domingo, 20 de febrero de 2011

DEL CAMINAR SOBRE HIELO. WERNER HERZOG. (fragmentos)


Munich- Paris. Del 23 de noviembre al 14 de diciembre de 1974. Diario de viaje.

Domingo 8 de Diciembre.

Aquí, por pura desidia, se mata la tierra. Los niños juegan alrededor de la iglesia. La noche me ha congelado. Un anciano cruza el puente, no advierte que alguien lo esta observando, anda muy despacio, dando pequeños pasos trabajosos y vacilantes, sumido en sus reflexiones. La muerte va con el. Todo es penumbra. Grandes nubarrones: no hará buen tiempo. El matrimonio de Till se celebró en la montana, todo estaba cubierto de nieve y tuve que empujar a la abuelita hasta la cima. Desde arriba, Erika nos gritó que permaneciéramos sentados donde estábamos. Le conteste, en primer lugar, que no estábamos sentados, y luego, donde sentarse en medio de tanta nieve. Una oveja esquilada, atlética, que se había extraviado en la calle del pueblo vino hacia mi en la dudosa luz del alba, me obsequió con un balido y volvió a partir con su trote elástico. Ahora que esta amaneciendo comienzan a cantar los gorriones. Ayer el pueblo era indolente como una oruga cuando hace frío. Hoy, domingo, se ha acurrucado en su capullo. La helada ha hecho reventar las lombrices que no han conseguido cruzar la carretera asfaltada. Bajo los tejadillos de uralita acecha la soledad pronta a saltar.

Anduve sobre un alud de nieve mojada, al comienzo no me di cuenta. De pronto hubo un extraño movimiento de reptación en toda la pendiente, el suelo parecía esfumarse bajo mis pies. Que reptar? Que silbar?, me pregunte, Una serpiente? Y entonces toda la ladera se puso a reptar y a silbar conmigo encima. Mucha gente había tenido que pasar la noche en un estadio, y las gradas en las que dormían apretados unos contra otros eran tan rígidas que se produjeron verdaderos aludes humanos en vertiginoso descenso. No pude sujetarme a nada y acabe a orillas de un arroyo lejos de Poissons. Podía incluso ver su fuente originaria. Este arroyo, me dije, te llevara hasta el Marne. Ya había oscurecido cuando pase el Marne, en Joinville. Cruce primero el canal, luego el río que arrastraba en su corriente aguas maculadas de nieve. Al pasar ante una casa la televisión transmitía una competición de esquí. Donde voy a dormir? Un sacerdote español decía misa en ingles defectuoso. Cantaba desafinado en un saturado micrófono, pero detrás de el la pared de piedra estaba recubierta de hiedra. Unos gorriones hacían un ruido infernal....estaban tan cerca del micro que no se entendía nada de lo que decía el sacerdote. Los gorriones habían sido amplificados miles de veces. Entonces, una pálida muchacha se desmayó en la escalera, y murió. Le frotaron los labios con agua fresca, pero ella escogió la muerte.

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