no hay problema, a mí me encanta el porno. Sí, es ridículo, es estúpido, es un ‘cartoon’, pero me gusta. El porno está basado en ‘life action cartoons’, y me parece fantástico. Lo que ves en el porno no es lo que pasa en la vida real. Las mujeres a veces se quejan de eso, pero es que el porno de las mujeres son las novelas románticas. Para las mujeres el ideal es un hombre rico y guapo que ha hecho sexo con miles de mujeres y que de pronto te encuentra a ti, y te ama sólo a ti y se convierte en monógamo. Y el porno de los hombres es conseguir sexo fácil, porque en la vida real cuando quieren hacer sexo, su pareja les dice: ‘Oh, cariño, me duele la cabeza’, así que sueñan con que el sexo sea fácil y sin esfuerzo. Además, en el porno para el público es todo fantasía, no hay muerte, no hay enfermedad, no hay que pagar dinero tras un divorcio, no hay niños. Está todo basado en la fantasía. En mis fantasías, tal vez estoy caminando por un callejón, me encuentro a una bella mujer que me pide que le acompañe, hacemos sexo, y luego sigo mi camino. No es algo que me suceda en la vida real, pero tengo esas fantasías, y me gusta rodar películas sobre mis fantasías. Siempre le digo a la gente que no pueden pretender hacer lo que han visto en una película sin pedir antes permiso a su pareja. Sólo porque a la chica de una película aparentemente le guste que le cojan la cabeza y la aplasten contra la polla mientras hace una felación, no significa que a su pareja real le vaya a agradar eso. Cuando estás con una persona real, debes hablar antes de hacer ese tipo de cosas”.

Echemos la vista atrás y hablemos un poco de tus inicios. La legendaria Juliet Anderson fue quien te descubrió, ¿no es así?

“Efectivamente, me descubrió en un supermercado. Mi marido y yo coincidimos con ella en un supermercado, le di mi tarjeta, le envié unas fotos mías y me llamó inmediatamente e hicimos una película. Yo tenía 25 años y casi había terminado mis cursos de enfermería. Para mí empezar a hacer porno fue una manera de tener la oportunidad de follar con mucha gente sin terminar en prisión, ni tener que ir a cenar con nadie, ni aguantar citas, ni tener que empezar una relación. También fue una manera de adquirir experiencia para ayudar a la gente con sus problemas sexuales. La mayoría de los sexólogos estudian el tema, pero son gente convencional, son monógamos. No hay demasiados sexólogos que sean ‘queer’, como yo, y que entiendan que es posible no ser monógamo y lo hayan experimentado. Me gusta ayudar a las personas con problemas sexuales, si una persona me permite poner mis manos sobre su cuerpo y ayudarle a tener un orgasmo, puedo conseguir que esa persona se sienta como si hubiese visto a Dios. Me gustaría hacer el amor con todo el mundo por lo menos una vez. (…) Para mucha gente es impensable tener una relación que no sea monógama, pero hay un sólido 20% de gente que prefiere otra opción. La cuestión es que es posible la no monogamia que sea sana, y al mismo tiempo la monogamia en algunos casos no es nada sana. Yo vengo de una época muy poco convencional y una familia muy poco convencional, y tengo deseos muy poco convencionales, así que pude hacer realidad lo que deseaba sin ningún sentimiento de culpa. De lo único que me arrepiento es de no haberme divorciado de mi marido antes, pero estoy satisfecha por cómo se ha desarrollado mi vida en lo que respecta a lo demás. De las 600 películas que he rodado, sólo me avergüenzo de 5, el resto fueron buenas experiencias, así que no me puedo quejar. En la actualidad estoy muy feliz con mi marido. Sabía que no podía casarme con un hombre convencional, que fuese celoso y posesivo”.

¿Cómo te sentiste trabajando con Juliet Anderson en tu debut en el porno?

“Estuvo muy bien. Ella es muy divertida y seguimos siendo amigas. Cada seis meses nos escribimos. Ella tiene 65 años pero parece que tenga 45; tiene un rostro increíble”.

Ella también ha editado algún video sexual educativo.

“Sí, ha hecho algunos videos educativos sobre sexo entre personas mayores. Eso es algo que se echa falta en el porno: sexo después de los 45. Cuando ves a alguien mayor en una película porno, lo presentan sin ningún respeto. Sus películas tratan de personas humanas que son mayores y que sienten su sexualidad. Sus films cada vez tendrán más interés, porque cada vez hay más personas divorciadas que tienen 60 años y quieren ser sexuales durante toda su vida”.



¿Cómo te sentiste la primera vez que hiciste sexo frente a una cámara?

“Me sentí como en casa. Antes de eso había bailado una temporada desnuda en el Mitchell Brothers Theater en San Francisco, y solía hacer sexo con vibradores, así que la única diferencia al rodar un film fue hacer sexo con un pene real en lugar de hacerlo con un juguete. Estaba muy preparada. Ya tenía 25 años, y había pasado ocho años pensando: ‘Algún día rodaré una película, algún día rodaré una película…’ Así que me sentía totalmente preparada y muy feliz de hacerlo”.

Cuéntanos un poco cómo fue la experiencia de trabajar en el legendario teatro de los hermanos Mitchell.

“Era genial. Hacía ‘lap dancing’, no llegué a hacer ‘hand jobs’ (trabajos manuales), lo cual fue triste… (Risas) Me gustan los ‘hand jobs’ porque es algo fácil, es algo seguro y no necesitas quitarte la ropa. Lo que solía hacer era masturbarme en escena y hacer sexo con mujeres en el escenario. Ese teatro era el único lugar en América, en esa época, en el que podías masturbarte en escena y hacer sexo con mujeres, lo único que no podías hacer era follar con hombres. Así es América”.

¿Cómo eran los hermanos Mitchell?

“Jim Mitchell era el más estirado de los dos, y Artie era el tipo colocado y loco. Cuando se dio cuenta de que no podía hacer nada conmigo, dejó de agobiarme”.

¿Quienes eran tus sex symbols favoritos de teenager?

“Errol Flynn… Oohhh… (Nina suspira excitada), Marlene Dietrich. Me gustaba mucho más Marlene Dietrich que Jean Harlow o Marilyn Monroe. Soy bisexual, me gusta lo ambiguo, y Marlene Dietrich era bisexual y le sentaban muy bien los smokings. Esos eran mis dos sex symbols favoritos, Marlene Dietrich y Errol Flynn. Quería follarle a él y quería ser ella. Vi a Errol Flyn en la película ‘Captain Blood’. Yo tenía doce años, vi ese film un día en la tele, al regresar de la escuela, y él salía con el torso al desnudo atado a un poste, y eso me pareció extrañamente excitante. No sabía porqué me parecía excitante, pero ahora logicamente lo entiendo; me gusta el bondage S/M, es algo que siempre ha formado parte de mí, y al ver a un símbolo justo de eso, fue como si me tirasen agua a la cara, me tocó muy de cerca. Yo aún no tenía el periodo, nunca había besado a un chico, pero… él era tan sexy…”

¿Recuerdas la primera película porno que viste?

“Sí, por supuesto, oh Dios mío… Mi primer contacto con este mundo fueron unos libros que tenía una gente que cuidaba de mí. Mis padres me dejaban a veces en su casa, y tenían una gran cama de agua. Al lado de la cama recuerdo que tenían dos libros en donde vi mis primeras imágenes porno, uno se titulaba ‘Erotic Art of the Masters’ y el otro se titulaba ‘Erotic Art of the West’. Eran libros muy serios de arte con imágenes porno. Uno de los libros que leí en esa época fue ‘Autobiography of a Flea’, un libro porno de 1890, y me encantó. Luego, en 1976, se estrenó la película basada en ‘Autobiography of a Flea’, y decidí ir a verla. Había leído el libro, y por lo tanto deseaba ver la película, ya sabes, es como ‘El Padrino’, lees el libro y luego vas a ver la película… (Risas) Yo no había cumplido 18 y fui al cine, en Berkeley, pensando: ‘Por favor, no miréis mi carnet, por favor, no miréis mi carnet’, y por supuesto no miraron mi carnet!, simplemente les daba igual. Fui sola, no conocía a nadie que quisiera acompañarme, y recuerdo que vi las secuencias de sexo y me dije a mí misma: ‘Yo quiero hacer eso’. (Risas) En esa época era vírgen, y en ese momento supe que eso era lo que quería hacer con mi vida, y ocho años después hice mi primera película”.

¿Te interesaba alguna estrella porno antes de meterte en el negocio?

“Las únicas estrellas porno que conocía antes de empezar eran Vanessa Del Río y Georgina Spelvin, y me gustaban mucho las dos. Vanessa era preciosa, divertida, latina y tenía personalidad, algo que yo realmente apreciaba. La vi en una película que se titulaba ‘The Dancers’ y sentí verdaderas ganas de hacer films”.

Me gustaría saber tu opinión sobre algunas estrellas. La primera de ellas es Ginger Lynn.

“Ella fue la mayor estrella del porno después de que Seka se retirase. En América el ideal es la ‘girl next door’ que hace cosas sucias, y Ginger encajaba perfectamente con eso. Ginger era una especialista anal antes de que todo tuviese que ser anal como pasa hoy en día. Ella hacía doble penetración, y realmente le gustaba el sexo. Disfrutaba con ello, le gustaba follar y eso se notaba. Así que tenía imagen de buena chica a la que gustaba hacer cosas sucias, una combinación que siempre ha sido muy popular en USA”.

