Cuando me toque marcharme, solo quiero que te quedes, un deseo parecido al de esas encuestas donde preguntan cuales son las 10 películas, los 10 libros, las diez canciones que te llevarías al arca donde vas a sobrevivir o a la isla donde vivirás solo o junto a Kim Basinger para siempre. Hoy los días no son muy buenos tu lo sabes, tomas Redbull, lloras a veces y otras ríes mirando al cielo en un gesto ecuestremente repetido amado por mi como a tus dos piernas y tu nombre. En una tierra hay una casa, en la casa una mujer, en la mujer un corazón y como dice Tom Waits…me lo llevo conmigo cuando me vaya.
Después de algunos años regresé de visita a mi pueblo y un viejo amigo vino a verme –aquí estoy tirando los días para atrás hasta que me llegue la muerte- y se levantó y salió diciéndome que la vida no es tan bella. Sobre los podios llueven ranas, personas que se comen entre ellas, Marilyn anuncia Channel No5, Paul Walker muere en un choque, son días extraños, pero son los días del calendario que nos tocaron, agrios como nuestro vino, inconstantes como el clima de Miami, últimos como de un buen diciembre. Pienso en imágenes tropicales que me gustaría decirte como que mi único clorodiaxipoxido eres tu, como que provienes de una tierra salvaje de poetas y dictadores, por donde se descubrió la isla que alguna gente dice es un caimán dormido y que otros lloran en calma por sobre el y le dicen muérdeme, cómeme, enróscame entre tus anillos y sumérgeme hasta allá abajo donde todo es roca caliza y joven erupción de tierra al cielo. Mi amigo se marchó a tirar otro día para atrás y esperar a la muerte con paciencia, dispuesto a encender la turbina que abastece de agua al pueblo, oficio religioso que realiza cada día. Se que es inconexo el texto, no iba a escribir nada, ya no escribo, solo necesitaba hablarte y que como siempre en acompasada sinfonía te quedes escuchándome, mirándome, tratando de evitar el vicio del cigarro y del Redbull mientras te asomas al mundo y te ausentas de mi contra mi neurótico yo, contra mi maniaco depresivo yo, contra mi ególatra yo, quedando el país de cristal de la ventana dividiéndonos, a un lado la noche y tú (como la canción) adentro yo nadando y haciendo burbujas (como la otra canción), ambos a pesar de ambas orillas profundamente locos por que se termine el cigarro y el sorbo de Redbull para saltar a otro mundo y tomarnos mutuamente de una fumada y un trago.
De la casa se ve una ciudad que te gusta, personas que conversan en voz alta a altas horas, los carros que se detienen con sed de gasolina y cerveza en la gasolinera de los bajos. No logro que vuelvas a la música, tampoco que te rapes el costado para asemejarte a Miley Cyrus. Volví a tratar de coger el hilo, alguien me dijo que pareces una actriz italiana, yo lo sé muy bien, es parte de aquello que pertenece al momento en que por alguna razón comencé a pensar más en serio y en que Mónica Vitti se sentó a mi lado. Me prometí a mi mismo que no hablaría de cine en este texto, pero sin eso ni tú ni yo existimos, tú y yo y todos no somos más que un remake, personas que ya fuimos y morimos y nacimos en otras películas y bajos las mismas circunstancias, solo cambian los nombres, lo demás, James Dean o Paul Walker, Marilyn, mi pueblo que estará en el mismo lugar para siempre, el amigo que se marcha dispuesto a seguir anotando un día más en su calendario y en espera, tú que apareciste en unos días grises de mi vida desbordando de agua y luz mis bordes.
En la madrugada te levantas en silencio para no despertarme y te marchas, con los tacones en las manos para no molestar a la vecina de los bajos, dejando esa sensación inatrapable que solo tienen los buenos recuerdos, mi cuarto se queda lleno de noches, amigos y de esas carreteras lejanas de películas cuyos nombres no logro recordar.
Cuando me toque marcharme solo quiero que te quedes y que te duermas tranquila. La misma noche y los mismos recuerdos poblarán el nuevo día cuando tengamos otros nombres.
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domingo, 29 de diciembre de 2013
LANZAR LOS DÍAS PARA NACER.
lunes, 13 de mayo de 2013
INSIDE DOWNTOWN.
“El país natural, risueño de Maisí a
Baracoa, se me volvió equidistante.”
Jose Kozer.
Como
en una película de Stephen Daldry el agua comienza a subir en el interior de
una casa, las camas flotan, alguien moribundo sonríe, la ciudad muda mientras
un niño avanza con una caja de llaves sin saber a cuales cerraduras pertenece
cada una ¿Qué puertas abrir? ¿Qué encontrar detrás de cada sitio? y sobretodo ¿De donde somos? El agua otra vez por
todas partes, como si nos fuera a tragar por completo, dicen que un día el mar
se lo va a tragar todo o casi todo, Miami y la Habana serán los primeros en
hundirse solo superados por algunas islas de la Polinesia. Otro ciclo se cierra,
más cerca o lejos del lugar de donde provenimos. Ahora me detengo a mirar una
pieza cinematográfica única, descarnadamente bella, tanto que duele, tan
profundamente oscura que hace daño, tan necesaria que se agradece.
“Inside
downtown” (2001) es el título del último documental que hiciera en vida el
documentalista cubano Nicolás Guillen Landrian. Poeta, pintor y
sobretodo cineasta, a mi criterio el más importante del cine cubano, lo que es
igual al más olvidado, el más censurado, demasiado profeta por supuesto fuera
de su propia tierra. Después de realizar una importante obra documental, emigra
a los Estados Unidos, específicamente a Miami, donde se focaliza mayormente en
la pintura. Así y después de muchos años, es que regresa a la carga fílmica con
“Inside downtown” un documental que realiza junto a Jorge
Egusquiza Zorrilla en el
2001.
