viernes 16 de marzo de 2012

ENTREVISTA NINA HARTLEY.


“Me gustaría hacer el amor con todo el mundo por lo menos una vez.”
Noviembre 2006. Texto: Cesar Martin. Tomado de "POPULAR 1".


Nina había acudido a Barcelona para asistir al Festival Erótico, pero por fortuna dispondría de algún tiempo libre, así que tuvimos oportunidad de salir un par de veces por la ciudad en los siguientes días.

Siempre había querido conocer a Nina. Ella es una verdadera rareza en el mundo del porno. La mayoría de sus compañeras de los 80’s abandonaron el negocio hace años para no volver jamás, o dejaron de rodar películas y hoy en día se limitan a posar desnudas en sus respectivas webs y a acudir a convenciones. Nina, por el contrario, jamás abandonó el porno, por un simple motivo: ama el sexo. Por ello, seguirá rodando films y actuando en festivales como el de Barcelona mientras le apetezca.

Otro aspecto de su carrera que la diferencia de la mayoría de actrices del negocio, es que Nina se ha servido de sus miles de experiencias en el porno para explorar la sexualidad a fondo, y en la actualidad es una de las sexólogas más capacitadas del mundo para solucionar cualquier problema. En los últimos años ha editado una larga serie de videos sexuales educativos, y es muy probable que en el futuro, cuando decida apartarse del porno, se vuelque por completo en su labor como sexóloga.

Caminar con Nina Hartley por las calles es toda una experiencia. “Bonito culo!”, comentaba de vez en cuando, si se tropezaba con alguna dama que le parecía atractiva. El sexo siempre está presente en su rutina diaria, y habla de ello a menudo. Visitamos una exposición de Dalí, y le llamó la atención cada referencia sexual que encontró en sus cuadros.

La entrevista que leeréis a continuación se llevó a cabo a lo largo de dos días por las calles de Barcelona. Y podríamos haber seguido hablando con ella dos días más, porque cada uno de los temas que tocaba daba pie a una hora entera de conversación: su inusual familia, su trayectoria en el porno, sus experiencias sexuales de todo tipo, su matrimonio con dos personas que duró bastante más que muchos matrimonios convencionales… Una mujer fascinante, no hay duda.

¿Qué me puedes contar de tu nuevo libro “Nina Hartley’s Guide To Total Sex”?

“El libro está basado en mi serie de videos ‘Nina Hartley’s Guide To…’, en los que hablo de cómo hacer buen cunilingus, fellatios, S/M, etc. Es un libro sobre relaciones entre hombres y mujeres, etc.”.

¿No has pensado en la posibilidad de escribir una autobiografía? Con todas las experiencias que has vivido, sería muy interesante.

“Mi próximo libro seguramente será una autobiografía, sí. Pero primero quería hacer esto. Mis videos educativos han vendido miles de copias, así que me apetecía publicar este libro. El siguiente proyecto serán unas memorias, como te decía, aunque sólo hablaré de mis años en el porno. A mi familia no les gusta lo que hago y no tengo permiso para hablar de ellos en un libro. No puedo hablar de mi hermano o de mi hermana. Si mencionase sus nombres, no les gustaría”.

¿Tus padres tampoco aceptan lo que haces?

“Mis padres saben lo que hago desde hace veinte años, y en la actualidad finalmente parece que se han relajado un poco al respecto. Ya sabes, es sexo y no lo entienden. Mi padre me dijo: ‘¿Por qué sexo?, ¿por qué no el violín?’. ¿Qué puedes decir ante un comentario como ese? Pero por lo menos ahora me ven feliz, casada con un hombre que me ama, y están un poco más relajados. Mi madre es budista, y en los últimos tiempos parece sentirse más relajada conmigo. No lo entiende, pero por lo menos se esfuerza”.

Es sorprendente, leí un artículo en el que se hablaba de tus padres y creía que eran más abiertos.

“Son abiertos en el sentido de que no me dicen: ‘No puedes hacer esto’, pero no son tan abiertos como para entenderlo. Aunque para su edad tienen una actitud bastante abierta, mi madre tiene ya 80 años. Ellos eran comunistas, probaron la terapia antes que nadie, también el tai-chi, pero al mismo tiempo son de una generación muy determinada y no espero que entiendan lo que hago. Cuando estoy con ellos siempre me visto muy formal, jamás me visto sexy, ni llevo maquillaje”.

¿Cuál fue su reacción cuando empezaste a hacer porno?

“Al principio les mentí durante dos años con respecto a lo que hacía, y cuando finalmente se lo dije, odiaron lo que estaba haciendo, no lo entendieron. Mi madre es feminista y no entendía que una mujer pudiese hacer esto. Además, el sexo no destaca en su lista de prioridades, y no entiende porqué es tan importante para mí, pero nunca me dijo que no me dedicase a esto. La reacción de mi hermano, que es judío ortodoxo, fue peor, no volvió a hablarme durante quince años, e incluso ahora casi no me habla. Cuando conversamos, sólo lo hacemos sobre judaísmo o sobre política, pero nunca sobre nuestra relación como hermanos. Mi familia es alemana, y no estamos muy unidos. Cuando veo que hay familias que se quieren, y se reunen todos y se lo pasan bien, siempre pienso: ‘¿Qué es eso?’. En mi familia todos somos más estirados el uno con el otro. Yo soy la más joven, y me di cuenta muy pronto que yo era diferente de otros niños. Descubrí el sexo muy pronto. Cuando tenía doce años sospechaba que podía ser bisexual, y cuando cumplí catorce ya sabía que mi interés por las chicas no iba a desaparecer y mi interés por hacer sexo en público no iba a desaparecer. Me di cuenta de que en el mundo estaba la gente normal y luego estábamos nosotros, lo que yo llamo ‘queers’, somos la ‘queer nation’. Está la gente normal, los monógamos, y luego estamos nosotros, los geeks, nerds, gente a la que le gusta fantasear, bisexuales, gays, lesbianas, la gente ‘queer’. Siento que formo parte de una tribu, de una familia que no es mi familia de sangre. Veo a mi familia de sangre dos o tres veces al año, y hablo con mis padres por teléfono dos o tres veces cada mes. También estoy tratando de mantener una relación un poco más cercana con mi hermana, que tiene hijos. Yo soy la única tía que tienen sus hijos, así que estamos tratando de acercarnos un poco como adultos”.

¿Y aceptan tus padres el hecho de que seas bisexual?

“Ese es un tema que no tocamos. Ellos saben que viví durante veinte años con un hombre y una mujer, pero nunca hablamos de sexo. Ellos prefieren no pensar en ese tipo de cosas. Pero mi tía es gay y ha estado con la misma mujer durante 45 años, así que mis padres están al tanto de estas cosas. Mi tía nunca fue explícita al respecto, la otra mujer siempre estuvo allí, pero no se hablaba de ello, y mi tío tenía una novia con la que iba a fiestas. Cuando tenía veinte años, mi hermana me dijo: ‘¡Son gays!’. (Risas) En otro mundo, mi madre seguramente habría sido también bisexual, incluso mi padre es posible que hubiese sido bisexual, si fuese más joven, pero el momento y el lugar no era apropiado para eso”.