¿Te gusta Ginger a nivel personal?

“Sí, desde luego. De hecho, Ginger y yo tenemos pendiente un polvo. Un día de estos la llevaré a mi casa, la ataré bien y follaremos. Ella no tiene a nadie con quien pueda hacer bondage S/M, y yo soy buena en eso. Así que tenemos ese acuerdo verbal, de que un día follaremos”. (Risas)

¿Qué me dices de Marilyn Chambers?

“No la conozco muy bien en persona. Vi ‘Behind The Green Door’, y ella fue Ginger Lynn antes que Ginger Lynn; con eso quiero decir que era literalmente ‘the girl next door’. Salía en la portada de las cajas de Ivory Snow, debutó en el porno, y a partir de entonces Ivory Snow dejó de poner fotos de chicas en las cajas y decidieron usar ilustraciones. A ella le va muy bien, hablamos hace cinco meses y está muy contenta. Ella se retiró más o menos cuando debuté yo, en 1984, así que no llegué a conocerla bien”.

¿Has visto sus films de retorno?

“No. No veo mucho porno hoy en día, porque la mayor parte del porno que se hace no me gusta. El porno actual no encaja con mi idea de lo que es sexy, y además cada vez que veo una película no puedo evitar pensar: ‘Oh, ella tiene un mal día, se nota’, o ‘esa es la escena de las dos de la madrugada’, o ‘esa es la escena justo después de comer’, (Risas) o ‘esa es la escena de la habitación demasiado calurosa para follar’ (Risas), así que no me lo paso demasiado bien viendo films, prefiero ver ilustraciones porno. A mi marido también le gustan las ilustraciones porno. Hay un par de webs muy interesantes que recopilan material de artistas porno: www.dofantasy.com y www.bdsmartwork.com, es muy excitante. El porno que me gusta a mí es muy extremo, y prefiero ver ilustraciones, no me gusta ver a modelos recreando escenas. Sé que les pagan y están actuando, así que no es tan excitante para mí”.



¿Cuál es tu opinión de Traci Lords?

“Coincidí con Traci Lords cuando yo acababa de empezar. Ella ya era una gran estrella. Era muy guapa, tenía un rostro muy bonito, parecía bastante joven, aunque no teníamos ni idea de que fuese tan joven, tenía un buen cuerpo, y pechos naturales muy bonitos. Sus pechos eran muy firmes, porque tan sólo tenía 16 años!!, (Risas) pero no teníamos ni idea de eso. Recuerdo que me fijé en sus tetas, y eran grandes, pero no tenía los pezones muy formados, una clara señal de que era muy joven. Coincidí con ella en el plató, pero ella no hablaba. Era tímida, se la veía un poco fuera de su elemento y probablemente asustada o enfadada. Al cabo de un par de años se supo que era menor de edad, y sólo hizo una película legal y dejó el porno. No creo que nadie supiera realmente si era menor o no, imagino que había gente que lo sospechaba, pero era tan excitante y tenía tanto éxito, que la gente del negocio prefirió no comprobar el tema de la edad. Hoy en día tiene 37 o 38 años, vive en L.A. y no sé exactamente qué hace”.

¿Qué piensas de lo que hizo Traci en su momento? Parece ser que reveló nombres de mucha gente del porno a la policía.¿No tuviste ningún problema por culpa de ella?

“Me molestó mucho que hiciera eso en aquella época, pero cuando he pensado en ello posteriormente, ya sabes… el porno es un negocio, no hay ningún tipo de seguridad, no hay seguros médicos, no hay protección para los actores, no hay nada. Si te rompes las piernas, la gente del negocio te dirán: ‘OK, vuelve cuando puedas caminar’. Así que, teniendo en cuenta que es un negocio y que a ella le jodieron muchas veces, si ella hizo eso luego, no me parece tan grave. En la época, como te decía, me molestó, porque nos mintió, pero no fue a la cárcel, y nadie fue a la cárcel por su culpa tampoco, de modo que no tiene tanta importancia. Yo no habría hecho algo así, pero no puedo juzgarle por haber hecho algo así, y espero que sea feliz ahora”.

Bueno, Ginger Lynn me contó una historia diferente: afirma que fue a la cárcel por culpa de Traci Lords. Según Ginger, Traci reveló su nombre a las autoridades y le acosaron para que ella también revelase nombres, pero al final se negó y la metieron en la cárcel por sus problemas de drogas.

“Mira, quiero mucho a Ginger, pero ¿sabes qué?, hay que pagar los impuestos. Yo siempre pago mis impuestos. Lo único que quiere el gobierno es dinero. Si les das el dinero, te dejan en paz. Ese fue el problema que tuvo Ginger con el gobierno. Antes o después la habrían arrestado, era una cuestión de tiempo”.

Quería preguntarte también por Christy Canyon.

”Ella y Ginger presentan ahora un programa en Playboy Radio, cinco días por semana. Yo sólo hice una película con Christy, y ella era una de las chicas más populares del momento. Sus pechos eran naturales y grandes, y eso fascinaba a la gente. Ahora es madre de una niña”.

¿Con qué actores y actrices te has sentido más a gusto trabajando?

“Randy Spears, Peter North, Porsche Lynn, Barbara Dare…”

¿Sabes qué ha sido de Barbara Dare?

“Vive en New Jersey y está bien. La mayoría de chicas que dejan el negocio jamás vuelven. Ahora las chicas siguen más tiempo en el porno, y terminan dirigiendo o trabajando detrás de las cámaras como asistentes o lo que sea. En los últimos diez años hay más oportunidades para las mujeres que dejan de actuar en películas. Cuando Barbara Dare abandonó el negocio, no dejó dirección ni teléfono a nadie, no envía postales por Navidad, simplemente no quiere tener ningún contacto con nadie de esa etapa de su vida”.

¿Qué opinión tenías de Lisa De Leeuw?

“Oí que había muerto, luego que no había muerto, luego resulta que sí había muerto… No sé”.

Yo estaba convencido de que estaba muerta.

“He oído eso varias veces, pero no lo sé. Nunca llegué a rodar una escena con ella. Aparecimos en la misma película, pero no compartimos escena”.

¿Cuál es tu película favorita de tu filmografía?

“Una de mis favoritas es ‘Debbie Does Dishes’, es una película muy divertida que hice en 1985. Mi nueva película ‘O-The Power Of Submission’ es realmente muy buena. También citaría ‘Young Girl in Tight Jeans’. He hecho muchas películas. Me lo pasé muy bien en 500 escenas, lo pasé bastante bien en 250 escenas, me divertí en otras 250 escenas, y lo pasé mal, quizá, en 50 escenas. Por lo tanto la proporción entre escenas en las que me lo pasé bien y escenas en las que lo pasé mal es excelente. La mayoría de veces que lo pasé mal fue porque el director era un gilipollas, o rodamos muy tarde, o hacía mucho calor, o hacía mucho frío. Y sólo en un par de ocasiones lo pasé mal porque a mi compañero de escena no se le levantó. Mis videos educativos sexuales se pueden adquirir a través de la web www.adameve.com. Son muy útiles, pero hay que tener buen inglés para entenderlos. En cada video hago sexo y hablo directamente al espectador sobre lo que estoy haciendo en cada momento. Son videos sexy, pero no están enfocados para hacerse pajas, ya sabes, son educativos”.

Quería preguntarte también sobre música. ¿Qué bandas te interesan?

“Soy una chica de los 70’s, me gusta Santana, Earth Wind & Fire, Isley Brothers, Tower Of Power… Mi marido me introdujo en la música de Elvis Costello, y me gusta mucho. Hace años alguien me introdujo en la música de The Clash, me encanta ‘London Calling’; cuando escuché ese álbum fue una gran sorpresa, no esperaba encontrar ningún disco de Punk que me gustase. El Punk viene de un momento muy especial en la historia, tanto a nivel social como económico, y yo no viví en Inglaterra a finales de los 70’s, nunca viví en un país tan deprimente (Risas) y nunca fui una persona cabreada. Entiendo que hay gente joven irritada que se identifica con ese tipo de música, pero yo nunca fui esa clase de persona. Si quiero escuchar música agresiva, prefiero el Jazz, si necesito algo duro escucho a John Coltrane, Charlie Parker, Miles Davis u Ornette Coleman que es muy ‘avant garde’. Si busco una representación abstracta de mi ira, prefiero el Jazz antes que el Punk. En los 70’s y los 80’s, en Berkeley, el Funk era más popular que el Rock. Había gente joven que escuchaba a Aerosmith primero y a Metallica después, pero yo no me relacionaba con esa gente, yo salía con amigos que escuchaban Funk. Pero por supuesto me gusta el Rock también, me gustan The Who, adoro ‘Tommy’, me gustan los Beatles aunque no los calificaría como Rock. También me gustó siempre el Rock de los 50: Little Richard, Buddy Holly… Me gusta Buddy Holly más que Elvis”.

¿Cuál fue el primer concierto al que asististe?

“Frank Zappa. Le vi estando en ácido. (Risas) En los 70’s, mi novio y yo solíamos tomar ácido antes de ir a cada concierto. Vi a muchas bandas que ni siquiera recuerdo. La experiencia tenía más que ver con tomar ácido bajo el sol que con quién tocase en el escenario”.

Quería preguntarte también por el matrimonio con dos personas que tuviste durante muchos años. Es algo que despierta una gran curiosidad en la gente.