Demasiado
o demasiado poco se ha hablado sobre la obra fílmica de Nicolás Guillen y su biografía,
un poco más o menos enriquecida con el paso de los años y el descubrimiento por
una u otra persona de sus documentales o de los rostros imborrables de muchos
de sus filmes: Ociel mirando a cámara justo antes de montarse en una barca para
perderse en el caudaloso Toa,(Ociel del Toa, 1965) o aquella jovencita
campesina que bailaba y bailaba sin quitar su penetrante mirada de la cámara durante
una fiesta celebrando “el entierro de la ignorancia” por la nueva y naciente
revolución(Reportaje, 1966) Los rostros de una isla y un tiempo que pertenecen
a ese terreno desconocido para muchos de mi generación. Años atrás yo había
trabajado en la producción de un documental sobre Nicolasito, posibilidad de
encontrarme de cerca con su trabajo y con testigos de su vida, personajes que
alguna vez quedaron dentro de sus encuadres, observadores no siempre amables de
la obra y peripecias del que fuera maldito para muchos e inevitable genio para
otros.
“Inside
downtown” evoca el pesimismo de un realizador que asiente ante el mismo con su
única arma, el cine ¿Qué hago aquí y cuál es mi destino? La nostalgia regresa con
su triste dulzura. Nicolás entendió que morir pensando en la patria no era
necesariamente morir, como si las costas de la Florida fueran el depositario de
cosas que traen las olas y dejan golpeadas y olvidadas (machacadas) desde la
isla. Un imborrable pensamiento de que todo va a regresar y nosotros
regresaremos con ellas, como eventuales readymades que alguien lanzó a esta
parte del mundo. El documental es una especie de exorcismo con lo que somos
como nación, el ejercicio mental de volver, con la frente marchita o no, pero
volver, más allá de este indescifrable pedazo de concreto y salitre que nos
tocó para vivir. Nicolás, como nunca, se aproxima al final, a la muerte,
entiende la muerte, y su poética mirada no deja de ser incisiva y directa, el puente
levadizo que lleva al corazón de la ciudad se levanta, comienza el documental.
ESTE ES UN FILME DE FICCIÓN
Así
arranca la película, cámara en mano casi en una actitud doméstica, una vuelta a
los postulados de su primer maestro el documentalista danés Theodor Christensen,
observacional, etnográfica, la
cámara de un diario personal y sincero.
Los
protagonistas son homeless y artistas, seres abandonados a su suerte en medio
de una escenografía de altos y fríos edificios, que recortan las banderas del
estado de la Florida y de Los estados Unidos de América, en perfecta armonía
con un son cubano muy bajo, casi imperceptible pero presente. Alguien explica
las diferencias entre el N.E, N.W y North Miami. Otro menciona las ventajas de
viajar en el Metro Rail y como algunos políticos de la ciudad votaron para que
no se hiciera más largo el proyecto de este tren condenado a deambular como satélite
por una ciudad que pretende ser: “-una
aldea de concreto es peor que una aldea de palmas y guano-“ dice un pintor
ya mayor que recibe a los documentalistas. Yo sin embargo no estoy de acuerdo: me
gusta este lugar, es el único lugar real al que pertenezco, es el único sitio
al que de verdad siento que he pertenecido, como un canto patriótico de
reafirmación de que Miami es el paisaje y el clima que necesito, que es la
patria que comparto con la noche y con mi madre, la trilogía perfecta de estos
días.
Y
aparece Esteban Luis Cárdenas, otro poeta confinado a este espacio de la ciudad
leyendo uno de sus bellos y estrujados poemas con voz rasgada, sigue en off
mientras asistimos al encuentro de su voz con las imágenes, solo la poesía
personal salida del ansia del cineasta, posiblemente el documental más
significativo realizado hasta la fecha sobre Miami “…el circulo K, un nuevo totem y distintas mujeres… sigue Cárdenas.
Un escultor nos muestra su creación de bustos: Martí, el pintor Mijares y otros
que conforman una rara acumulación de historia cubana hecha escultura, una
mujer baila flamenco y habla francés pone a Edith Piaf mientras deambula entre
lienzos abstractos, otra mujer define el concepto de “downtown” desde las líneas
de un diccionario. Nicolás no se queda quieto, deambula y da indicaciones a la cámara,
pregunta habla y prende un cigarro, sonríe con la seguridad de quién está
bateando un hit.
ES EL FIN PERO NO ES EL FIN
Indica
el final de muchos de sus documentales, su statement para decir que todo
continua, que compartir es todo lo que necesitamos, ya sea un pedazo de tierra con
palmas y llanuras hoy cubiertas de marabú, o esta nueva patria llamada downtown,
la patria atardecida y angosta que nos ha dado abrigo, un poco y alguna vez
casi homeless, posiblemente prostitutas y siempre artistas, no hay colinas sino
construcciones desnudas que se tiran al cielo desafiándolo con su estructura calobar.
Nicolás entendió que un día, que no fue el 20 de mayo, se fundó una nación, un pedazo
de islote más allá del edén o más acá de los polos.
El
puente vuelve a bajar, esta vez lo vemos detrás del cristal del auto salpicado
por las primeras gotas de la lluvia que comienza. La cámara sigue moviéndose,
nos sigue costando mucho conocernos, nos sigue costando mucho tolerarnos.