Acabas de estrenar una nueva película, “O-The Power of Subimission”. ¿Estás satisfecha con el resultado?

“Sí, es fantástica. ‘The Power of Submission’ está basada en ‘Story of O’. Mi marido la actualizó, y situó la acción en Los Angeles. La diferencia con la película original es que en ‘Story of O’ se supone que ella lo hace todo por amor, pero mi marido dijo: ‘Nadie acepta un segundo azote por amor, quien acepta un segundo azote es porque le gustan los azotes’. Así que él presentó su sexualidad de un modo más abierto, en otras palabras: a ella le gusta lo que hace. Quizá tenga algún problema para conectar a nivel emocional, pero le gusta el sexo. Hay que recordar que el libro lo escribió una mujer a la que no le gustaba el sexo especialmente para su amante a quien sí le gustaba mucho el sexo, de modo que ella era una extraña que observaba esos comportamientos desde fuera sin llegar a entenderlos. Como consecuencia de ello, al leer el libro te das cuenta de que ella no entiende realmente porqué una mujer actuaría así. Eso es algo que hemos cambiado en la película. Es una muy buena película”.

¿Cuál es tu opinión sobre el porno en la actualidad? Le he hecho esta misma pregunta a muchas estrellas de los 70’s y los 80’s, y la mayoría de ellas opinan que en el pasado el porno era mucho más glamuroso.

“Del porno actual me gusta una parte, y no me gustan la mayoría de cosas. Es algo muy personal. Lo importante es no enfadarte por lo que no te gusta, y tratar de disfrutar lo que te gusta. En mi opinión, el porno debe hacerte feliz, debe excitarte, debe hacer que tengas ganas de hacer el amor con tu marido o tu mujer. Hay muchas cosas en el porno que no me gustan, pero no centro mi atención en esas cosas que no me gustan. En el porno de hoy en día hay algo para todo el mundo. Tu visión del porno tiene más que ver contigo que con el porno en sí, y recomiendo que la gente se relaje. Hay algo para todo el mundo, desde besitos, besitos, besitos hasta un bate de beisbol por el culo”.

Pero, ¿ves una diferencia entre el porno actual y el porno de los 80’s? En aquella época, había grandes presupuestos para muchas de las películas que se rodaban, y el porno tenía más que ver con el cine que en la actualidad.

“Bueno, en aquellos años yo hice también muchas películas baratas. Las llamábamos ‘one day wonders’: algunas escenas de sexo, un pequeño diálogo y un rodaje que duraba 18 horas. Siempre ha habido porno barato, incluso en los 80’s. Lo que ocurre es que ahora hay mucho más porno. En los 80’s se rodaban 500 películas al año, y ahora se ruedan 10.000. Hay Internet, y se ha producido una explosión de especialidades: cintas en las que sólo hay sexo oral, o sólo hay sexo anal, o sólo hay sexo en grupo… Antes, si a un tipo le gustaba algo en particular, encontraba una sola escena en concreto que le gustaba en un film. Ahora, cuando a alguien le gusta algo, tiene una película entera basada en ello, sea lo que sea. Uno pensaría que la gente se aburriría de esto al cabo de un tiempo, pero no es así, lo cual me parece extraño. La gran diferencia con los 80’s es la enorme cantidad de porno que hay ahora”.

Apareciste en la película “Boogie Nights”. ¿Cómo fue esa experiencia?

“Fue muy divertido. Fue algo fantástico, me lo pasé muy bien. En el fondo no fue muy diferente de rodar porno. Allí también tuve que decir mis líneas, preocuparme de no tapar las luces, etc. La diferencia es que en lugar de tener un carrito con comida, teníamos cuatro carpas con carritos de comida, y en lugar de un asistente de producción había cinco asistentes de producción, y en lugar de rodar durante dos días lo hicimos durante cincuenta días”.

Senen: ¿Piensas que esa película representa lo que fue el porno en los 70’s?

“No. Esa película está escrita por un tipo que ni siquiera había nacido en los 70’, o que nació a finales de los 70’s”.

Cesar: ¿El director no contó con la ayuda de consejeros que le asesorasen?

“Sí. De hecho, yo fui uno de ellos. Un detalle que falla en el guión que él escribió es el hecho de que en los 70’s era ilegal rodar porno en L.A., y debería haber añadido escenas de policía persiguiendo a gente del porno, porque era algo que sucedía todo el tiempo. También es un error que basase la película en un tipo, porque las mujeres siempre fueron las grandes estrellas en el porno. El tercer detalle que no cuadra es que el protagonista, Dirk Diggler, habría encontrado trabajo si hubiese querido tras cortar con aquel productor, porque en Los Angeles había más de un productor haciendo pornografía. Pero hay que recordar que es una película de Hollywood, y Hollywood siempre distorsiona un poco las cosas. Es una película y punto. Siempre pasa lo mismo en los biopics, hay que condensar cinco años en un período de cinco meses”.

En ese film trabajaste con grandes actores, como William Macy, imagino que debió ser un enorme placer para ti.

“Sí, sí, sí. William Macy es uno de los tipos más agradables que he conocido. Es una gran persona, es la clase de individuo que querrías que fuese tu vecino. Adora a su esposa y es un gran padre. Se portó muy bien conmigo, fue muy considerado y muy profesional en todo momento, no me trató en plan: ‘Oh, es una actriz porno’, me trató de igual a igual. Rodé una escena con él en la carretera, mientras nos dirigíamos a la fiesta, en la que él me está diciendo: ‘No vuelvas a hacer eso’, y otra escena cuando salimos de la fiesta en la que me dice: ‘¿Por qué lo has hecho?’. Hicimos doce o quince tomas de esas secuencias, daba la impresión de que el director realmente deseaba que esas secuencias quedasen perfectas, y al final cortaron esa parte. Creo que dichas escenas hacían que mi personaje pareciese una persona real, no un ‘cartoon’, y el director quería que fuese un ‘cartoon’. Él me dijo: ‘No te preocupes, incluiremos esas secuencias en el DVD’, pero a mí eso me da igual, habría deseado verlas en el film, porque eran las únicas escenas en las que se nos veía a William y a mí juntos. Me cabreó mucho ese detalle”.

¿Te gustaría aparecer en otras películas convencionales o es algo que no te importa?

“Tienen que acudir a mí para que algo así suceda. Yo no voy a ir detrás de la gente de Hollywood, porque sé que no les intereso. Soy mayor, tengo un pasado… Si alguien me lo pidiese, por supuesto lo haría, me lo pasé muy bien. Yo no soy difícil de localizar, cualquiera en Hollywood puede hacer dos o tres llamadas y encontrarme, así que si les intereso ya me llamarán”.

Algo que has comentado en muchas ocasiones es que para ti el sexo es algo utópico. Imagino que debe haber sido difícil tratar con cierta gente en el porno, porque no es un mundo nada “utópico”, está todo basado en el negocio.