“Conocí al que sería mi marido y él tenía una novia. Yo era bisexual, así que ese detalle me atrajo mucho. Tenían una relación abierta. Estaban juntos, pero él tenía novias y ella tenía novias, y pensé: ‘Yo quiero tener eso también!’. Nuestro matrimonio a tres al final no funcionó por problemas emocionales, pero el problema nunca fue el hecho de que fuese un matrimonio de tres, eso estaba bien. Con las personas adecuadas, esa clase de matrimonio puede ser estable. Con mi actual marido también tenemos una relación abierta: él ve a otras mujeres cuando yo no estoy en casa, yo tengo una amante, a veces jugamos juntos con otra gente, y todo va bien. Si estás con la persona adecuada, no hay problema. Mi marido no tiene interés en vivir con nadie además de mí, así que nunca viviremos con otra mujer en la misma casa, pero tenemos amantes a los que vemos todo el tiempo”.

¿Recuerdas algún momento especialmente ridículo en un rodaje porno?

“Cualquier momento que tenga que ver con flatulencias es…, en fin, ¡qué vas a hacer!, ¡somos humanos!, si ves venir algo, sólo puedes decir: ‘Coloca tu culo en otra dirección’… Pasan muchas cosas: te caes de camas, chocas contra paredes.. Pero por encima de todo, éste es un negocio muy serio. La películas son ridículas, pero los rodajes son serios, porque los presupuestos son bajos y no se pueden repetir tomas la semana siguiente. Hay que hacer cada escena en el tiempo que tienes, y no hay más. Es difícil cuando a un actor no se le levanta. Trabajamos con cuerpos humanos, y son cosas que pasan. Puedes subir un peldaño más de una escalera aunque estés cansado, pero no puedes forzar una erección. Y el Viagra no ayuda. El Viagra sólo funciona si tú quieres hacer sexo con esa persona. Ves a tipos todo el tiempo metiéndose Viagras sin parar para conseguir erecciones, cuando lo que deberían hacer en realidad es irse a casa y no tratar de ganarse la vida follando frente a una cámara. Hay tipos que han nacido para hacer esto, pero los que tienen problemas de erección frente a una cámara deberían quedarse en casa y limitarse a ver porno. Todo el tiempo me encuentro a tipos que me dicen: ‘Yo nunca tuve este problema!’. Pero sólo habían hecho sexo con sus novias, estaban con una persona que deseaba estar con ellos, sin embargo el porno es muy artificial. La vagina es real, pero todo lo demás es artificial: el momento, el lugar, el motivo, la persona. Estás follando con ella porque ella es quien debes follar hoy, no porque ella te guste. Y a ella le sucede lo mismo”.

A menudo has comentado que en tus films la comedia es importante para ti.

“Es importante porque lo que hacemos es realmente ridículo. Hay muy pocos buenos actores en el porno. Yo soy correcta, pero no hago drama. Me gusta que el porno sea divertido. Porno y comedia combinan muy bien, aunque no todo el mundo está de acuerdo conmigo. Hay actores que quieren que se considere lo que hacen como algo serio: ‘Mi orgasmo es algo serio!’. Es absurdo”.

Para terminar, una pregunta que te habrán hecho miles de veces, pero no puedo resistirme: conociste a John Holmes, ¿cierto?

“Sí. Le vi rodando una película, y fue un shock ver que su pene cabía en la vagina de la chica, tenía un pene muy grande. Coincidí con él un par de veces. Ya era mayor y estaba enfermo. Era muy educado, muy tranquilo, y se le veía realmente cansado. Pero no sentí ninguna energía sexual por su parte”.

Si deseáis seguir las aventuras de Nina, chequead su web: www.nina.com. Incluye un blog que actualiza a menudo, y en donde relata algunas de sus experiencias sexuales.

miércoles, 22 de febrero de 2012

SAMUEL FEIJOO: EL ENJAMBRE.


En el patio, veo a Lelo moler maíz para el cuerpo en ceba. Se aparece su hermano Lico, con su sombrero alón medio roto y el rostro prieto en demasía. ¿No saben- nos dice- que acaba de morir la muchacha curandera de Palmira? Vivía en un colmenar: se negaba a salir de allí, y curaba el cáncer con unas yerbas. Cuando se puso grave millones de abejas le hicieron pared y techo con sus cuerpos y nadie la vio morir. Cuando salió del entierro las abejas fueron en enjambres con la comitiva hasta la misma tumba.

jueves, 16 de febrero de 2012

Capítulo 12.- Tory Lane por Marla.


Camino por la acera tibia, no hay brisa o si la hay parece que quema. Camino bajo un sol que se ensaña sobre los transeúntes de una ciudad en la que no todos respiran el aire fabricado de un automóvil. Por estas fechas no parece sencillo encontrar una oficina decorosa donde desempeñar las funciones que a uno le gustan. No hay posibilidad. Continuamente, y a pesar de lo que digan los señores fascinados por la aldeización
del planeta, en esta ciudad se cierran las fronteras. Se cierran al menos para las mentes lúcidas, para quienes hurgan entre las suciedades y desperdicios de una sociedad que se llama a sí misma moderna, con una ingenuidad provinciana y asquerosa.

En mi mente, no había otro designo que el estar en contra por la simple -y honrosa- satisfacción de estar en contra. Como si pudiera reestablecerse la idea de que todo lo que nos acontece proviene de un mito asociado al destino -cosa más
grande!

Llego hasta Las Peñas y parece que se termina la agonía, he decido gastar los pocos dólares que le extraigo a mis alumnos en aplacar el ardor que consume mi garganta. (Por lo menos tengo estudiantes mediocres que pagan para pintar malos cuadros que luego venderán a precios módicos en galerías desacreditadas.) Subo el empedrado maldito que lastima mis tacos, pero ¿quién dice miedo si voy por unas copas? Llego hasta el bar, el Rytazz, un sitial impreciso cuya dirección exacta no recuerdo
jamás cuando quiero dar explicaciones. Entro sin reparos por la aparatosa entrada –una puerta agonizante del siglo XIX violada por decoraciones pop trash y la psicodelia lumínica del neón-, y descubro que, increíblemente, no hay nadie adentro. Busco inmediatamente aquel lugar que es perfecto para mis tertulias nocherniegas, justo entre los posters de Uma Thurman, Angelina Jolie y Courtney Love –imágenes extáticas del ojo endemoniado de Lachapelle-, y una vez sentada sobre un amplio sillón de terciopelo, vislumbro en el lejano mostrador la presencia de un ángel.

Este ángel tiene una cintura magnífica, y viste de rosa; lleva tacones altos como una puta flamante consagrada a preconizar los deleites de su oficio. Pero hay algo extraño en su mirada, algo que se escapa en las burbujas de su copa de champaña. “Su labial es disonante”, pienso mientras la mesera se acerca con la cartilla en la mano, y recuerdo una canción de Sabina donde se narra la historia de una princesa con boca de fruto rojo...

Pido algo que me recuerda la otra noche en Diva, y sigo mirando a este ángel impecable, sentada como una bebedora de ajenjo, hierática y escultórica. (Nunca supe su nombre, pero hube de llamarla Tory. Tory como la joven de pelo oscuro que se desnuda en mi televisor por las noches. Tory como Tory Lane...).

Bebo varios vasos de un líquido caliente, y manso, y la tarde se reduce a un montón de cenizas bajo mis zapatos de tacón. Me invade una sobrecogedora necesidad de humo. Tengo a Tory a cinco metros de distancia, pero hay algo que detiene mis pasos hacia ella. Ella casi no se mueve, fuma, sorbe un trago, cruza las piernas o deposita la ceniza sobre el cajoncito de madera dispuesto para tal propósito. No me ha visto, no sabe que me recuerda también a Daisy Lowe sentada sobre la silla del mostrador. De pronto, se levanta y camina en dirección del baño. Sus pies parecen flotar, moverse con la levedad de un martini. Trato de pararme, pero ya tengo suficiente alcohol en las venas, debilitándome. “Esperaré a que salga y la llamaré”, murmuran mis labios, y mi mente dibuja una escena donde ella está acostada en el sofá que tengo cerca, con las piernas estiradas y los brazos extendidos sobre el terciopelo... La imagino flotando sobre la corriente de un río, el agua le dispersa los cabellos negros y lacios como algas dormidas. Tory me recuerda a la Ofelia de William Morris, agonizante... pero prefiriría ver ese mismo darse a las aguas en un darse a mis brazos; yo la deseo. Los minutos se estiran, ella demora demasiado, cuando sale estoy desprevenida, imaginando estas cosas, y tengo que conformarme con verla sentada, nuevamente, en el minúsculo sitial que retiene su figura.

Una blusa transparente se incendia sobre su torso, justo como el vestuario que Jaje Lens concibiera para el personaje de Ofelia en la tediosa versión de Lee Romans de Hamlet. Luego de tres copas más, muy poco me importa Shakespeare y sus divas
suicidas, así que me aproximo, dando traspies, al mostrador donde se encuentra el ángel.

- Te pareces a Tory Lane –susurro muy cerca de su cuello, ella me mira y en sus ojos enrojecidos puedo constatar la inminencia de un fuerte pesar que la atormenta.
- Vamos a lado –murmura ella, y yo la sigo...