Magdiel Aspillaga. Miami.
Aquí el documental completo:
viernes, 12 de octubre de 2012
jueves, 11 de octubre de 2012
domingo, 9 de septiembre de 2012
NO ES TIEMPO DE CIGUEÑAS.
Magdiel Aspillaga
Fueron muchas las películas que vi en mi
infancia y que me marcaron definitivamente, con el tiempo he tratado de
entenderlas, explicármelas y tratar de recordar el momento en que se quedaron
conmigo, pero el cine llega de ese modo, con lagunas llenas de sonidos e
imágenes que significan para siempre en uno mismo, con historias, y pedazos de cosas impregnados contra
la muerte y por la vida en imagen. Así entre estas películas apareció “No es
tiempo de cigüeñas” (1987) un documental
del cineasta cubano Mario Crespo que recuerdo descubrí acompañado de mi madre
en alguna proyección tardía de algún lugar, ahora lo pienso a través del espejo
de los años lleno de mucho polvo pero vivo.
Una serie de entrevistas a adolescentes que
tuvieron embarazos prematuros comienza a tejer la trama de este documental, de esta "singular" película sobre la adolescencia. En medio de un momento donde
muchos cineastas en Cuba se volcaban a temas más épicos, Crespo apostaba por el
individuo, un ejemplo bueno de esto es su cuento de “Mujer transparente” (1991), Mario
Crespo pertenece a mi criterio a esa raza extraña de creadores a veces incómodos,
otras incomprendidos (por los que no tienen capacidad de comprender sobretodo)
que en medio de censuras y críticas hicieron un cine diferente en la isla,
fuera del molde establecido, y no hablo de censura política exactamente, sino
de la censura local, aquella que esgrime (bien lejos del bestseller de Sidney
Lumet) que “así se hacen las películas”, este pudiera ser material para otro texto
y no era la idea, pero son varios estos creadores que "la historia oficial" (ahora recordando a Luis Puenzo) borró o destinó a grises esquinas para
resaltar la creación cinematográfica de una vanguardia nacional que no es tal, más
que una vanidosa actitud expuesta en
la aldea, donde el mundo entero es desconocido.
En “No es tiempo…” las imágenes directas de los entrevistados
llegaban a mi descarnadamente, en aquellos años de mi infancia mi idea del sexo
estaba asociada a la historia de una muchacha que casi niña había tenido un
hijo y a la que todos los vecinos miraban extrañamente por la calle. No eran tiempos de cigüeñas. ¿Cuál es el
verdadero tiempo de cigüeñas? Y aquí la genialidad de Mario Crespo cuando
apunta hacia los verdaderos protagonistas de esta afirmación, ellos tienen la palabra, les da la voz y la posibilidad real de expresarse más allá de lo que estaba
establecido o lo que debía ser, por eso su documental sigue vivo y trasciende la
memoria de mi archivo personal porque en esencia logró ese acto mágico con el que muchas veces te premia el cine. No volveremos a estar frente a los mismos adolescentes, en ese encuadre, en ese justo
momento, con ese sonido, con lo descarnado de la cámara, con la presencia
directa y sin afeites. Un grito, un statement, la visión de un artista
consecuente con el momento y el entorno donde le ha tocado crear, con una fuerza única. ¿Qué será de aquellas prematuras e
inesperadas madres en estos días? ¿Qué caminos habrán tomado sus
vidas y la de sus hijos no planeados? El documental no es solamente una película
de esas que se ponían antes de la función principal donde de seguro mi madre y yo
la vimos, el documental de Crespo es una pieza que el tiempo se ha encargado
de completar como las buenas y verdaderas obras de arte, su ejecución la
completan sus protagonistas en la enredada línea argumental de la vida. La
terminan aquellos que entendieron el inocente cuento de que a los niños los
trae un ave extraña “extranjera” y lejana y los deposita por las noches
delicadamente junto a las almohadas de sus padres, que ahora son
padres, antes fueron hijos y en el documental serán para siempre adolescentes y
héroes, los héroes y las víctimas
al mismo tiempo de los esquemas de una sociedad que todo el tiempo combate a la
vida, la vida no como concepto amplio y abstracto, sino como acto biológico y
directo, físico y por esto mismo poético, gestual y profundo, duro y doloroso.
Yo pude haber sido un hijo de adolescente,
casi lo fui, un poco lo soy, no es tiempo de cigüeñas, repito el título mirando
al techo, mi cara ya no me parece conocida y temo un poco levantarme cada día “…la luz que nos empapa
con su mierda reluciente…” ( diría un amigo poeta).
Ya Rossana Arquette se
marchó, yo pataleé para después
convertirme en Nick Nolte por unos segundos mientras escuchaba “A whiter shade
of pale” , toca continuar el camino con más o menos combustible encima y engancharme en el próximo episodio. Cuando pienso en mi madre me duele,
cuando ella me tuvo también le dolió, el cine sigue siendo el mayor de mis
abismos y el más grande de mis salvamentos, la noche espera agazapada en la
ventana para arañar de rojo los techos y los árboles violentamente al
despertarme. El cuento de la cigüeña sigue salvando nuestra especie para siempre.
"No es tiempo de cigüeñas". (1987)
Dirección: Mario Crespo. Guión: Mario Crespo y Maria Santucho. Producción general: Olga María Fernandez Dirección de fotografía: Livio Delgado. Edición: Edelmira Lores. Música original: Carlos Varela. Sonido: Javier Figueroa y Carlos Fernández.
domingo, 26 de agosto de 2012
IDENTIFICACIÓN DE UNA MUJER.