“Si estás en el porno, debes aceptar compromisos. No soy una purista. Si fuese purista, habría tenido que dejar este negocio después de rodar mi primera película. Como te decía antes, siempre trato de centrarme en las cosas positivas. Hay muchas cosas negativas en el porno: no hay royalties, los rodajes pueden alargarse mucho, no hay asociación de actores que te defienda… así que si me pasase el día pensando en todo eso, estaría siempre irritada. El aspecto malo del porno es el negocio. Es una lástima que las actrices y los actores porno no podamos formar parte del Screen Actors Guild. Hace treinta años, algunos actores lo intentaron, y les dijeron: ‘No, lo que hacéis no es legítimo’. Así que desde entonces hemos estado al margen de la industria cinematográfica convencional. Y nadie puede dar el salto al cine normal. Ni siquiera Ron Jeremy lo ha conseguido, a pesar de ser quien ha tenido más éxito dándose a conocer fuera de la pornografía. La gente creía que después de mi aparición en ‘Boogie Nights’ yo daría el salto al cine convencional, pero yo sabía que era algo que sólo pasa una vez en la vida. Nunca tuve ilusiones de que el director me llamaría para participar en sus siguientes películas. Y no hay problema, a mí me encanta el porno. Sí, es ridículo, es estúpido, es un ‘cartoon’, pero me gusta. El porno está basado en ‘life action cartoons’, y me parece fantástico. Lo que ves en el porno no es lo que pasa en la vida real. Las mujeres a veces se quejan de eso, pero es que el porno de las mujeres son las novelas románticas. Para las mujeres el ideal es un hombre rico y guapo que ha hecho sexo con miles de mujeres y que de pronto te encuentra a ti, y te ama sólo a ti y se convierte en monógamo. Y el porno de los hombres es conseguir sexo fácil, porque en la vida real cuando quieren hacer sexo, su pareja les dice: ‘Oh, cariño, me duele la cabeza’, así que sueñan con que el sexo sea fácil y sin esfuerzo. Además, en el porno para el público es todo fantasía, no hay muerte, no hay enfermedad, no hay que pagar dinero tras un divorcio, no hay niños. Está todo basado en la fantasía. En mis fantasías, tal vez estoy caminando por un callejón, me encuentro a una bella mujer que me pide que le acompañe, hacemos sexo, y luego sigo mi camino. No es algo que me suceda en la vida real, pero tengo esas fantasías, y me gusta rodar películas sobre mis fantasías. Siempre le digo a la gente que no pueden pretender hacer lo que han visto en una película sin pedir antes permiso a su pareja. Sólo porque a la chica de una película aparentemente le guste que le cojan la cabeza y la aplasten contra la polla mientras hace una felación, no significa que a su pareja real le vaya a agradar eso. Cuando estás con una persona real, debes hablar antes de hacer ese tipo de cosas”.

Echemos la vista atrás y hablemos un poco de tus inicios. La legendaria Juliet Anderson fue quien te descubrió, ¿no es así?

“Efectivamente, me descubrió en un supermercado. Mi marido y yo coincidimos con ella en un supermercado, le di mi tarjeta, le envié unas fotos mías y me llamó inmediatamente e hicimos una película. Yo tenía 25 años y casi había terminado mis cursos de enfermería. Para mí empezar a hacer porno fue una manera de tener la oportunidad de follar con mucha gente sin terminar en prisión, ni tener que ir a cenar con nadie, ni aguantar citas, ni tener que empezar una relación. También fue una manera de adquirir experiencia para ayudar a la gente con sus problemas sexuales. La mayoría de los sexólogos estudian el tema, pero son gente convencional, son monógamos. No hay demasiados sexólogos que sean ‘queer’, como yo, y que entiendan que es posible no ser monógamo y lo hayan experimentado. Me gusta ayudar a las personas con problemas sexuales, si una persona me permite poner mis manos sobre su cuerpo y ayudarle a tener un orgasmo, puedo conseguir que esa persona se sienta como si hubiese visto a Dios. Me gustaría hacer el amor con todo el mundo por lo menos una vez. (…) Para mucha gente es impensable tener una relación que no sea monógama, pero hay un sólido 20% de gente que prefiere otra opción. La cuestión es que es posible la no monogamia que sea sana, y al mismo tiempo la monogamia en algunos casos no es nada sana. Yo vengo de una época muy poco convencional y una familia muy poco convencional, y tengo deseos muy poco convencionales, así que pude hacer realidad lo que deseaba sin ningún sentimiento de culpa. De lo único que me arrepiento es de no haberme divorciado de mi marido antes, pero estoy satisfecha por cómo se ha desarrollado mi vida en lo que respecta a lo demás. De las 600 películas que he rodado, sólo me avergüenzo de 5, el resto fueron buenas experiencias, así que no me puedo quejar. En la actualidad estoy muy feliz con mi marido. Sabía que no podía casarme con un hombre convencional, que fuese celoso y posesivo”.

¿Cómo te sentiste trabajando con Juliet Anderson en tu debut en el porno?

“Estuvo muy bien. Ella es muy divertida y seguimos siendo amigas. Cada seis meses nos escribimos. Ella tiene 65 años pero parece que tenga 45; tiene un rostro increíble”.

Ella también ha editado algún video sexual educativo.

“Sí, ha hecho algunos videos educativos sobre sexo entre personas mayores. Eso es algo que se echa falta en el porno: sexo después de los 45. Cuando ves a alguien mayor en una película porno, lo presentan sin ningún respeto. Sus películas tratan de personas humanas que son mayores y que sienten su sexualidad. Sus films cada vez tendrán más interés, porque cada vez hay más personas divorciadas que tienen 60 años y quieren ser sexuales durante toda su vida”.



¿Cómo te sentiste la primera vez que hiciste sexo frente a una cámara?

“Me sentí como en casa. Antes de eso había bailado una temporada desnuda en el Mitchell Brothers Theater en San Francisco, y solía hacer sexo con vibradores, así que la única diferencia al rodar un film fue hacer sexo con un pene real en lugar de hacerlo con un juguete. Estaba muy preparada. Ya tenía 25 años, y había pasado ocho años pensando: ‘Algún día rodaré una película, algún día rodaré una película…’ Así que me sentía totalmente preparada y muy feliz de hacerlo”.

Cuéntanos un poco cómo fue la experiencia de trabajar en el legendario teatro de los hermanos Mitchell.

“Era genial. Hacía ‘lap dancing’, no llegué a hacer ‘hand jobs’ (trabajos manuales), lo cual fue triste… (Risas) Me gustan los ‘hand jobs’ porque es algo fácil, es algo seguro y no necesitas quitarte la ropa. Lo que solía hacer era masturbarme en escena y hacer sexo con mujeres en el escenario. Ese teatro era el único lugar en América, en esa época, en el que podías masturbarte en escena y hacer sexo con mujeres, lo único que no podías hacer era follar con hombres. Así es América”.

¿Cómo eran los hermanos Mitchell?

“Jim Mitchell era el más estirado de los dos, y Artie era el tipo colocado y loco. Cuando se dio cuenta de que no podía hacer nada conmigo, dejó de agobiarme”.

¿Quienes eran tus sex symbols favoritos de teenager?