Caminamos cogidas de la mano hacia el salón contiguo, de luz tenue y música a bajo volumen. Nos tumbamos en un sofá acolchado de terciopelo fucsia. Luego de un par de copas, Tory se acuesta y pone sus pies descalzos sobre mi falda. Nuestros cuerpos resplandecen bajo la luz ultravioleta. No paramos de reír y de aspirar polvo. Pronto, acontece la noche, y se pone fría; las horas transcurren y es ya de madrugada. Comienzo a darle un masaje en los pies, acariciando la tersa disposición de su piel bajo mis manos. Poco a poco, un silencio grave repta sobre nuestros labios, y callamos; como si pronunciar palabra, decir la más mínima cosa, fuera romper un convenio celebrado con el destino. Y poco a poco, su cuerpo se va relajando. Se relaja, se contrae, se relaja hasta el punto de invalidar mis escasos gestos de seducción improvisados... se contrae otra vez, y no sé cómo retenerla, no sé si se escapa, o si quiere quedarse conmigo para siempre, como la Ofelia de Lee Romans, como la de Shakespeare, o la de Morris...

Cuando salgo del Rytazz no hay nadie en el mostrador, ni en las butacas que conspiran alrededor de las mesas rojas; no hay nadie, excepto ella y yo, cogidas de la mano bajo las luces de neón del Rytazz. Esta noche, pondré la cinta de Tory Lane, pero algo me dice que no habrá magia ni ritmo, ni una masturbación gloriosa, porque mis dedos ya han soportado demasiado.

2008.

martes, 31 de enero de 2012

VUELO INCONCLUSO PARA UN OBITUARIO TARDÍO.


Magdiel Aspillaga.

Me acabo de enterar que Theo Angelopoulos ha muerto, sucedió hace seis días atrás, por qué tan tarde la noticia, y entonces trato de repasar todas mis acciones a lo largo de la semana, el tiempo volvió a hacer de las suyas, esta vez con alguien que lo miró de frente en alguna ocasión y el tiempo también lo encaró y se encararon y ambos tuvieron que dispararse de pecho a pecho y hombro a hombro para después caer unidos infinitamente.
Dicen los diarios que estaba cruzando un túnel medio oscuro prohibido para los peatones y que una motocicleta lo atrapó a toda velocidad provocándole una hemorragia interna que más tarde le produciría la muerte. El conductor, un policía que viajaba tránquilo, no imaginó lo que le iba a suceder justo en el momento en que decidió internarse en el oscuro túnel, internarse en un túnel para encontrarse al cineasta cruzando a media luz, el choque…..el encuentro final del que tanto habló el propio Angelopoulos en sus películas, el tiempo, lo instantáneo de la inmovilidad y la muerte, el final y el volver a nacer, principio y fin de todo lo hablado y todo lo repetido, Angelopoulos moría a la misma vez que el mundo seguía olvidando y como dijera alguien que también admiro …puedo perdonar todo menos el olvido, olvido tu olvido y rememoro tu presencia….

La primera película de Angelopoulos que vi fue “La mirada de Ulises” y fueron muchas las claves no solo para entender el cine que en aquellos años comenzaba a estudiar, el cine y yo empezamos a vernos en aquella sala con “La mirada de Ulises” que casualmente trata de un cineasta que regresa a su tierra siguiéndole los pasos a la primera película rodada en Grecia, a su vez es una revisión de la historia de los Balcanes a través de este viaje , la Odisea, el eterno regreso, Ulises y el afán de volver a esa tierra a la que pertenece, (me es un tanto raro esta muerte de este lado) nuevamente el cruento mirar a la distancia de tu origen y saber sin pensarlo dos veces que solo perteneces a la región más cercana posible del cordón umbilical, a la esencia imantada del feto y el origen. Mi preferida “Paisaje en la niebla” el viaje otra vez como símil de la vida a través de una niña y su pequeño hermanito, una especie de cuento infantil para dormir, demasiado descarnado, directo y a la vez poético como toda su obra.

Realmente tengo ganas de decir algo, algo que suena a pésame y a la misma vez no, a nota final o obituario, de esos grises que aparecen en la parte olvidada de los periódicos, ayer vi “The rum diary” y me acuerdo de Hunter Thompson y me dan ganas de tomarme un barril entero de whisky y caer, soplar sobre la nieve inexistente de mi barrio o sentarme a mirar el horizonte tranquilo, el horizonte que es una pantalla, la pantalla que es una película, una película que es la vida, la vida que es triste y alegre, la alegría y la tristeza que nos llevan a un universo onírico e impoluto, donde las aguas son más salobres, donde esperamos por la eternidad durmiendo como si estuviéramos despertando.

viernes, 20 de enero de 2012

CAMBIO DE LUZ.


Magdiel Aspillaga.

Sin dudas “Biutiful” es una de la películas que más me ha golpeado últimamente, demasiado diría yo. Todo sucede al unísono, yo escribo, pasa un avión, recuerdo “Pedro Páramo” de Rulfo, las calles me parecen coloridas y a veces frecuentemente llueve y ahora frío, mucho frío, callado y celoso invierno que se funde con esa tarde que lleva el color sublime y respetuoso de la nostalgia o de algo que denominaron nostalgia y que no se explica sino como un respeto breve hacia los que no están, hacia los que estuvieron, de los que están sin estar entre esas dos fronteras exactas que conforman la noche y el día. En algún momento escribí algo que reproducía un fragmento de “Amarcord” de Fellini. Un anciano borracho se pierde entre la profunda niebla de su pueblo sin lograr encontrar la entrada a su casa en el regreso. Está turbado y teme lo peor, estar muerto y no haberlo notado todavía. A lo lejos se acerca un coche conducido por un misterioso personaje (un carruaje que es como el de “Nosferatu” de Morneau o el del “Drácula” de Copolla, de donde parece que el cochero va a estirar una mano grande llena de sombras y levantar al menudo anciano por el aire). El enigmático cochero se acerca a el anciano que está expectante ya sin borrachera alguna, el cochero le pregunta el que hace allí a esas horas de la madrugada y el anciano le cuenta con miedo que no encuentra la entrada a su casa, el cochero amablemente le indica entre la niebla con su mano (que no era larga) que la misma se encuentra a sus espaldas. Genialidad de Fellini y bella metáfora-símil-construcción o interpretación de un mundo que no por real deja de ser mágico. “Biutiful” muestra a un hombre que busca la vida en el momento en que la está perdiendo, quizás la película más mexicana de Iñarritu, la más “Pedro Páramo” de todas, ver a tu padre joven junto a ti anciano, recordar una emisora fantasma que solo transmitía el sonido de las olas del mar, no precisar quienes somos los vivos y quienes los que han muerto. Caminar y preguntar por alguien que ha pasado junto a tu baño, en la callada madrugada en que todo se volvió a detener.

sábado, 14 de enero de 2012

ÁLBUM DE FOTOS.


Griselda Ortiz

El primer año. Ahí estaba yo, llorando porque no me quería retratar.
El segundo, el tercero. Toda la familia reunida alrededor de la mesa del comedor cantando. El cuarto cumpleaños me lo celebraron en un parque. Me retrataron con mi primo soplando las velitas. Mi papá y mi mamá, juntos, sonrientes. En el quinto mi papá no está en las fotos y en mis seis años tampoco está mi primo, ni mi abuela ni casi nadie. Después de los seis, no hay más fotos. No sé como era a los diez, a los catorce. Tampoco recuerdo ningún otro cumpleaños. Hay un gran espacio en blanco, un vacío. Sólo lo que quedó en mi memoria suple la falta de material fotográfico. Pero eso nadie puede verlo. Le cuento a mi hija lo feo que era a los 14 y se ríe, pero sólo yo me veo flaco como un güin, con las orejas paradas, mirando con cara de bobo a una cámara que no existe. Las fotos que no me tiré con mi madre, con mis amiguitos de la infancia, con la gente del pre, las fotos de mis graduaciones, las fotos de mis novias son páginas en blanco del álbum de mi vida, que un día, más temprano que tarde, se irán conmigo para siempre. Entonces será como si nunca hubiera existido.

martes, 10 de enero de 2012

Capítulo 34. UNA NOCHE PERFECTA.


Ana Rosa Valdez

No hay excusas cuando alguien quiere marcharse. Quienes buscan o inventan las explicaciones son los que se quedan, el que parte sólo necesita un ticket de ida y seiscientos dólares en efectivo, un mapa quizás, y algo donde guardar un libro, una bufanda y un perfume ligero. Cuando Marla entró en el dormitorio, a Jeannie no le faltaba el bolso perfecto -completamente amarillo de Afolfo Dominguez- y los zapatos -unos azules de Ana Sui- en la mano. Tampoco estaba ausente el perfume, algo de Lolita como de costumbre.


- Otra vez... - Marla suspiró.
- Debo buscar esos documentos, en algún lugar de los estantes, ay! tantos estantes! - Jeannie parecía preocupada. Su angustia desapareció sin dar lugar a la sospecha, y continuó librando una batalla descomunal contra sus pestañas, había que rizarlas de cualquier manera.
- No deberías... - A Marla la inquietud no le sentaba bien, se ponía tensa y torpe, extremadamente torpe.
- Los zapatos me van bien, quizás deberías quedarte con los otros. Deberías tenerlos todos, la verdad. Ah! Pero tus pies pequeños... - Sonrió, quizás por última vez en aquella tarde.