Yo la veo muy alta aunque cuando la tuve cerca después de tanto
tiempo comprendí que no era exactamente así, le gusta el deporte y el buen
cine, podría ser sacada de una película mía con la única y gran diferencia que
le propone demasiado amor a la vida. Cuando apareció venía envuelta en la
imagen de mucho tiempo, una imagen llena de gente por el medio, del novio que
era alguien cercano, de algunos rodajes y de muchas cosas incoherentes por
momentos de mi parte, era la misma, tenía el mismo color, el mismo largo de las
piernas, el mismo timbre de voz y el rostro de estrella de cine al que algunos
encasillan parecido con una famosa actriz de Hollywood mientras yo pienso que
me recuerda a Daniela Silveiro, eso no se lo digo, lo guardo mientras la veo
caminar como llevándose todo a su alrededor como ocupando demasiado los
espacios y cuando mira todo adolece yo incluido. Ella siempre estuvo allí pero
yo no la había notado. Tiré par de puertas, camine en círculos por diversas
habitaciones hasta regresar sobre mis pasos y por casualidad a su sombra que
hace otro uso horario sobre mí.
Quiero filmarla pero ella no se deja, dice que respeta demasiado
a la cámara para eso, deambula la playa semidesnuda cubierta solo con mi camisa
mientras zigzaguea sobre la orilla avanzando como una musa triste en el plano
final de alguna película italiana de postguerra, tiene frío, los dientes le
tiemblan, tiene dos dientes largos y grandes y cuando chocan uno contra el otro
todo se estremece y yo me agarro de una piedra mientras la sigo mirando, cuando
te besa te deja sin aliento porque tiene un poco de la bruja de Blancanieves
mezclado con todas esas reinas que son de las que realmente yo me enamoraba
cuando era niño, sobretodo la reina de las nieves que yo miraba una y otra vez
en la historia contada en rollitos en el proyector, todas eran nórdicas mujeres
altas y frías que al final se desmantelaban con su trono volviéndose agua, río
o simplemente luz con el último fotograma en el centelleo del proyector vacío.
Mientras ella bailaba yo interpretaba una versión lejana de Hunter Thompson
tratándome de tomar todo el Jagermeifter y la cerveza en un solo momento. Después
se hizo silencio, todo se detuvo en Éboli junto a ella debajo de un sol de neón
y exactamente al lado de donde le dispararon a Versace, la sangre y el salitre
son la perfecta combinación para el asedio. Te paras en un puente tratas de
lanzarte pero comprendes comprendo que no tienes aún el suficiente talento para
hacerlo, la sacas de la cabeza y te sacas a ti mismo y todos tus actos
anteriores, después comes te bañas y tratas de huirle al sueño, quedarme
dormido es morirme.
Anoche fue diferente, seguí caminando este texto como un mal
diario, como una prolongación de actos interminables que un día empezaron
cuando me la presentaron en el Vedado, anoche ella lloró un poco cuando
hablamos de temas que pensamos eran profundos y me miró tranquila como diciéndose
cosas trascendentales a si misma y para mi…. Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
hermano en aquel juego.... hoy recuerdo a mi hermano siempre digo que es una
mezcla entre Luis Miguel y Michael Pitt , mi hermano y yo jugábamos los mismos
juegos de escondernos y un día se perdió y yo lloraba mucho pegado a un contén
mientras mi madre gritaba asustada por las calles. De pronto mi hermano salió sonriente de casa de un vecino, no había escuchado los gritos.
Vuelves a mirar medio seria pero a la vez alegre en un close-up
imperfecto, a veces me paso de tonto cursi y planeo atarme de tu mano por
Brickell mientras un hombre arrastra una nube de gatos y me grita. -Ey amigo la
vida es linda y yo soy un viejo y a los viejos nadie los quiere- y yo soy el
viejo mirándome a mi mismo atado por momentos de tu mano y de tu boca joven y
feliz con la aparente felicidad efímera de estos días de finales de era.
Ella parece alta aunque no es tanto así realmente, sus ID
antiguos la hacen parecer como diferentes mujeres en otras circunstancias, le
gusta Park Chan wook, no come carne, tiene los dientes largos (ya lo dije),
parece británica nórdica y no se peina, es bonita pero cuando se pone triste me
desbarata, trato de agarrarla por pedazos y decirle cosas que siguen repitiendo
mi torpeza, se me riega entre las manos su agua su sangre y su sal que sale sin
dolor de su costado.
Saltó del carro a caballito y subió las escaleras muy segura
como un dibujo animado soviético. como algo que pertenece a otra cosa, a la
parte misteriosa de un personal sueño, se disolvió por la esquina del plano
mientras se hacía parte de la indolente escenografía de la noche.
jueves, 16 de agosto de 2012
miércoles, 8 de agosto de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
Capítulo 45: Marla se mira en el espejo, pero quiere ser miope.
Ana Rosa Valdéz.
Más allá de su
ventana, hay campos de fresas que permanecen en un tiempo inestable.
Bajo una
llovizna ligera, que acaricia la hierba húmeda, y el polvo, quisiera caminar
Marla.
Abrir las puertas
de madera de la casa familiar,
recibir el sol de la mañana en la piel del cutis pálida, correr al
encuentro del amor imaginario que tiende los brazos bajo la lluvia, bajo el sol, bajo unas estrellas ciegas.