“Errol Flynn… Oohhh… (Nina suspira excitada), Marlene Dietrich. Me gustaba mucho más Marlene Dietrich que Jean Harlow o Marilyn Monroe. Soy bisexual, me gusta lo ambiguo, y Marlene Dietrich era bisexual y le sentaban muy bien los smokings. Esos eran mis dos sex symbols favoritos, Marlene Dietrich y Errol Flynn. Quería follarle a él y quería ser ella. Vi a Errol Flyn en la película ‘Captain Blood’. Yo tenía doce años, vi ese film un día en la tele, al regresar de la escuela, y él salía con el torso al desnudo atado a un poste, y eso me pareció extrañamente excitante. No sabía porqué me parecía excitante, pero ahora logicamente lo entiendo; me gusta el bondage S/M, es algo que siempre ha formado parte de mí, y al ver a un símbolo justo de eso, fue como si me tirasen agua a la cara, me tocó muy de cerca. Yo aún no tenía el periodo, nunca había besado a un chico, pero… él era tan sexy…”

¿Recuerdas la primera película porno que viste?

“Sí, por supuesto, oh Dios mío… Mi primer contacto con este mundo fueron unos libros que tenía una gente que cuidaba de mí. Mis padres me dejaban a veces en su casa, y tenían una gran cama de agua. Al lado de la cama recuerdo que tenían dos libros en donde vi mis primeras imágenes porno, uno se titulaba ‘Erotic Art of the Masters’ y el otro se titulaba ‘Erotic Art of the West’. Eran libros muy serios de arte con imágenes porno. Uno de los libros que leí en esa época fue ‘Autobiography of a Flea’, un libro porno de 1890, y me encantó. Luego, en 1976, se estrenó la película basada en ‘Autobiography of a Flea’, y decidí ir a verla. Había leído el libro, y por lo tanto deseaba ver la película, ya sabes, es como ‘El Padrino’, lees el libro y luego vas a ver la película… (Risas) Yo no había cumplido 18 y fui al cine, en Berkeley, pensando: ‘Por favor, no miréis mi carnet, por favor, no miréis mi carnet’, y por supuesto no miraron mi carnet!, simplemente les daba igual. Fui sola, no conocía a nadie que quisiera acompañarme, y recuerdo que vi las secuencias de sexo y me dije a mí misma: ‘Yo quiero hacer eso’. (Risas) En esa época era vírgen, y en ese momento supe que eso era lo que quería hacer con mi vida, y ocho años después hice mi primera película”.

¿Te interesaba alguna estrella porno antes de meterte en el negocio?

“Las únicas estrellas porno que conocía antes de empezar eran Vanessa Del Río y Georgina Spelvin, y me gustaban mucho las dos. Vanessa era preciosa, divertida, latina y tenía personalidad, algo que yo realmente apreciaba. La vi en una película que se titulaba ‘The Dancers’ y sentí verdaderas ganas de hacer films”.

Me gustaría saber tu opinión sobre algunas estrellas. La primera de ellas es Ginger Lynn.

“Ella fue la mayor estrella del porno después de que Seka se retirase. En América el ideal es la ‘girl next door’ que hace cosas sucias, y Ginger encajaba perfectamente con eso. Ginger era una especialista anal antes de que todo tuviese que ser anal como pasa hoy en día. Ella hacía doble penetración, y realmente le gustaba el sexo. Disfrutaba con ello, le gustaba follar y eso se notaba. Así que tenía imagen de buena chica a la que gustaba hacer cosas sucias, una combinación que siempre ha sido muy popular en USA”.

¿Te gusta Ginger a nivel personal?

“Sí, desde luego. De hecho, Ginger y yo tenemos pendiente un polvo. Un día de estos la llevaré a mi casa, la ataré bien y follaremos. Ella no tiene a nadie con quien pueda hacer bondage S/M, y yo soy buena en eso. Así que tenemos ese acuerdo verbal, de que un día follaremos”. (Risas)

¿Qué me dices de Marilyn Chambers?

“No la conozco muy bien en persona. Vi ‘Behind The Green Door’, y ella fue Ginger Lynn antes que Ginger Lynn; con eso quiero decir que era literalmente ‘the girl next door’. Salía en la portada de las cajas de Ivory Snow, debutó en el porno, y a partir de entonces Ivory Snow dejó de poner fotos de chicas en las cajas y decidieron usar ilustraciones. A ella le va muy bien, hablamos hace cinco meses y está muy contenta. Ella se retiró más o menos cuando debuté yo, en 1984, así que no llegué a conocerla bien”.

¿Has visto sus films de retorno?

“No. No veo mucho porno hoy en día, porque la mayor parte del porno que se hace no me gusta. El porno actual no encaja con mi idea de lo que es sexy, y además cada vez que veo una película no puedo evitar pensar: ‘Oh, ella tiene un mal día, se nota’, o ‘esa es la escena de las dos de la madrugada’, o ‘esa es la escena justo después de comer’, (Risas) o ‘esa es la escena de la habitación demasiado calurosa para follar’ (Risas), así que no me lo paso demasiado bien viendo films, prefiero ver ilustraciones porno. A mi marido también le gustan las ilustraciones porno. Hay un par de webs muy interesantes que recopilan material de artistas porno: www.dofantasy.com y www.bdsmartwork.com, es muy excitante. El porno que me gusta a mí es muy extremo, y prefiero ver ilustraciones, no me gusta ver a modelos recreando escenas. Sé que les pagan y están actuando, así que no es tan excitante para mí”.



¿Cuál es tu opinión de Traci Lords?

“Coincidí con Traci Lords cuando yo acababa de empezar. Ella ya era una gran estrella. Era muy guapa, tenía un rostro muy bonito, parecía bastante joven, aunque no teníamos ni idea de que fuese tan joven, tenía un buen cuerpo, y pechos naturales muy bonitos. Sus pechos eran muy firmes, porque tan sólo tenía 16 años!!, (Risas) pero no teníamos ni idea de eso. Recuerdo que me fijé en sus tetas, y eran grandes, pero no tenía los pezones muy formados, una clara señal de que era muy joven. Coincidí con ella en el plató, pero ella no hablaba. Era tímida, se la veía un poco fuera de su elemento y probablemente asustada o enfadada. Al cabo de un par de años se supo que era menor de edad, y sólo hizo una película legal y dejó el porno. No creo que nadie supiera realmente si era menor o no, imagino que había gente que lo sospechaba, pero era tan excitante y tenía tanto éxito, que la gente del negocio prefirió no comprobar el tema de la edad. Hoy en día tiene 37 o 38 años, vive en L.A. y no sé exactamente qué hace”.

¿Qué piensas de lo que hizo Traci en su momento? Parece ser que reveló nombres de mucha gente del porno a la policía.¿No tuviste ningún problema por culpa de ella?

“Me molestó mucho que hiciera eso en aquella época, pero cuando he pensado en ello posteriormente, ya sabes… el porno es un negocio, no hay ningún tipo de seguridad, no hay seguros médicos, no hay protección para los actores, no hay nada. Si te rompes las piernas, la gente del negocio te dirán: ‘OK, vuelve cuando puedas caminar’. Así que, teniendo en cuenta que es un negocio y que a ella le jodieron muchas veces, si ella hizo eso luego, no me parece tan grave. En la época, como te decía, me molestó, porque nos mintió, pero no fue a la cárcel, y nadie fue a la cárcel por su culpa tampoco, de modo que no tiene tanta importancia. Yo no habría hecho algo así, pero no puedo juzgarle por haber hecho algo así, y espero que sea feliz ahora”.