Marla continuó observando, creando excusas, casi redactándolas en el libro mágico de su cabeza. Jeannie no dejaba de moverse, buscaba cosas a tientas, al azar. Mirándose en el espejo de un estuche dorado, Marla lucía como la chica que aparece en la portada de la Harper´s Bazaar de agosto de 1902. Con esa exactitud, pero sin las flores en el cabello. El cabello de Marla siempre estaba corto y era imposible adornarlo siquiera con vinchas o con diademas de colores. Por ello, a Jeannie le parecía justo colocarlas todas en su cabello naranja, a pesar de las burlas de los empleados del almacén y los transeúntes en la estación del autobus.

Jeannie se marcha por fin, sacude sus zapatos y coge el maldito bolso amarillo. Dice que debe estudiar un asunto importante en la biblioteca de la Universidad de Miskatonik; por supuesto Marla no puede concebir tal desfachatez, no sólo porque dicha biblioteca sea en realidad una justificación insensata, sino porque a Jeannie el olor de los libros viejos le producen alergias. Sin embargo, y contra cualquier reclamo de última hora, ella se marcha, huye otra vez, y Marla no puede sino quedarse frente al pequeño espejo del estuche, mirando sus ojos sin lágrimas y escuchando el silencio que comienza a atraparla por los pies.


***

En la última página del diario dominical, bajo la sombra de unos abedules artificiales en Second Life, en la acera derruida de una calle de Bagdad, Marla espera con los tobillos cruzados. Lleva un par de minutos o un par de horas, el tiempo no es importante, pero las manos ya comienzan a sudarle y es incómodo entre tanta humedad que sofoca el ambiente. Diminutos insectos han decidido agobiar aún más sus piernas cansadas, no tiene repelente ni una manta con qué cubrir más allá de sus hombros desnudos. El día amenaza con aparecerse sin que haya alguna respuesta. En su cabeza, las ideas chocan entre sí como espíritus que vagan por este mundo. Piensa en cómo han sucedido las cosas, han pasado años, muchos años desde que la tuvo en sus brazos. Y le cuesta estar en donde está ahora. Haberse quedado así, con la impresión de que uno de estos día toda la red colapsará, como un vaticinio del demonio, y se llevará consigo todas las imágenes y las letras, no sólo las de Jeannie sino las de todas las personas que confiaron en ella. Ese día -piensa- no quedará nada, se tendrá que expectar el vacío, la gente se mirará al espejo y alguien dirá que hemos muerto -otra vez.

Si Marla pudiera verla por última vez, sería en una noche sin estrellas. ¿Sería esa noche acaso una noche perfecta?

lunes, 9 de enero de 2012

LOS LUNES DE SIGNOS: LA YEGUA DE ALBERTO MOYA.


Por René Batista Moreno. Publicado en "Signos 49", 2004

La yegua que está pa’ uno
no hay caballo que la «coja».
TORIBIO GARAÑÓN


Aquí se cuenta la historia de las familias Moya y Garañón (Hernández, si la llamamos por su verdadero apellido). La primera se jactaba de que sus yeguas eran invulnerables a los ataques sexuales de personas y animales, mientras la otra ejercía el bestialismo (1) de manera deportiva. Pero no fue hasta 1955 cuando dos descendientes de estas —Alberto y Juan— se vieron involucrados en una disputa que terminaría con el prestigio de que gozaron los Moya durante tantos años.

Yo vivía en la zona donde se produjo el encuentro, y conocí el lugar exacto. La familia Garañón radicaba en Aguas Negras, mientras los otros vivían en la zona del Pesquero. Conocí a Armando Pérez, joven de catorce o quince años por entonces, quien junto a sus amigos Burucha y Chacumbele promovió la disputa. Conocí al anciano Cheo Crica, muy amigo de mi abuelo, y también a Felino Torres, un fabulador con un estilo muy rico al contar historias. Felino decía haber conocido a estas familias desde hacía mucho, y narraba las andanzas de Toribio, Rodolfo y Tomás Garañón, los tres más grandes «cogedores» de yeguas de todos los tiempos, según él.

A Felino Torres y a Armando Pérez los entrevisté en junio de 1989. Felino murió poco después, y Armando aún vive. Lo que se cuenta aquí ocurrió en realidad, aunque los testimonios han sido enriquecidos por la imaginación y el humor de sus narradores.

ARMANDO PÉREZ
Alberto Moya tenía una yegua que no se dejaba arrimar a la gente. Pateaba, mordía. Sólo Alberto podía acercársele y montarla. Él se vanagloriaba de que a los Moya nunca les habían «cogido» una de sus yeguas, ni personas ni caballos: ellas nacían y morían vírgenes, ¡lo que se perdieron esas yeguas, pobrecitas!
Nosotros estábamos locos por «cogerla»; pero era muy peligroso. Aquí había unos cuantos profesionales, con muy buen «currículum», sin embargo no se atrevían. Una vez Daniel Moreno lo intentó, y la yegua le partió cuatro costillas. Los «cogedores» de aquí no podíamos hacer nada y nos sentíamos muy molestos. Pero un día, en una fiesta que se dio en El Mamey, hablé con Cheo Crica del tema. Él tenía cerca de noventa años y me dijo que conocía desde niño a la familia Moya, y que eso venía desde más atrás, que era una tradición, y me aconsejó que viera a Juan Garañón, en Aguas Negras, que Juan podía resolver el problema, aunque pensaba que ya se había retirado de esos menesteres.

(Monumento ecuestre a Martínez Campos quién abandonó la isla por la vergüenza de lo sucedido)

FELINO TORRES
La familia de los Garañones era terrible: los mejores «cogedores» de yeguas de todos los tiempos, con fama sobrada, reputación, inteligencia, eran muy creativos y valientes. ¡Qué valor tenían esos hombres! ¡Cómo sacrificaron sus vidas! Porque,¿qué mujer se iba a casar con un «cogedor» de yeguas? No tuvieron un hogar, no tuvieron hijos, ¡qué sacrificio, mi madre, qué sacrificio! Para ellos todas las yeguas eran vulnerables: no había barreras ni muros de contención. Bueno, mire, Toribio Garañón era capitán mambí, y tres días antes del Pacto del Zanjón, le templó la yegua al general Martínez Campos, ¡nada menos que al Capitán General de la Isla! Fue un triunfo sonado para las armas mambisas, porque Martínez Campos se sintió tan humillado que renunció a su cargo y se fue del país. Pero hay más: ocurrió una tarde, cuando la Guerra del 95, a Toribio lo agarraron coqueteando con la yegua de Valeriano Weyler, y este lo mandó a fusilar. Y se dio el caso, en el siglo XX de Tomás Garañón, El Demoledor. Ese viajó por toda Cuba «cogiendo» yeguas: estuvo en Baracoa invitado por Esther La Rusa (2), en Isla de Pinos, en San Juan y Martínez (Pinar del Río). Allí, para cerrar con broche de oro, le templó un mulo a Joaquín Correoso, un isleño de muy malas pulgas que vivía en el lugar. Pasó por La Habana, Matanzas,Camagüey... Fue una cruzada contra las yeguas vanidosas y engreídas que creían que nadie podía «cogerlas».

Pero dentro de los Garañones estaba Rodolfo Garañón, le decían «El Violento». Vivía en el Monte Cundiamor, en una cabaña. No trataba a la gente. Vivía en un ranchito de piso de tierra. Una vez lo vi y me escondí, porque metía miedo, tenía más de seis pies de estatura, unas botas que le llegaban más allá de las rodillas, un machete enorme, un cuchillo, un hacha. Fumaba una pipa de cañabrava y tenía puesto un sombrero roto y a la diabla. ¡Ah!, y tenía una barba muy espesa. Bueno, ese hombre, ¿qué hacía? Pues bien, era «cogedor» de yeguas salvajes, siempre estaba metido en las cayerías: en Cayo Romano, donde había alrededor, por aquellos tiempos, de tres mil y pico de yeguas salvajes; en los Ensenachos; en Cayo Francés; en Cayo Cruz; en Cayo Fragoso... Nunca «cogió» una yegua de la isla. En el año 1956 salió para Cayo Sal, una propiedad inglesa, y no regresó más, aunque se tejió la leyenda de que tenía una herrería en Londres.

Pero hay más de los Garañones, porque no sé si usted sabía que fueron criados con leche de yegua. Por eso ellos decían que las yeguas eran sus segundas madres. Y qué respetuosos eran con esos animales, ¡qué sentido del respeto, del honor! Un día a Julio Guayacón se le ocurrió decir en la tienda del Pesquero que todas las yeguas eran putas. ¡Y pa’ qué fue aquello! Tito Garañón, que lo oyó, le dio tres trompadas, lo sacó del lugar, lo llevó a donde estaba amarrada la yegua del negro Candela, lo hizo arrodillar, y le dijo: «¡Pide perdón, degenera’o, a esa yegua y a todas las yeguas de Las Villas!»

Sí, porque los Garañones eran regionalistas y pico, ¿qué les importaban a ellos las yeguas de otras provincias? Y Julio pidió perdón y dijo que estaba muy arrepentido. Pero, ¿qué pasó después?, bueno, que las yeguas se enteraron, no sé cómo ocurrió, pero se enteraron. Y entonces cuando pasaban cerca de Tito o Tito pasaba cerca de ellas, comenzaban a caminar con un trotecito y levantaban el rabo, y lo mantenían en alto y seguían con el trotecito. Y muchos decían que eso era señal de agradecimiento por lo que él había hecho: defender el honor de las yeguas.