Marla cierra los
ojos durante todo el día. Teme ser descubierta por ángeles, por infiernos, rosarios
dolorosos que esconden sus manos del destino, bajo la mirada intranquila de la
noche. Teme ser incinerada, suspendida, o que se le posterguen las horas, hasta
un inesperado día en que la muchedumbre se disipe más allá del viento. Teme
convertirse en un ser innecesario, algo menos que una mosca, un personaje de
David Lynch.
Se retuerce
sobre un cristal imperfecto; al otro lado reposa una niña de cabello oscuro y
largo; ya nada es como hace nueve años, ya nada es como hace cinco años, como hace diecisiete semanas cuando…
Era un día
magnífico para el pez plátano, alguien esperaba en el cuarto amoblado, había
champaña y una tina con espuma, como en las películas de serie B, cuando en
cualquier momento debe aparecer el monstruo.
“El corazón es
un cazador solitario”.
“El corazón es
un cazador solitario”.
“El corazón es
un cazador solitario”.
martes, 24 de julio de 2012
PROFUNDO ACENTO.
Magdiel Aspillaga.
El domingo pasado fui a ver el “Dark Knight rises”
de Christopher Nolan, me senté en
el centro de la sala con el temor normal de que pudiera repetirse algo parecido
a la tragedia de hace unos días en Aurora, eso sumado a una pareja que se sentó
delante con un niño de brazos llorando era suficiente para estar seguro que no regresaría
a ver cine en sala nunca más…
pero todo cambio cuando comenzó la película.
Este es el final de Batman por lo menos esa ha sido
la estrategia de mercado alrededor de la película. Sus actuaciones son únicas y todos brillan en las mejores
interpretaciones de sus carreras desde Michael Cane, Anne Hathaway, Gary
Oldman, Joseph Gordon-Levitt, Morgan Freeman, Marion
Cotillard, Mathew Modine (sacado del baúl de los recuerdos) y por supuesto
Christian Bale que siempre está perfecto en sus papeles. Para mí el mejor Tom
Hardy, a mi criterio lo deberían
nominar a un Oscar por Bane, el nuevo enemigo de Batman, este forzudo personaje
de acento británico cuyo rostro se oculta casi por completo detrás de una máscara
que desdibuja aún más su acento y sus maneras. Ya Tom Hardy había traído un
personaje que mucho me recuerda a Bane y sobre el que sin duda volvió, el “Bronson”
de la cinta de igual título de Nicolas Winding Refn (el realizador de “Drive”) donde
interpretaba a un personaje real de la Inglaterra profunda, un presidiario que
se opone a todo en un statement anarquista donde la fuerza y la profundidad de
su agresividad sin justificación y a la vez con todas intentaba mover el
estatismo de un mundo irracional indescifrable para el. Por algún lado yace también
la ira inglesa de “La naranja mecánica” traída de la mano del neoyorkino Kubrick.
Stanley Kubrick en el rodaje de "La naranja mecánica".
Al final el cine de
Nolan, Refn o Kubrick coinciden en una demostración de la demencia visual,
teatral, escenificada, montada en un show preparado donde todo lo ficticio
es posible en una realidad creada para ser vista. El espectáculo visual como
recreación de la propia realidad. En “Bronson” el protagonista narra su
historia ante al auditorio de un teatro impersonal y deshumanizado que ríe o
llora con su historia, en “La naranja mecánica” sucede algo parecido mientras
asistimos a la narración en primera persona de su personaje el cual trata de
entender inocentemente el mundo en el que vive y sobre el cual se comporta de
la manera para el más coherente. La violencia es la coherencia de estos
universos, algo no alejado de este último Batman. Sobre Bane vive la leyenda de
su origen y de quién se trata realmente. Bane es la reencarnación del Joker de
Heath Ledger de quien tampoco conocemos sus antecedentes solo variadas
versiones de su sonrisa labrada a navaja. Bane sobresale del mundo real para poblar el comic porque ya el cine no
parte de un comic el cine parte de la realidad y se presenta como un comic, la
cinta no es fiel al mundo del comic solo trata de pararse como una mueca falsa
sobre lo que el comic significa tanto de leyenda y mito sobre los personajes, ya
sean Batman el Joker o Bane. No
hay fronteras entre la ficción y la realidad, el también inglés Nolan es
consecuente como artista con este concepto, no
somos realidad, somos un espectáculo primero expuesto, filmado, televisado y
después solo después algo humano.
Tom Hardy en "Bronson" (arriba) y "Bane" en "Dark knight rises".
Christopher Nolan plantea una película anarquista, una película que afecta, y que se cumple
ese ejemplo de que el cine puede golpear y que el “poder” puede tener razón
cuando limita la edad de los espectadores, sentí que yo no estaba preparado para esa película “Dark night
rises” muestra la violencia como nunca antes la había visto en cine, es la
violencia del cine, es como el cine muestra la violencia, "esta es la verdadera
violencia del cine", como otro filme que también
la explora a través de la aparente pasividad terrible del tiempo, el “Elephant “
de Gus Van Sant (Colorado como escenario de dos dementes tragedias Columbine y
Aurora).
Al terminar la función, salí caminado entre los
desiertos pasillos del mall aún húmedo por la fuerte lluvia que había caído
horas atrás. No sabía que hacer desconcertado pensé en el talento que me falta
y que le faltaba a medio mundo, un
cineasta me dijo un día que los Batman de Nolan eran películas de juguete y recordé
que las experiencias más sublimes de mi vida era cuando jugaba y fabulaba de niño,
las experiencias donde no existía diferencia entre pantalla y realidad. Y
aunque el guión de este Batman no parezca perfecto, las claves sueltas o
aparentemente sueltas que tiene caben dentro de un suceso cultural que a la vez
es social, antropomórfico y vivo, demasiado profundo o agresivamente sonoro en británico.
domingo, 22 de julio de 2012
jueves, 12 de julio de 2012
METAMORMOFIS EN CARNE. LA PRIMERA SECUENCIA.