Bueno, Ginger Lynn me contó una historia diferente: afirma que fue a la cárcel por culpa de Traci Lords. Según Ginger, Traci reveló su nombre a las autoridades y le acosaron para que ella también revelase nombres, pero al final se negó y la metieron en la cárcel por sus problemas de drogas.

“Mira, quiero mucho a Ginger, pero ¿sabes qué?, hay que pagar los impuestos. Yo siempre pago mis impuestos. Lo único que quiere el gobierno es dinero. Si les das el dinero, te dejan en paz. Ese fue el problema que tuvo Ginger con el gobierno. Antes o después la habrían arrestado, era una cuestión de tiempo”.

Quería preguntarte también por Christy Canyon.

”Ella y Ginger presentan ahora un programa en Playboy Radio, cinco días por semana. Yo sólo hice una película con Christy, y ella era una de las chicas más populares del momento. Sus pechos eran naturales y grandes, y eso fascinaba a la gente. Ahora es madre de una niña”.

¿Con qué actores y actrices te has sentido más a gusto trabajando?

“Randy Spears, Peter North, Porsche Lynn, Barbara Dare…”

¿Sabes qué ha sido de Barbara Dare?

“Vive en New Jersey y está bien. La mayoría de chicas que dejan el negocio jamás vuelven. Ahora las chicas siguen más tiempo en el porno, y terminan dirigiendo o trabajando detrás de las cámaras como asistentes o lo que sea. En los últimos diez años hay más oportunidades para las mujeres que dejan de actuar en películas. Cuando Barbara Dare abandonó el negocio, no dejó dirección ni teléfono a nadie, no envía postales por Navidad, simplemente no quiere tener ningún contacto con nadie de esa etapa de su vida”.

¿Qué opinión tenías de Lisa De Leeuw?

“Oí que había muerto, luego que no había muerto, luego resulta que sí había muerto… No sé”.

Yo estaba convencido de que estaba muerta.

“He oído eso varias veces, pero no lo sé. Nunca llegué a rodar una escena con ella. Aparecimos en la misma película, pero no compartimos escena”.

¿Cuál es tu película favorita de tu filmografía?

“Una de mis favoritas es ‘Debbie Does Dishes’, es una película muy divertida que hice en 1985. Mi nueva película ‘O-The Power Of Submission’ es realmente muy buena. También citaría ‘Young Girl in Tight Jeans’. He hecho muchas películas. Me lo pasé muy bien en 500 escenas, lo pasé bastante bien en 250 escenas, me divertí en otras 250 escenas, y lo pasé mal, quizá, en 50 escenas. Por lo tanto la proporción entre escenas en las que me lo pasé bien y escenas en las que lo pasé mal es excelente. La mayoría de veces que lo pasé mal fue porque el director era un gilipollas, o rodamos muy tarde, o hacía mucho calor, o hacía mucho frío. Y sólo en un par de ocasiones lo pasé mal porque a mi compañero de escena no se le levantó. Mis videos educativos sexuales se pueden adquirir a través de la web www.adameve.com. Son muy útiles, pero hay que tener buen inglés para entenderlos. En cada video hago sexo y hablo directamente al espectador sobre lo que estoy haciendo en cada momento. Son videos sexy, pero no están enfocados para hacerse pajas, ya sabes, son educativos”.

Quería preguntarte también sobre música. ¿Qué bandas te interesan?

“Soy una chica de los 70’s, me gusta Santana, Earth Wind & Fire, Isley Brothers, Tower Of Power… Mi marido me introdujo en la música de Elvis Costello, y me gusta mucho. Hace años alguien me introdujo en la música de The Clash, me encanta ‘London Calling’; cuando escuché ese álbum fue una gran sorpresa, no esperaba encontrar ningún disco de Punk que me gustase. El Punk viene de un momento muy especial en la historia, tanto a nivel social como económico, y yo no viví en Inglaterra a finales de los 70’s, nunca viví en un país tan deprimente (Risas) y nunca fui una persona cabreada. Entiendo que hay gente joven irritada que se identifica con ese tipo de música, pero yo nunca fui esa clase de persona. Si quiero escuchar música agresiva, prefiero el Jazz, si necesito algo duro escucho a John Coltrane, Charlie Parker, Miles Davis u Ornette Coleman que es muy ‘avant garde’. Si busco una representación abstracta de mi ira, prefiero el Jazz antes que el Punk. En los 70’s y los 80’s, en Berkeley, el Funk era más popular que el Rock. Había gente joven que escuchaba a Aerosmith primero y a Metallica después, pero yo no me relacionaba con esa gente, yo salía con amigos que escuchaban Funk. Pero por supuesto me gusta el Rock también, me gustan The Who, adoro ‘Tommy’, me gustan los Beatles aunque no los calificaría como Rock. También me gustó siempre el Rock de los 50: Little Richard, Buddy Holly… Me gusta Buddy Holly más que Elvis”.

¿Cuál fue el primer concierto al que asististe?

“Frank Zappa. Le vi estando en ácido. (Risas) En los 70’s, mi novio y yo solíamos tomar ácido antes de ir a cada concierto. Vi a muchas bandas que ni siquiera recuerdo. La experiencia tenía más que ver con tomar ácido bajo el sol que con quién tocase en el escenario”.

Quería preguntarte también por el matrimonio con dos personas que tuviste durante muchos años. Es algo que despierta una gran curiosidad en la gente.

“Conocí al que sería mi marido y él tenía una novia. Yo era bisexual, así que ese detalle me atrajo mucho. Tenían una relación abierta. Estaban juntos, pero él tenía novias y ella tenía novias, y pensé: ‘Yo quiero tener eso también!’. Nuestro matrimonio a tres al final no funcionó por problemas emocionales, pero el problema nunca fue el hecho de que fuese un matrimonio de tres, eso estaba bien. Con las personas adecuadas, esa clase de matrimonio puede ser estable. Con mi actual marido también tenemos una relación abierta: él ve a otras mujeres cuando yo no estoy en casa, yo tengo una amante, a veces jugamos juntos con otra gente, y todo va bien. Si estás con la persona adecuada, no hay problema. Mi marido no tiene interés en vivir con nadie además de mí, así que nunca viviremos con otra mujer en la misma casa, pero tenemos amantes a los que vemos todo el tiempo”.

¿Recuerdas algún momento especialmente ridículo en un rodaje porno?