ARMANDO PÉREZ
Fuimos a Aguas Negras. Llegamos a casa de Juan Garañón, y un anciano nos mandó a entrar. En las paredes del comedor había fotos de las yeguas más famosas del mundo, y reconocí a la del príncipe Alberto, la de Alfonso XII, la del emperador Mussolini, y la más famosa de todas: la yegua de Tom Mix. Preguntamos por Juan, y el viejito nos dijo que estaba en la arboleda.

Y sí, allí estaba, sentado bajo un dagame y fumando con una pipa. Era un hombre como de cincuenta años de edad, canoso, flaco, y se le veía fuerte.
Le contamos por qué fuimos a verlo, y quedó pensativo, dio dos chupadas a su pipa, y nos dijo:
—Esos Moyas son unos fatos; yo nunca les he hecho caso, pero parece que hay que darles una buena lección. Este es un encuentro que puede ser muy profesional, bueno, eso depende del grado de preparación que tenga la yegua, y lo voy a conocer desde aquí. Díganme de qué color es, cuál es su tamaño, cómo tiene el rabo, las crines, las ancas, dónde la amarran: en lugares llanos o de mucha vegetación, o si la esconden; si es de trote o de marcha, cuántas veces a la semana la bañan, y si hay un lugar elevado desde donde observarla.

(Waleriano Weyler ofendido usó el fusilamiento como escarmiento)

Le dije que era dorada, pequeña, de rabo y crines tusados, de ancas cortas y gordas, que la amarraban en el llano, que la bañaban tres veces a la semana, y que había una lomita, a unos cien metros, de donde se podía observar. Y nos dijo:

—Miren, muchachos, ustedes no conocen nada de esto. Ustedes son «cogedores» nuevos, con muy poca experiencia; pero esa yegua está muy bien preparada, y el terreno ha sido escogido para que todo el que se le acerque sea detectado. Miren: es dorada, es malo: cuando el sol le da, encandila la vista; bajita, es malo: pierdes el control sobre ella y te saca un par de patadas de donde menos lo esperas; las crines y el rabo tusados, es malo, malísimo: no tiene punto de agarre, no puedes sujetarte; ancas cortas y gordas: eso se prepara, se le amarra una cincha de guamá cuando es una potrica y con el tiempo se logran esos resultados. Tampoco hay donde agarrarla, donde sujetarse y eso obliga a «una cogida en el aire» y, para la edad que tengo, no sé si resulte. El baño es una manera de tratar de quitarle sus olores naturales, de que la yegua se te pierda en las noches, porque a veces un buen «cogedor», en las noches oscuras, tiene que trabajar con el olfato, a base de olfato nada más. Si es de trote, es fuerte, las de trote se resisten con más violencia... Esa yegua está muy bien preparada, no va a resultar fácil. Y yo le dije:
—Hay algo más.
Y me preguntó:
—¿Qué cosa?
Y yo le dije:
—Que todas las semanas Alberto Moya le afila los cascos con una lima. Pero hay más: la yegua tiene los cascos de canda’o y es patizamba cerrada. Entonces dijo:
—Ah, ¡ese cabrón de Alberto Moya! Voy a ir, coño, acepto el reto, vengan a la noche, a las nueve, voy a prepararme ahora mismo. Y no se lo digan a nadie, nadie puede saberlo, solo ustedes y yo.
Salimos de allí muy contentos, el corazón nos decía que ese hombre sí se la templaba, y había que apoyarlo en todo. Nos llegamos a la elevación y construimos un varaentierra para que pernoctara. Así lo apartábamos de los demás, cosa que él quería, y manteníamos el secreto. A las once de la noche llegó, con una maleta grande, acompañado de Burucha, quien había ido a buscarlo.
—¿Dónde está la yegua? —preguntó.
—Allá abajo —le respondí.
—Pues bien, vayan para sus casas, yo voy a descansar y a pensar mucho, porque si me descuido, no salgo vivo de esta. Ustedes no tienen conciencia de lo que está ocurriendo, muchachos, eso que está allá abajo no es una yegua: ¡Es un tanque de guerra con rabo!

Y se metió en el varaentierra. Por la mañana temprano lo visitamos. Estaba detrás de una piedra, y con unos anteojos de la Marina de Guerra de los Estados Unidos observaba a la yegua. A veces dejaba de mirar y hacía anotaciones en una libreta; otras tomaba un cronómetro, observaba con mucha atención y hacía nuevas anotaciones. Tomó, en una oportunidad, un puñado de tierra y lo lanzó al aire e hizo nuevas anotaciones.
—Mire —le dije—, le trajimos agua para que beba, chorizos, salchichones, latas de galletas, vino tinto, así no tendrá que cocinar nada y, todas las mañanas, le traeremos dos termos de café.
No me oyó, seguía observando a la yegua, y así lo dejamos.

Una mañana fuimos a llevarle el café y lo vimos acostado aún.
—¿Qué le pasa? —le pregunté.
Y me respondió:
—No, que el viento lo tengo a mis espaldas y eso tal vez me delate; ella puede percibir mis olores, y debo evitarlo. Esa yegua es muy astuta, muchachos, está bien entrenada, y ese cabrón de Alberto Moya la deja ahí todas las noches para provocar, porque él piensa que nadie puede «cogerla» y se acuesta a dormir confiado, tranquilo; pero él va a saber las gallinas pelás que lleva un saco, él va a saber. Fumó un poco de su pipa y, mirando al techo, nos dijo:
—Déjenme solo, mañana a las once de la noche, vengan, ya es hora de hacerlo.
Ha pasado una semana, el tiempo justo que dediqué a esta operación y no puede pasar un día más. ¡Ah!, y silencio, todo en secreto.
Nos vimos a esa hora. La noche era clara. Él estaba desnudo, había embadurnado su cuerpo con aceite (menos los pies y las manos) y tenía en su pecho un peto de yagua, como los que usan los quechers. Me dio un cartón con letras escritas y un pedazo de alambre para que lo llevara, y me dijo:
—No lo leas, no lo leas, y vamos.
Llevaba una soga en sus manos, corta, en forma de lazo, y nos advirtió:
—Si van a hablar tiene que ser muy bajito, fíjense bien en lo que van a ver, ustedes son testigos.
Menos mal que el viento es favorable.
Arrastrándonos, nos situamos a casi tres metros de la yegua y esperamos a que volviera grupa a nosotros.
—Cada cinco minutos levanta el rabo, mi observación no me falló, eso está cronometrado —nos dijo.
Yo me quedé perplejo y me acordé de Cheo Crica cuando me aseguró que Juan podía resolver el problema. La Luna se ocultó. Juan cerró los ojos y estuvo un rato callado. Cuando se puso de pie, tenía su miembro muy erecto, ¡qué poder de concentración! La yegua levantó el rabo. Corrió hacia ella con el lazo en la mano, dio un salto, clavó sus dedos pulgares e índices de los pies en las corvas del animal y la enlazó. La yegua fue sorprendida, tiró mordidas, patadas, trató de quitárselo de arriba, pero él se sostenía del lazo y de las corvas. La penetró y comenzó a moverse, se movía con mucha rapidez. La yegua dejó de resistirse, comenzó a mover sus ancas y lanzó un relincho.
—Es un relincho de satisfacción, muchachos —gritó, y comenzó a moverse con más rapidez aun.
—Ahora la estoy castigando, muchachos —dijo muy alegre.

La yegua dejó de moverse, él se afincó en sus corvas, saltó, y quedó montado en ella y le dio un paseo por el lugar del encuentro. Me pidió el cartelito, le puso el alambre y lo colgó del cuello del animal. Lo felicitamos, quisimos darle un abrazo; pero era mucho el aceite que llevaba en el cuerpo. Fuimos hasta el arroyo, se limpió con un trapo y luego se bañó. Después volvimos al varaentierra donde recogió su maleta, montó en su caballo, y nos dijo:
—Si alguien pregunta lo que pasó esta noche, ustedes le dicen que sufrí varias patadas, que la yegua por poco me mata, y que desistí, que no lo logré, y así no van a buscarme más. Esta es la última vez que hago esto, muchachos. Y se fue. Por la mañana, cuando Alberto fue a buscar su yegua, y vio el lazo y el cartel que le pendía del pescuezo, y lo revolcado que estaba el terreno, se horrorizó, y más aun cuando leyó:

ALBERTO, ¡QUÉ TEMPLÁ LE DI A TU YEGUA!
Y LA MONTÉ TAMBIÉN.
EL GARAÑÓN

La tradición de los Moya, que venía desde mediados del siglo XIX, se había roto y, como Martínez Campos, Alberto se sintió tan humillado que abandonó la zona, sin que hasta hoy se sepa de él. «¡Ni una yegua más, coño!», dijo el Viejo Pepe Moya, y desde entonces en su familia comenzaron a criar caballos.

(1) Relación sexual de personas con animales.