Magdiel Aspillaga
Según los mayas este es el año del final,
otros optimistas aseguran que se trata del año del cambio, un cambio de era, un
cambio en la manera de apreciar, algo está cambiando, estamos cambiando nuestra manera de percibir y sentir el
mundo. Para aquellos que continúan en otras eras sus vidas son aún muy jóvenes
y el percibir y ser percibido
sigue siendo una de las prioridades más lejanas. Afuera de la cripta del terror (como el título
de aquella película de los ochenta) sigue el tiempo corriendo sin saber si estos son sus últimos minutos.
Siento que están sucediendo eventos en lugar de filmes. Así sucedió cuando Harmony Korine se lanzó con una doméstica y ya olvidada Hi-8 para
rodar su “Trash humpers” documento iconoclasta poético cinematográfico, o el iraní
Jafar Panahi movido tanto por la necesidad de expresión como por la prohibición
de rodar en una nube de años por el extremista gobierno de Irán y sobretodo
siendo consecuente como artista rodó su “This is not a film” con la ayuda de su
Iphone, acción que ya había realizado tiempo atrás el genio coreano Park Chank
Wook con su “Paranmajang”. Las nuevas tecnologías permiten no solo una
facilidad en la concepción y realización de los trabajos sino en la apreciación
y síntesis de lenguaje que las mismas aportan y que el creador usa en su propio
beneficio. En medio de estas
absorciones de estilos géneros, técnicas y el desenfado que algunos aldeanos deberían
imitar, llegan los ecos raros de realizaciones aisladas que mucho me llaman la
atención.
Jafar Panahi rodando “This is not a film”
Park Chank Wook rodando su “Paranmajang”.
Hace un años tropecé con “The human
centipede” (First sequence) (2009) una cinta holandesa del realizador Tom Six,
básicamente un filme de horror donde un sádico cirujano que odia a la humanidad
decide llevar a la práctica su más “glorioso” experimento, la creación de un
ciempiés humano. Este cirujano pretende unir (y lo hace) a tres
personas a través de sus sistemas digestivos atados de la boca al ano cuya forma como es lógico nos hace
recordar un ciempiés. La película fue bien exitosa y se logró insertar en el
mercado norteamericano, de hecho estoy seguro la encontré en algún sitio de
rentas de videos de dudosa procedencia. Así, el siniestro exmédico devenido
ahora en creador, atrapa tres personas para llevar a cabo su tarea, un japonés
y dos bellas turistas norteamericanas. De más está mencionar todo el camino de
tortura, sangre y sadismo que viven las víctimas. En medio de todo el horror
yace la fascinación por ver el resultado de dicho experimento, no dejo de reconocer
que una idea un tanto enferma pero a pesar de nadar en terreno trillado y donde
no queda mucho por hacer en el género, “The human centipede 1” sale muy bien parada. El aislamiento
de la historia que sucede en un remoto lugar de Europa, los destinos cruzados
de los personajes y la aberrante idea hacen que la película opere como un
revelador documento del “cambio”, la náusea del cambio, la fascinación por el
cambio, la perversión (en sentido literal de la palabra) de invertir y
subvertir valores hacen que la película sea una verdadera explosión
perturbadora. No es solo el horror contado como se narra en un filme “….dos bellas
jóvenes se pierden una noche de lluvia, descubren una misteriosa mansión donde
son victimas de un desviado experimento…” es también una película
sobre “lo que usted puede ser capaz de hacer” por primera vez en la vida pueden
cambiar las cosas, sea con el fin del mundo o con la idea de que ya no somos las víctimas manipuladas en un filme.
“The human centipede” (First sequence) (2009)
Y de la película que me disponía a
comentar no era la primera sino la segunda se trata de “The human centipede 2
(Full sequence) (2010) también escrita y dirigida por Tom Six. Un
desequilibrado security de un parqueo termina de ver “The human centipede 1” la
primera secuencia (first sequence) se trata también de la primera secuencia del
filme, cierran los créditos en THE END y la cámara sale de la vieja laptop de este nuevo personaje
fan numero uno de la cinta anterior y que hará todo a lo largo de la película
por llevar a la realidad lo que acaba de ver en cine. Llevar a la realidad en
esta secuela lo que el protagonista vio en la anterior hizo que “The human centipede”
(FULL SEQUENCE) fuera censurada en
Inglaterra y que sufriera más de 30 cortes obligatorios para poder lograr un
proceso de distribución.