“Cualquier momento que tenga que ver con flatulencias es…, en fin, ¡qué vas a hacer!, ¡somos humanos!, si ves venir algo, sólo puedes decir: ‘Coloca tu culo en otra dirección’… Pasan muchas cosas: te caes de camas, chocas contra paredes.. Pero por encima de todo, éste es un negocio muy serio. La películas son ridículas, pero los rodajes son serios, porque los presupuestos son bajos y no se pueden repetir tomas la semana siguiente. Hay que hacer cada escena en el tiempo que tienes, y no hay más. Es difícil cuando a un actor no se le levanta. Trabajamos con cuerpos humanos, y son cosas que pasan. Puedes subir un peldaño más de una escalera aunque estés cansado, pero no puedes forzar una erección. Y el Viagra no ayuda. El Viagra sólo funciona si tú quieres hacer sexo con esa persona. Ves a tipos todo el tiempo metiéndose Viagras sin parar para conseguir erecciones, cuando lo que deberían hacer en realidad es irse a casa y no tratar de ganarse la vida follando frente a una cámara. Hay tipos que han nacido para hacer esto, pero los que tienen problemas de erección frente a una cámara deberían quedarse en casa y limitarse a ver porno. Todo el tiempo me encuentro a tipos que me dicen: ‘Yo nunca tuve este problema!’. Pero sólo habían hecho sexo con sus novias, estaban con una persona que deseaba estar con ellos, sin embargo el porno es muy artificial. La vagina es real, pero todo lo demás es artificial: el momento, el lugar, el motivo, la persona. Estás follando con ella porque ella es quien debes follar hoy, no porque ella te guste. Y a ella le sucede lo mismo”.

A menudo has comentado que en tus films la comedia es importante para ti.

“Es importante porque lo que hacemos es realmente ridículo. Hay muy pocos buenos actores en el porno. Yo soy correcta, pero no hago drama. Me gusta que el porno sea divertido. Porno y comedia combinan muy bien, aunque no todo el mundo está de acuerdo conmigo. Hay actores que quieren que se considere lo que hacen como algo serio: ‘Mi orgasmo es algo serio!’. Es absurdo”.

Para terminar, una pregunta que te habrán hecho miles de veces, pero no puedo resistirme: conociste a John Holmes, ¿cierto?

“Sí. Le vi rodando una película, y fue un shock ver que su pene cabía en la vagina de la chica, tenía un pene muy grande. Coincidí con él un par de veces. Ya era mayor y estaba enfermo. Era muy educado, muy tranquilo, y se le veía realmente cansado. Pero no sentí ninguna energía sexual por su parte”.

Si deseáis seguir las aventuras de Nina, chequead su web: www.nina.com. Incluye un blog que actualiza a menudo, y en donde relata algunas de sus experiencias sexuales.

jueves 15 de marzo de 2012

A Video From Tehran: It’s Not What It Isn’t, but What It Is


MOVIE REVIEW
He’s Jafar Panahi, but ‘This Is Not a Film’
Palisades Tartan Films
The Iranian filmmaker Jafar Panahi in his Tehran living room is the center of attention in “This Is Not a Film.”
The title “This Is Not a Film” nods in the direction of René Magritte’s famous painting of a pipe, but at least at first glance, this new 75-minute work of cinema by Jafar Panahi has little in common with any sly Surrealist prank.
This video essay was recorded in Tehran last year, as Mr. Panahi, one of the leading Iranian filmmakers of the past decade, was under a legal assault from his government that included the confiscation of his passport, the threat of a long prison sentence and an even longer ban on making movies.
Careful to obey the letter of that injunction — and thus exposing the preposterousness as well as the meanness of its spirit — Mr. Panahi did not write a screenplay or wield a full-size camera. A colleague, Mojtaba Mirtahmasb (credited as co-director), comes to his apartment to shoot, and Mr. Panahi restricts his activities to talking, recording with his iPhone, commenting on some of his earlier films and reading aloud from existing scripts. So if this is not a film, it is, among other things, a statement of creative resistance in the face of tyranny and a document of intellectual freedom under political duress.
But that “among other things” brings us, in a way, back to Magritte, because while “This Is Not a Film” bristles with a topical, real-world urgency pointedly excluded from the Surrealist project, it is also a provocative, radical and at times surprisingly playful meditation on the nature of representation. Using modest, ready-to-hand techniques and a format that seems to emphasize the most banal, literal-minded, artless aspects of picture taking, Mr. Panahi has constructed a subtle, strange and haunting work of art.
Don’t tell the Iranian authorities, though by now they should be familiar with movies that explore the enigmatic qualities of everyday life while at the same time inviting ruminations on the ambiguities of cinema itself. In the 1990s and the early years of this century Iranian filmmakers like Mohsen Makhmalbaf and Abbas Kiarostami, Mr. Panahi’s erstwhile mentor, blended social inquiry with formal self-consciousness in a series of experiments that amounted to the invention of a new style.
The international eminence of Iranian cinema — the most recent manifestation of which is theOscar given to Asghar Farhadi last Sunday for “A Separation” — is in large measure a recognition of this novel and fruitful way of mixing documentary, social realism and poetic insight.
Mr. Kiarostami’s “Life and Nothing More,” Mr. Makhmalbaf’s “Moment of Innocence” and“The Apple” by his daughter Samira are in part about how the movie camera can estrange and intensify the reality it discloses to the viewer. Actual events in the world — the aftermath of an earthquake in a rural village, a violent encounter between a policeman and a student radical, a bizarre episode of family dysfunction — are not simply documented in these films but are also re-enacted, interpreted and argued about as the cameras roll. Cinema is both a transparent lens and a distorting mirror, and using it as a tool to examine the facts of human existence makes it impossible to take any of those facts for granted.
There is a philosophical headiness to these recursive, argumentative movies, an intellectual high that accompanies and sometimes magnifies their emotional impact. Though “A Separation” is not as formally self-conscious, turning as it does on competing views and after-the-fact reconstructions of a contested event, it works in a similar vein.
And so do Mr. Panahi’s earlier films, notably “The Circle,” “Crimson Gold” and “Offside,”which add a vigorous dose of pointed and passionate social criticism. His contribution to Iranian cinema in the past decade has been to bring matters of class, gender and social alienation into the foreground with tact as well as with anger.
In the wake of the contested elections of 2009 and their bloody aftermath, it is perhaps not surprising that the forces of reaction singled out Mr. Panahi for punishment, even though (or perhaps just because) they knew that persecuting him would raise an international outcry. “This Is Not a Film,” smuggled out of Iran last year to be shown at Cannes and other international festivals, has done important work in keeping the rest of the world aware of the Iranian situation.
But if that were the primary reason to see it, Mr. Panahi’s unclassifiable intervention in the world’s collective imaginative life would be equivalent to a committee-written letter to The New York Review of Books. It is so much more than that, so much more than a simple act of protest against oppression, partly because it looks like quite a bit less.
What do you see? A middle-aged man puttering around a spacious, elegant apartment that might be the home of a cosmopolitan, middle-class intellectual anywhere in the world, full of books, art, high-end electronics and other nice things.
The man, whose family is visiting relatives, chats with his lawyer on the phone, tends to his daughter’s pet iguana and watches bits of some of the movies he made back when he was permitted to practice his profession. He sometimes lets his anxiety and fatigue show, but mostly he seems to regard his situation with stoicism and a measure of amusement. He is clearly more accustomed to observing and reflecting on the actions of others than to being the center of the action.
And so he does both, turning a highly personal video diary into a charged and expansive historical narrative. There is no plot (it’s not a film, after all), but there is nonetheless an amazing twist at the end, followed by a quiet tremor of awe.
How did Mr. Panahi do this? I’m at a bit of a loss to explain, to tell you the truth, since my job is to review movies, and this, obviously, is something different: a masterpiece in a form that does not yet exist.
This Is Not a Film
Opens on Wednesday in Manhattan.
Directed by Jafar Panahi and Mojtaba Mirtahmasb; produced and edited by Mr. Panahi; released by Palisades Tartan. At Film Forum, 209 West Houston Street, west of Avenue of the Americas, South Village. In Persian, with English subtitles. Running time: 1 hour 15 minutes. This film is not rated.

miércoles 14 de marzo de 2012

Kaurismäki inicia trilogía cinematográfica con “Le Havre”



por Fernando Díaz
Imprimir Enviar por e-mail

Considerado por la crítica mundial como uno de los realizadores más importantes del cine contemporáneo, el finlandés Aki Kaurismäki sigue sorprendiendo a propios y extraños. 