(2) Magdalena Menasset Robascalla, Esther la Rusa. En 1954 se radicó en Baracoa, donde construyó el hotel Miramar.
Allí se hospedó —entre otras personalidades— Alejo Carpentier. Tras la muerte de esta célebre señora (5 de septiembre
de 1978) el inmueble se empezó a conocer como Hotel «La Rusa».

viernes, 6 de enero de 2012

Capítulo 29.- En la sala B


Ana Rosa Valdéz

Tu cuerpo te traiciona, colapsa. Tú colapsas. Ya nada resiste. Una hoja se agita en el viento. Gritas en la oscuridad de tu cuarto un nombre innombrable. Te sientes ajeno en la proximidad de otros. Alguien te cuida, su ternura podría conmoverte pero el pulmón derecho te lastima. Parece que te ahogas, tu cuerpo se rinde. Lágrimas que ruegan en el asfalto. La lluvia se niega a tocar tus heridas. El asco. La náuseas. Las ganas de quitarte todos esos cables que te unen a las máquinas de supervivencia. Quieres un poco de agua, sólo un poco, lo suficiente como para que no se resequen tus labios. La piel áspera, los ojos húmedos y muy abiertos, esperando que el reloj avance, pero nada, las horas transcurren despacio. Nuevamente tienes ganas de gritar en la oscuridad del cuarto, pero hay mucha gente que grita más fuerte que tú. Seguro que no te escucharán y habrás gastado un poco de la energía que aún te sostiene. Amanece. Pero pronto cae noche. La luz del día no tarda en reaparecer, pero otra vez las nubes grises cubren el cielo. La noche. El día. La noche. Las jeringas, los sueros, las vitaminas, los minerales. Qué simple. Todo tan a la mano, en las frutas, en las verduras, en el vaso de leche que hoy te niegan. Todos deciden menos tú. Todos tienen algo que decir, pero lo que tú dices carece de sentido. Es de día, pero la fluorescente es más intensa. Y lastima tus ojos.

jueves, 5 de enero de 2012

CINEMA NOIR: "DRIVE" UN NUEVO CLÁSICO.


Anoche casi por accidente vi esta película que desconocía y que llevó a su director Nicolas Widing Refn a ganar la Palma de Oro de Cannes como mejor director.
Se trata de una obra que logra unir el más puro arte y ensayo con el serie B y los filmes de acción de los años 70. "Drive" es una cinta potente, violentamente bella, los primeros seis minutos de película son maestros, un arranque como pocos en el cine, “Drive” es a su vez una análisis de la soledad y la incomunicación, un filme vivo y necesario.


Drive es una película dramática y thriller Neo-noir estrenado el 16 de septiembre de 2011 en Estados Unidos y cuyo estreno previsto en España es para el 28 de diciembre del mismo año. Protagonizada por Ryan Gosling y Carey Mulligan. Dirigida por Nicolas Winding Refn. Basada en el libro de título homónimo escrito por James Sallis en 2005. Nicolas Winding Refn ganó como mejor director en el Festival de Cine de Cannes, Francia, en 2011.
Se empezó a rodar el 25 de septiembre de 2010. Se filmó íntegramente en la ciudad de Los Ángeles, California, Estados Unidos. Hugh Jackman fue el primer actor vinculado al proyecto para el personaje principal. Neil Marshall fue sustituido por Nicolas Winding Refn en las tareas de dirección; asimismo este último contrató a Ryan Gosling para protagonizar la película. Como preparación para su interpretación Ryan Gosling restauró el Chevy Malibu de 1973 que utiliza su personaje en el film.
Inicialmente la pareja de Standard e Irene era hispánica, hasta que Carey Mulligan formó parte del reparto. Ron Perlman consiguió el personaje de Nino al decirle al director que "quería interpretar a un judío que quería ser un gangster italiano porque era eso lo que él es, un judío de Nueva York". Jacinda Barrett realizó una audición para dar vida a Blanche, finalmente la actriz contratada fue Christina Hendricks.
Según la página de Internet Rotten Tomatoes obtuvo un 93% de comentarios positivos, llegando a la siguiente conclusión: "una mezcla súper estilizada de imágenes impactantes y violencia, Drive representa plenamente una película de acción de arte y ensayo". Peter Travers le otorgó cuatro estrellas y la nombró "la mejor película del año", expresando: "abrochense el cinturón para el baño de sangre existencial de Drive, una brillante obra artesanal que corre en la pista de serie B hasta que cambia a la gasolina vertiginosa de la creatividad pura. Maldita sea, es buena". Scott Tobias de The A.V. Club, expresó: "es poco más que un ejercicio de estilo, pero es deslumbrante y mítico, un testamento fundamental de los coches rápidos, los hombres peligrosos, y de la tensión que aprieta como una mano en la garganta".
Por su parte, Roger Ebert escribió "he aquí otra muestra del viejo principio del noir en Hollywood que dice que una película vive no a través del héroe, sino de sus sombras". Luis Martínez señaló para El Mundo que la película era "brutal y voraz. (...) Refn no se limita a copiar un modelo, sino que intenta poner en pie lo que queda de un recuerdo cuando se olvida". Según la página de Internet Metacritic obtuvo críticas positivas, con un 79%, basado en 40 comentarios de los cuales 35 son positivos. A.O Scott de The New York Times por otro lado, disintió con la película diciendo: "Drive es sombría, crispada y honesta, pero también prisionera de su propio vacío, sustituyendo la atmósfera por las emociones, y un estilo prestado por verdadero atrevimiento".
Albert Brooks fue galardonado con el premio al Mejor actor de reparto otorgado por la New York Film Critics Circle Awards. Carey Mulligan fue premiada en el Hollywood Film Festival como «mejor actriz de reparto» del año. Fue candidata como «mejor película» en el National Board of Review. Es candidata en la Broadcast Film Critics Association en ocho categorías, «mejor película», «mejor director» (Winding Refn), «mejor actor» (Gosling), «mejor actor de reparto» (Brooks), «mejor película de acción», «mejor montaje», «mejor fotografía» y «mejor banda sonora».

Notas tomadas de Wikipedia sobre la película.

miércoles, 4 de enero de 2012

PARK CHAN-WOOK. “UN GENIO SUELTO”.


Magdiel Aspillaga.

No recuerdo exactamente cuando fue que vi por primera vez el trabajo del cineasta de Corea del Sur, Park Chan-Wook. Su nombre me llegaba a través de catálogos, algunas reviews y la novedosa semblanza de que el cine de Corea del Sur se estaba convirtiendo en uno de los mejores del mundo. Comenzaba a descubrir el cine asiático y a fascinarme cada vez más con él: los chinos Zhan Yimou y Chen Keige, el cine japonés de horror y su maestro contemporáneo Takashi Miike, el hongkones Wong Kar Wai, los hermanos Pham y otros muchos. Primero de Corea del Sur conocí “Tale of two sisters” de Jee-Woon Kim y después las películas de Kim Ki-Duk, solo me faltaba el protagonista de este texto.
No fue hasta algunos años mas tarde que compré su más famosa película: “Old boy”, la primera cinta de su famosa “Trilogía de la venganza”. En lo particular me fascinan demasiado algunas trilogías y otras que yo mismo suelo agrupar como: La trilogía de la vida de Pasolini, “Azul”, “Blanco” y “Rojo” de Kieślowski; “La aventura”, “El eclipse” y “La noche” de Antonioni; “Elephant”, “Last days” y “Gerry” de Gus Van Sant; “Stalker”, “Nostalgia” y “Sacrificio” de Tarkovski.
La Trilogía de la venganza de Park Chan-Wook se constituye de las cintas: “Old boy”, “Lady vengeance” y “Sympathy for vengeance” (mi preferida). Como indica su nombre la venganza es el tema central de estos filmes donde el cineasta transita por el amor, la culpa, la redención, el cuestionamiento de la relaciones humanas. El cine de Park Chan-Wook es genialmente “extremo”, extremo en violencia, en pasión, en entrega y lucha individual de sus personajes que por lo general están atormentados por conflictos que surgen de sus ideas morales, la moral y los preceptos del ser humano contemporáneo. Son filmes sensuales, sangrientos. La venganza en esta trilogía no abarca la sencillez argumental a lo Charles Bronson de un protagónico que trata de vengar el daño causado por el mal, la venganza ahora viene de la propia venganza, viene de la redención que se convierte en otra a su vez como serpiente nefasta que se muerde la cola.
Graduado del departamento de Filosofía de la Universidad de Sogang, decidió saltar a la realización cinematográfica (según cuenta el cineasta) después de ver “Vértigo”, por lo que no es raro que su cine esté marcado por un fino humor con fuertes influencias de Hitchcock y del también incomodo Polanski. Park Chank Wook absorbió a los maestros genialmente convirtiendo su cine en una obra llena de referencias y citas y a su vez totalmente original, posmoderna, contemporáneo, arte sin tabúes, sus filmes son piezas que se convierten en clásicos instantáneamente. Su “Thirst ”, a mí gusto es la mejor película de vampiros que se haya realizado jamás. Se unen en ella lo mismo el “Drácula” de Copolla, el “Nosferatus” de Morneau, “El Baile de los vampiros” de Polanski que las cintas de John Carpenter.
Este texto surgió cuando vi una de sus primeras cintas “Joint security area”. La película cuenta la historia de dos grupos de soldados de ambas coreas en la zona fronteriza que divide el norte del sur y como contrarios a lo establecido ambos grupos hacen amistad en lo que realizan peligrosos encuentros que terminan en una sangrienta tragedia. Es interesante el contraste entre el norte y el sur a todos los niveles pero si se quiere valorar la libertad política y avance de pensamiento de un país sola hay que mirar su cine, mirando el casi inexistente cine de Corea del Norte y el excelente de la Corea del sur podemos ejemplificar esta idea. “Joint security area”, no es exactamente una película política ni sobre el conflicto de las dos naciones o de una nación separada por las ideologías políticas, pienso es un filme sobre la amistad, la tolerancia y lo absurdo por momentos del odio como aberración del ser humano, una película bella, de una belleza descarnada, de un lirismo agresivo y genial como el de su creador.
No explico las razones por las que considero genial a Park Chan Wook solo mi criterio personal y mi gusto, pero reitero la recomendación de ver su cine por lo sublime y enigmático del mismo, un creador real y coherente de una país que por momentos se me hace lejano y otros demasiado presente cercano, sensitivamente próximo.