Personaje protagónico en “The human centipede 2 (Full sequence) (2010)
En toda la película casi no se habla, no
hay diálogos, estamos ante un
filme que no es solamente mudo “por gusto”, aquí el silencio tiene una fuerza
expresiva perturbadora, también en blanco y negro, y para mí profundamente
expresionista y que lo digo con referencia directa a la escuela fílmica alemana. Y al igual que en aquellos tempranos
años anteriores al nazismo donde los maestros alemanes visionaron la oscuridad que sobrevenía
el mundo, Six con un acento profético parece indagar en este tipo de
sentimientos. Su personaje central es un hombre gordo, feo, pobre, retrasado
mental, que vive en un diminuto apartamento que comparte con su severa y senil
madre que todo el tiempo lo regaña y que en más de una ocasión ha entrado a su
habitación mientras el duerme para apuñalear la cama vacía en un fallido
intento de asesinato a su propio hijo. Fue abusado sexualmente cuando niño, se
masturba mirando las secuencias de “The human centipede 1” sobretodo las
escenas que contienen desnudos, su masturbación consiste en envolverse su pene
en un papel de lija y lograr un orgasmo doloroso, en fin que con todo este perfil
lo mínimo que sale de un personaje así es un criminal sicótico y fan de una película
de culto. Comienza con ligeros asesinatos que lo llevan a asesinar a todo
personal que se le pare delante extras o figurantes del filme incluidos, llama
a Ashlynn Yennie la actriz principal de la cinta anterior haciéndose
pasar por una gente de Tarantino que la desea para un casting, esta aparece y el la secuestra (esta
vez de verdad).
El plan del protagonista es hacer su propio hombre ciempiés esta vez con las
doce personas que ha ido coleccionando durante todo el metraje. Su principal
mascota es un ciempiés al que ve como una bella y pura creación de la
naturaleza.
Las doce personas van a comer por el
mismo tubo digestivo lo que otro ya comió y digirió, aquí esta la metáfora del
autoremake, autocopia, autocanibalismo, mimesis, no es gratuito que el autor
interprete la voz en off del padre que violó al asesino en su infancia y que
viene en sonoros recuerdos. Six propone para degustar el plato que antes ya fue
digerido su propia película, y su idea poética no solo abarca de manera culta el cine de horror,
el subgénero, la historia del cine o de la obsesión humana por la violencia y
la deformación del cuerpo, “El hombre ciempiés” trata del cambio, la idea de
que el cambio puebla una parte mental permanente y llevarlo a cabo nos convierte en parias, el
villano trata de llevar a la
realidad una película, más que materializarla la quiere superar. Me atrevería a
decir que la película transgrede las fronteras del lenguaje fílmico/ video arte/
intervención/ performance…
HACE UNOS DÍAS TAMBIEN VI EN HBO “MARINA
ABRAMOVIC: THE ARTIST IS PRESENT”
DOCUMENTAL SOBRE LA VIDA DE LA ARTISTA YUGOSLAVA A PARTIR DE UNA
RETROSPECTIVA DE LA MISMA EN EL MOMA NY. EL CUERPO, EL SUFRIMIENTO, LA
FLAGELACIÓN Y EL CAMBIO.
Al final solo queda pensar en una
sencilla cinta de horror, el horror no tiene que ver ya con la muerte y el
final, sino con el cambio, no estamos quizás preparados para el cambio, el
horror a terminar convertidos en ciempiés atados de la boca al ano de otro
semejante, reptando por el suelo en un blanco y negro fotograma, afirmación de
que el universo puede acabar tal y como lo conocemos pero no nuestro cuerpo que
permanece en brutal metamorfosis (y ahora pienso en Cronemberg) nuestro cuerpo
es el único templo repetido una y otra vez por la cultura occidental.
lunes, 9 de julio de 2012
MARGIN CALL.
Magdiel Aspillaga
Hace algunas semanas que por varias razones me di de baja de mi subscripción de Blockbuster, lo curioso es
que me siguen llegando las acostumbradas dos películas aparentemente de una lista que no
es la mía pero que resulta me está gustando bastante. La última que acabo de ver es una película que no conocía. Se trata de “Margin call” del 2011 dirigida por J. C. Chandor
con las actuaciones de Kevin Spacey, Jeremy Irons, Demi Moore, Paul Bettany y
Stanley Tucci, además de Zachary
Quinto quien también la produce . Inspirada
en los sucesos reales ocurridos a la firma Lehman Brothers, el filme muestra
como en medio del despido masivo en una millonaria compañía se destapa la
información sobre el futuro desplome de la misma, suceso que da pie a
la trama de la película que transcurre casi íntegramente en el interior del
edificio de dicha empresa. Con un tempo particular la cámara va describiendo
los fríos interiores por donde se mueven estos “tiburones” ejecutivos que
tratan de hacer lo que sea sin importarle el prójimo por tal de salir ilesos.
La economía de recursos interpretativos del elenco es tremenda y ver en duelo
actoral a Spacey y Irons es algo que se agradece. Los personajes muestran el despiadado mundo
del capitalismo corporativo y el proceso de deshumanización que van viviendo en
un drama que tiene como telón de fondo la ciudad de Nueva York la cual todo el
tiempo se muestra fría y distante a través de gruesos ventanales ahumados y en
inteligentes objetivos.
“Margin call” no solo es un excelente drama/suspenso y película actoral, es también un manifiesto que pone
sobre la mesa la angustia y cuestionamiento sobre el camino económico en el que
avanza el mundo actual. El espectador se ve envuelto en la trama y el “ambiente” que se va mostrando con la
ausencia de música salvo en pocos momentos bien marcados, la dualidad de los
personajes y el background que traen cada uno a la oficina como antecedentes
determinantes de la situación que están viviendo. Sin más ojala no terminen los
envíos de esta misteriosa lista de Blockbuster que de dos en dos siguen
llegando a mi buzón, de la cual no soy responsable pero que descubro, agradezco y disfruto grandemente.
jueves, 21 de junio de 2012
GLAUBER ROCHA: LA REVOLUCIÓN ES UNA EZTÉTYKA.