En esta ocasión, enfocado en las clases sociales de escasos recursos económicos, como ha hecho en trabajos anteriores, hace lo propio con “Le Havre. El puerto de la esperanza”, que ha terminado de consagrarlo en las lides cinematográficas. 

Aunque estrenado en varios países europeos desde 2011, el filme ha sido calificado como un relato humano universal e intemporal, abordando temas como el amor, la amistad y el apego en los momentos más difíciles; pero también aquellos de índole social en un mundo globalizado: la migración y la búsqueda de mejores oportunidades para (sobre) vivir.

La historia gira en torno a Marcel Marx (André Wilms), un humilde limpiabotas que, con el poco dinero obtenido de su oficio, vive feliz al lado de su abnegada esposa Arletty (Kati Outinen) y su perra Laika en el puerto francés de Havre. 

Aunque viejo y sin muchas posibilidades de progresar, se topa con Idrissa (Blondin Miguel), un niño africano que ha llegado de forma ilegal en uno de tantos embarques. Dispuesto a ayudarlo, le da techo y cobijo, protegiéndolo de la policía ante una posible deportación. 

En una red de complicidades con amigos, Marcel tiene un solo objetivo: pagar a uno de los comerciantes del puerto para que Idrissa viaje hasta Londres, donde reside su madre, quien también ha emigrado en busca de mejores oportunidades. 

Cabe destacar que el personaje de Marcel Marx ya había tenido una aparición en la filmografía del cineasta, específicamente en la cinta “La vida de bohemia” (1992), donde se dedicaba a recoger botellas vacías.

“Esta cinta es de especial importancia para mi, pues además de hacer referencia a varios personajes clásicos de mi filmografía, quise evocar el cine europeo de los años 60 y 70, con música y fotografía características de esa época”, ha comentado el realizador.

“Le Havre. El puerto de la esperanza”, representa el inicio de una trilogía con la que Kaurismäki complementa una anterior, denominada por él mismo “Trilogía del Proletariado”, la cual incluyó los largometrajes “Sombras en el paraíso” (1986), “Ariel” (1988) y “La chica de la fábrica de cerillas” (1990).

La película, además, obtuvo el premio de la crítica internacional (FIPRESCI) en el pasado Festival Internacional de Cine de Cannes, así como el premio a la Mejor Película Extranjera en el de Múnich, Alemania.

Por el momento, Kaurismäki ha adelantado que las próximas dos entregas, pertenecientes a la “Trilogía de la Ciudad Portuaria”, tendrán lugar en alguna costa alemana, que no ha definido del todo; y en el puerto ibérico de Vigo.

NO AL OSCAR.


1- GEORGE C. SCOTT Y LA OSTENTACIÓN

"¡Oh, Dios mío! El ganador es George C. Scott", dijo en 1971, Goldie Hawn, muy sorprendida, en plena entrega del Oscar a mejor actor. Es que días antes, George C. Scott ya había dicho que no le interesaba ser nominado, por lo que iba a ser retirado de la terna de nominados, pero al parecer los tiempos no dieron para que esto sea efectivo.

Video: Cuando Scott ganó el Oscar pero no lo quiso (Youtube)

Scott había sido nominado por interpretar al tiránico militar estadounidense George S. Patton en el film Patton. Antes de que ir a recibir su premio, prefirió quedarse viendo hockey.

A la única ceremonia de los Oscar a la que asistió Scott fue en 1960, cuando por primera vez lo nominaron a mejor actor secundario por su participación en Anatomy of a Murder (1959). En el video (más abajo) lo podemos ver sonriendo a las cámaras (en el minuto 1:52), pero al parecer esa primera impresión más la idea que se haría haciendo de los premios a lo largo del tiempo, le bastaron para decirle no a los premios. "Son un desfile de carne y pura ostentación pública con trama de suspenso por razones económicas", sentenció.


En 1962 también fue nominado a mejor actor secundario por The Hustler (1960), pero se negó a la nominación.

2- DUDLEY NICHOLS, EL GREMIALISTA

Dudley Nichols fue el primero en negarse a ganar un Oscar. Nichols era guionista y había sido galardonado con la estatuilla en 1936 por la película El delator. No obstante, le dijo que "no" al premio debido a diferencias gremiales que tenía con la Academia de cine de Hollywood (Nichols era presidente del gremio de guionistas).

Más adelante, fue nuevamente nominado como guionista de las películas Hombres del mar (1940), Air Force (1943) y The Tin Star (1957).

Luego de esto, cambió de profesión, fue un periodista destacado del New York Post.


3- MARLON BRANDO Y LA VENDETTA

Su papel como Don Vito Corleone en El padrino le mereció un Oscar en 1973. Ya en 1955 había ganado y aceptado ese galardón por Nido de ratas (1954). Pero en esta segunda ocasión Marlon Brando no quiso aceptarlo y se lo comunicó a la Academia de Hollywood de una manera notable: envió a una activista siux, Sacheen Littlefeather, a leer su discurso de renuncia en el que argumentaba que no lo aceptaba debido al maltrato que los indios americanos recibían en el cine y la televisión de Estados Unidos. Por esto, afirmó que se sumaba a la causa de los siux en el oeste.

¿Por qué? En esos días centenares de miembros de los pueblos originarios de Estados Unidos y simpatizantes de su causa ocuparon el pueblo de Wounded Knee, que se encontraba en la reserva Pine Ridge, en Dakota del Sur. Los manifestantes pedían que el gobierno suspendiera el asesinato y el hostigamiento de partidarios del Movimiento Indígena Americano (AIM) y que se respetaran los tratados firmados entre hombres blancos y siux, ya que les habían "concedido la libertad para vivir" en los Black Hills, unas montañas de Dakota del Sur.


En respuesta, el gobierno envió 300 efectivos del Ejército de los Estados Unidos, agentes del FBI, miembros de la Oficina de Asuntos Indígenas (en inglés, BIA), mariscales federales y policías estatales. El sitio duró 73 días en los que se dieron varios enfrentamientos. Brando, el mismo día de los festejos del Oscar, se sumó a la toma del pueblo.

Es sabido el compromiso de Brando por causas sociales, no obstante el temor de la Academia a que la política (por fuera de las películas y sus intereses) se mezcle con los premios, el actor fue nominado más adelante.

Así, fue nominado por las películas Un tranvía llamado deseo (1951); ¡Viva Zapata! (1952); Julio César (1953); Sayonara (1957); Ultimo tango en París (1972); Una árida estación blanca (1989).