La cinta “Three extremes” es un largometraje compuesto de tres cuentos, el primero del hongkones Fruit Chang, el segundo de Park Chan-Wook y el tercero de Takashi Miike. Excelente festín de violencia, drama, humor y cine del mejor.

martes, 20 de diciembre de 2011

KINO-MEMO: “Los indios del desierto de color”.


Por Joseph Santovenia.

Hoy las nubes plomizas de una temerosa temporada sobrevuelan las majestuosas olas que tengo frente a mi hogar. Paseo con mi perro Karlof por una arena salpicada de salteados bultos de yerba gris. Sarasota a estas horas de la mañana parece el primer lugar del universo, un lugar virgen para ese extraño animal que se llama cine y al que he dedicado mi vida. A veces llevamos recuerdos que guardamos bien adentro y que nunca compartimos con nadie, son como sueños de los que dudamos hayan podido suceder realmente. Karloff corre persiguiendo un sargazo movido por el viento, creyendo ingenuamente que se trata de alguien vivo, de alguien que nos viene haciendo compañía en este delicioso desierto.

En otras ocasiones me detengo detrás de los amplios cristales de mi estudio mientras bebo lentos sorbos de vodka con leche y Prokofiev suena a mis espaldas mas terrestre que nunca. Miro a la inmensidad marina con el incrédulo temor lovercraftiano de que pueda salir en la noche alguna peligrosa criatura dispuesta a invadir mi casa. Deambulo entre viejas bobinas Pathe, Gernaut & Trapitche, entre proyectores antiguos, linternas mágicas y bellos rotoscopios, paraxinoscopios y bombillas de entre los que me sale la imagen de la bella Zafira, diosa iraní con la que hube de vivir uno de los más bellos romances de mi vida (pero ya esa es otra historia) ahora sólo es el cine y afloran como siempre a estas horas recuerdos lejanos.

Viajo entonces hasta el crudo invierno del 73 en Buffalo, la ciudad blanca y profunda de la que tanto hablo Pérez Dinarte en su biografía, “…blanca y profunda como un mal grito…” diría el exiliado argentino. El motivo de mi visita era la recogida de las bovinas que había donado Linda Cunningham la viuda del cineasta Herbert Cunningham a la cinemateca de Bristol y a su vez la cinemateca contrató nuestros servicios para la restauración de la misma.
En aquellos años me encontraba trabajando para la compañía de revelado y restauración de filmes “Cats and miaus” cuyo propietario Yani Mitze había trabajado como químico mezclador en los pioneros laboratorios de la Metro Goldwyn Mayer, quién después de ser expulsado a grito pelado por el propio Samuel Goldwyn decidió fundar su propia compañía la cual navegaba con bastante clientela dentro y fuera del país.
Herbert Cunningham es un cineasta poco conocido yo diría desconocido o como algunos jóvenes de ahora titulan con bondad “de culto”. Herbert “the quiet”, o Herbert el tranquilo como era conocido en los estudios comenzó como asistente de dirección de muchos que después se convirtieron en grandes como Raoul Walsh, John Ford o Billy Wilder. Su capacidad organizativa fue decisiva para que los estudios pusieran en sus manos el guión de la cinta que da título a este recuerdo, “Los indios del desierto de color”.
Basada en el libro de la escritora feminista Christina Perrignan Norton (The siux from the color’s desert) el cual fuera un bets-seller en los tempranos años veinte. La historia se desarrollaba en el lejano 1870 en plena conquista del oeste americano por las tropas del coronel Simpson y su ayudante T. Lambert (en las memorias de Lambert “Life with swords and feets”, menciona el suceso real en el que se basa la novela 60 años después).
Un cabo del ejercito dirige un pequeño escuadrón llevando en su travesía conquistadora a su bella esposa Laetitia. Laetitia conoce por accidente un día en que se aleja del regimiento a “Eye of birdbell” o Ojo de ruiseñor, un joven siux que se enamora de ella. La joven y bella Laetitia también cae enamorada del joven nativo y ambos huyen dejándolo todo atrás, ella a su esposo, él a su tribu, emprendiendo una huida por los desiertos de Sonora.
Lo que en los años veinte fue una bucólica historia de amor ambientada en el exótico marco del bello oeste, en el año 51 en que Herbert el tranquilo rodaba la película era por el contrario un manifiesto político que podía ser visto por el stablishment como un ataque comunista y así mismo sucedió.
La película se rodó en el sur de San Diego y en las húmedas naves de lo que es ahora la cara ciudad de Century City, inclusive llegaron a montarse las primeras secuencias por el editor polaco Mathias Krawer quien llegó a California huyendo de Stalin, la edición no se finalizó. El filme terminó con un juicio a Herbert y los tres guionistas acusados de comunistas, los rollos terminaron encerrados en los sótanos de los estudios con orden mayoritaria de nunca ser sacados a la luz. Herbert fue usado de chivo expiatorio para librar de la culpa supuesta y falsa de ser comunistas los altos ejecutivos que al final eran quienes habían dado la orden de rodarla pensando que el antiguo éxito literario llenaría sus arcas y lujuriosos placeres beverlihillnianos. Para los actores protagónicos también fue la primera y última relación con el cine, el propio Montgomery Cliff que interpretaba el personaje de "Guerrero" un sureño devenido colono fue cuestionado por su participación en el filme de la cual salió airoso.
Herbert el tranquilo, fue separado para el resto de su vida del cine no solo por haber realizado la película sino también por la delación de un testigo que aseguraba haberlo visto en una reunión clandestina del partido comunista en su natal barrio de la pequeña Odessa al este de Hollywood. Esto en el Hollywood de aquellos años asediado por la caza de brujas de McCarthy era más que suficiente para sacar a cualquiera de circulación.
Aquella invernal mañana en que toqué parado sobre una loma de nieve a la puerta de la casita de Linda, la esposa de Herbert, ha sido inolvidable para mi.
Me abrió la entrada la anciana que me recordaba a la Katherine Althier de “Sometimes in to you”, un rostro tranquilo y sereno que se ve fue hermoso muchos años atrás.
Recuerdo que tomamos té y degustamos bizcochos, y entre anécdotas me contó de la locura de Herbert, su alcoholismo, su partida para siempre sin despedirse hacia el desierto de Sonora donde desapareció completamente. Unas lagrimas tímidas asomaron sus ojos y yo quise haber sido el hombre invisible para que no me viera, por lo menos no ocupar esta intimidad que sentía no era mía.
Alguien había mandado cinco rollos desde Los Angeles a la antigua dirección del matrimonio Cunningham en New Jershey. Nunca se supo quien los envío. UPS la hizo firmar un invoice donde el remitente permanecía vacío. –Pensé que estaría mejor en manos de ellos (ser refería a los de la Cinemateca) a Herbert le hubiera gustado la idea - dijo con la voz entrecortada pero muy joven.
Me despedí de Linda y de Buffalo cargando en mi Ford las bovinas y una historia que me dejaba el pecho cerrado y triste.
“Los indios del desierto de color” era un filme desconocido para mí completamente y aunque algo escuché entre pasillos de algún lugar, no tenia información precisa sobre la película hasta aquel día en que excitado la visioné junto a mi ayudante. Se trataba de una obra bellamente filmada, Herbert supo mezclar las grandes tomas panorámicas de paisajes exteriores con los fríos y encartulinados interiores rodados en estudio. Mucho disfruté, viví, me transporté y emocioné con este visionaje, según el libro, al final Laetitia y Ojo de ruiseñor son baleados cuando se bañan en un río por el marido celoso y por un grupo de siux que creen que Ojo de ruiseñor es un traidor, como la copia que vi solo tenía cinco rollos no pude por suerte ver este trágico final que Herbert mantuvo en el filme, solo terminé en una larga toma en grúa en que la pareja feliz se pierde en el desierto amorosos mientras cabalgan un bello corcel.
A pesar del encierro no estaba tan dañada y no pasé mucho trabajo en la restauración, terminado el asunto la enviamos a Bristol donde al parecer no tuvo muchos más espectadores como condena a vivir encerrada y ocultando la belleza que posee, a oscuras como un pedazo incompleto de memoria.

A veces me siento un poco como Herbert Cunningham “el tranquilo”, lo único que la arena de mis pasos es de salitre, permanente novia del agua, lejana de la arena cruda y caliente de Sonora, hermanas que en ninguna calmarás la sed.

Sarasota. 3 de diciembre del 2011.


Joseph Santovenia: Restaurador fílmico, investigador cinematográfico y coleccionista. Nacido en Cuba en 1945 emigró con su familia a los Estados Unidos aun muy niño. Estudió ingeniería aérea en el Royal College Institute of Baltimore y Doctorado en química e historia médica en Princeton. Es una de las voces más avanzadas en el mundo de la restauración fílmica. Posee una importante colección de objetos de cine entre los que se cuentan el palinoscopio diseñado por Eduard T. T y desarrollado por Edison. Entre sus libros más importantes se encuentran, “Morir antes de…”, “Tale for a dog and a writer”, “Symphony for Mr DeMille” y “Como inmortalicé un rostro”. Reside en Sarasota, Florida.
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