En este mundo de hoy dominado por la técnica, no hay quien no haya sido influenciado por el cine. Incluso si nunca en su vida vio una película, un hombre recibe influencias del cine: las culturas más nacionales no resistieron a cierta forma del comportamiento, a cierta noción de la belleza, a cierto moralismo y, sobre todo, al estímulo fantástico de la imaginación que el cine realiza. Los reflejos se dan a corto y a largo plazo, y la sedimentación de una cultura cinematográfica es un hecho profundo en la vida contemporánea. Sin embargo, no se puede hablar de cine sin hablar del cine americano. Esta noción de cine es prácticamente equivalente al cine americano: tal influencia del cine es, pues, un influencia del cine americano, como la forma más agresiva y difundida de la cultura americana en el mundo. Esta influencia afectó inclusive al mismo público americano, de tal forma que este público, condicionado, pasó a exigir del cine una imagen a su propia semejanza. Monstruo productor de ilusiones y devorador de alienaciones, el cine americano no pudo dejar de generar ejemplares similares que luego sintieron la necesidad de devorar al padre para sobrevivir. Cualquier conversación sobre cine fuera de Hollywood comienza por Hollywood.
Glauber Rocha, El cinema novo y la aventura de la creación, 1968, en La revolución es una eztétyka, Ed. Caja negra, 2011. Trad. Ezequiel Ipar y Mariana Gainza.
martes, 19 de junio de 2012
EL REMAKE, EL CARTEL Y UNA KATANA.
El cine del Japón de los sesenta mostraba
la violencia enmarcada en una belleza visual que sería definitivamente su sello
característico, el maestro Kurosawa ya había implantado la marca a nivel
internacional con sus conocidos filmes pero otros colegas seguían la tradición
en personales versiones, absorbían los westerns de Houston y Ford con sus profundas panorámicas traduciéndolo a los
objetivos emplazados en enormes llanuras movidas por el viento donde sucedían épicos
duelos y donde el revólver era sustituido por el sable. El cine de “samurais”
, el de horror y otros filmes que miraban los conflictos de la sociedad japonesa
de ese momento comenzaron a poblar las marquesinas no solo de Asia sino también
de occidente. Cineastas como Nagisa Oshima, Kaneto Shindo, Susumu Hani, Shohei
Imamura o Hiroshi Teshigara empezaban a ser ampliamente conocidos en el mundo
entero.
En el año 1962 el japonés Masaki Kobayashi realiza
"Hara-kiri" una brillante cinta sobre el conocido ritual de honor
samurai. Sus descarnados personajes se debaten entre conflictos morales y
humanos sobre la condición de honor y sangre que los define. La cinta de
Kobayashi resulta una de las mas
significativas de ese momento.
Pasarían muchos años hasta los noventa
en que todo cambiaría, los rostros ajados de los samurais pertenecían ahora a los integrantes de una yakuza, las panorámicas rurales se transformaban en tranquilos planos sobre Tokyo y su hirviente hormigueo de personas y edificios,
la sangre derramada con katanas y certeros golpes era la misma vertida en ríos
de tortura, extorsión, asesinatos y disparos con armas tradicionales, típicas o
semiautomáticas, los fantasmas del cine de horror antes inspirados en la mitología
local regresaban como bestias terribles salidas de la tragedia urbana, de la vida cotidiana, del
video juego o del manga. Japón era
mostrado de la mano de Takeshi Kitano, Mamoru Oshii, Hideo Nakata y mi preferido,
Takashi Miike nacido en 1960 y con 88 películas como director.
El cine de Miike es expresivo y violento, la violencia de Miike expresa ideas, las ideas de sus personajes desembocan en violencia, la violencia habita su obra en un camino que va de la sangre al silencio, de la tranquilidad a lo más perturbador. Sus Cintas “Ichi the killer” y “Audition” son mis preferidas, además de su cuento “The box” incluido en el largometraje de tres cuentos “Three extremes” acompañado del hongkonés Fruit Chang y el genio coreano Park Chan Wook. Con su filme “Izo” Miike empieza un camino de regreso al cine del samurai solitario que tanto apareció en la cinematografía de sus antecedentes. Su gángster urbano sigue su camino nuevamente entre la belleza de la campiña japonesa, la sed de venganza y el honor. Sigue con su pieza “13 asesinos” un remake de la película “Jusan-nin no Shikoku” (1963) de Daisuke Tengan y en el 2011 vuelve con otro remake esta vez el “Hara-kiri: Death of a samurai”, sobre el de Kobayashi.
En los años sesenta por esas cosas de la vida y de la historia, llega a Cuba la primera “Hara-kiri” la cual se exhibió en los cines locales. En el año 64 el diseñador Antonio Fernández Reboiro realiza el excelente cártel de la cinta de Kobayashi. Fernandez Reboiro se incluye dentro de la escuela del cartel cubano de los 60 y 70 significativos por su originalidad, desenfado y talento. En la actualidad The Criterion collection tomó el cartel de Reboiro para el lanzamiento de la versión “Criterion” de la película, este cartel es uno de los más mencionados cuando se habla del diseño y el cartel cubano. Fue premiado y reconocido internacionalmente. Inspirado en la bandera japonesa del sol rojo sobre el fondo blanco, el cartel muestra gruesos trazos rojos que surcan el blanco y solo la palabra suicida, el intento de salvar el honor quizás ya perdido se deja ver acusador e hiriente sobre el título. “Hara-kiri”, además de una película representa el estado de animo de un momento, y quizás de tres momentos diferentes: el Japón de los sesenta, el de los noventa y la Cuba del 64 sin sables, historia medieval ni valerosos duelos.
SECUENCIA DE HARA-KIRI (1962)
TRAILER DE HARA-KIRI: DEATH OF SAMURAI (2011)
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