LOS GRANDES FALTAZOS

Sí, muchos de los que alguna vez ganaron un Oscar faltaron a la ceremonia con excusas que no incluían los problemas de salud.

Vacaciones
Katharine Hepburn ganó cuatro estatuillas durante su carrera, pero nunca asistió a la gran fiesta del cine. ¿Las razones? Su preferida era que no quería interrumpir sus vacaciones en Europa.
Amor por la pesca
John Ford, también con cuatro galardones, y tampoco recogió ninguno. Por ejemplo, cuando fue galardonado por el film The Grapes of Wrath, puso la excusa de que no podía ir porque estaba pescando.

Primero, el clarinete
Woody Allen es el gran ausente en los Oscar. Fue nominado 21 veces en toda su carrera y sólo asistió en 2002 para rendirle homenaje a Nueva York tras el atentado del 11-S.
También, faltó cuando ganó su primer, y hasta ahora único Oscar por mejor director. Fue en 1978, cuando su film Annie Hall se impuso sobre Star Wars que previamente había arrasado en varias categorías. El argumento de Allen para no asistir: se olvidó de ir pues estaba tocando el clarinete. (En 1987 ganó otro Oscar por Hannah y sus hermanas (1986), en la categoría mejor guión escrito para cine).

Oscar... ¿qué?
Los Oscar honoríficos se dan por fuera de la ceremonia tradicional que es transmitida en los medios con el glamour de la alfombra roja. Más allá de eso, en 2010, Jean Luc Godard no aceptó ir a la entrega del galardón debido a que no tenía ganas de viajar y a que realmente no le interesaba ser reconocido por Hollywood. A través de su mujer Anne-Marie Mieville, el director se expresó: "No son los Oscar de verdad. Jean-Luc no irá a América, se está haciendo viejo para este tipo de cosas. ¿Viajaría usted ese trayecto por un pedazo de metal?".

MOVIE REVIEW

Mother (2009)

 NYT Critics' Pick
Magnolia Pictures
Kim Hye-Ja in “Mother,” directed by Bong Joon-ho.

Fierce Love: Better Not Make This Mom Angry

The last monster to run wild through Bong Joon-ho’s imagination was an enormous creature from the watery deep. A different menace storms through “Mother,” the fourth feature from this sensationally talented South Korean filmmaker, though she too seems to spring from unfathomable depths. Unlike the beast in “The Host” — a catastrophic byproduct of the American military — the monster in “Mother” doesn’t come with much of a backstory, which suggests that she is a primal force, in other words, a natural.
Multimedia

Related

She is and she isn’t as Mr. Bong reveals through a kinked narrative and a monumental, ferocious performance by Kim Hye-ja as the title character. Written by Mr. Bong, sharing credit with Park Eun-kyo, “Mother” opens as a love story that turns into a crime story before fusing into something of a criminal love story. Nothing is really certain here, even the film’s genre, and little is explained, even when the characters fill in the blanks. Though richly and believably drawn, Mr. Bong’s characters are often opaque and mysterious, given to sudden rages, behavioral blurts and hiccups of weird humor. But it’s this very mystery that can make them feel terribly real.
None are truer, more disturbingly persuasive than Mother, who lives with her 27-year-old son, Do-joon (Won Bin), in cramped quarters adjoining her tiny apothecary. Beautiful and strangely childlike, Do-joon doesn’t seem right in the head: he’s forgetful, seemingly naïve, perhaps retarded. (When he tries to remember something, he violently massages both sides of his head in an exercise that Mother, without apparent irony, calls “the temple of doom.”) But if he runs a little slow, Mother runs exceedingly fast, as you see shortly after the movie opens when, while playing with a dog one bright day, Do-joon puts himself in the path of an oncoming BMW, which leaves him dazed if not particularly more addled.
You watch the accident unfold alongside Mother, who busily chops herbs with a big blade in her darkened shop while casting worried glances at Do-joon as he goofs off across the street. From her vantage point, he looks as centered within the shop’s front door as a little prince inside a framed portrait. The dim interior and bright exterior only accentuate his body — the daylight functions as a kind of floodlight — which puts into visual terms the idea that he is the only thing that Mother really sees. Mr. Bong may like narrative detours, stories filled with more wrong turns than a maze, but he’s a born filmmaker whose images — the spilled water that foreshadows spilled blood — tell more than you might initially grasp.
He’s also a filmmaker who finds great, unsettling dark comedy in violence, and once again the blood does run, if somewhat less generously than in “The Host” and his often brilliant“Memories of Murder.” Although Do-joon seems to recover from his accident, the event sets off a chain of increasingly violent incidents that culminate in the murder of a local schoolgirl, Ah-jung (Moon Hee-ra), whose body is found slumped over a roof wall in the village, positioned, one character says, like “laundry.” Do-joon is summarily arrested for the death after an incriminating golf ball is found at the scene. Mad with grief, Mother sets off to clear him and begins furiously rooting around the village in search of the killer.
The hard-pounding heart of “Mother,” Ms. Kim is a wonderment. Perched on the knife edge between tragedy and comedy, her delivery gives the narrative — which tends to drift, sometimes beguilingly, sometimes less so — much of its momentum. At times it feels as if Ms. Kim is actually willing it, or perhaps Mr. Bong, forward. Yet while Mother can seem like a caricature of monstrous maternity (“You and I are one,” she insists to the jailed Do-joon) the performance is enormously subtle, filled with shades of gray that emerge in tandem with the unwinding investigation. There are several crimes in “Mother,” and while none can be justified, Mr. Bong works hard to make sure none are easily condemned.
“Mother” is a curious film, alternately dazzling and frustrating. Mr. Bong’s virtues as a filmmaker, including his snaking storytelling and refusal to overexplain actions and behaviors, can here feel like evasions or indulgences rather than fully thought-out choices. There’s a vagueness to the film that doesn’t feel organic — as if, having created a powerhouse central character, he didn’t exactly know what to do with her. That said, his visual style and the way he mixes eccentric types with the more banal, like a chemist preparing a combustible formula, are often sublime, as is Ms. Kim’s turn as the mother of all nightmarish mothers, a dreadful manifestation of a love so consuming it all but swallows the world.
“Mother” is rated R (Under 17 requires accompanying parent or adult guardian). Bloody violence, intimations of depravity.
MOTHER
Opens on Friday in New York and Los Angeles.
Directed by Bong Joon-ho; written by Park Eun-kyo and Mr. Bong, based on a story by Mr. Bong; director of photography, Hong Kyung-pyo; edited by Moon Sae-kyoung; music by Lee Byeong-woo; production designer, Ryu Seong-hie; costumes by Choi Se-yeon; martial arts by Jung Doo-hong and Heo Myeong-haeng; produced by Moon Yang-kwon, Seo Woo-sik and Park Tae-joon; released by Magnolia Pictures. In Korean, with English subtitles. Running time: 2 hours 9 minutes.
WITH: Kim Hye-ja (Mother), Won Bin (Yoon Do-joon), Jin Goo (Jin-tae), Yoon Jae-moon (Je-mun), Jun Mi-sun (Mi-sun), Song Sae-beauk (Sepaktakraw Detective) and Moon Hee-ra (Moon Ah-jung).