miércoles, 4 de enero de 2012

PARK CHAN-WOOK. “UN GENIO SUELTO”.


Magdiel Aspillaga.

No recuerdo exactamente cuando fue que vi por primera vez el trabajo del cineasta de Corea del Sur, Park Chan-Wook. Su nombre me llegaba a través de catálogos, algunas reviews y la novedosa semblanza de que el cine de Corea del Sur se estaba convirtiendo en uno de los mejores del mundo. Comenzaba a descubrir el cine asiático y a fascinarme cada vez más con él: los chinos Zhan Yimou y Chen Keige, el cine japonés de horror y su maestro contemporáneo Takashi Miike, el hongkones Wong Kar Wai, los hermanos Pham y otros muchos. Primero de Corea del Sur conocí “Tale of two sisters” de Jee-Woon Kim y después las películas de Kim Ki-Duk, solo me faltaba el protagonista de este texto.
No fue hasta algunos años mas tarde que compré su más famosa película: “Old boy”, la primera cinta de su famosa “Trilogía de la venganza”. En lo particular me fascinan demasiado algunas trilogías y otras que yo mismo suelo agrupar como: La trilogía de la vida de Pasolini, “Azul”, “Blanco” y “Rojo” de Kieślowski; “La aventura”, “El eclipse” y “La noche” de Antonioni; “Elephant”, “Last days” y “Gerry” de Gus Van Sant; “Stalker”, “Nostalgia” y “Sacrificio” de Tarkovski.
La Trilogía de la venganza de Park Chan-Wook se constituye de las cintas: “Old boy”, “Lady vengeance” y “Sympathy for vengeance” (mi preferida). Como indica su nombre la venganza es el tema central de estos filmes donde el cineasta transita por el amor, la culpa, la redención, el cuestionamiento de la relaciones humanas. El cine de Park Chan-Wook es genialmente “extremo”, extremo en violencia, en pasión, en entrega y lucha individual de sus personajes que por lo general están atormentados por conflictos que surgen de sus ideas morales, la moral y los preceptos del ser humano contemporáneo. Son filmes sensuales, sangrientos. La venganza en esta trilogía no abarca la sencillez argumental a lo Charles Bronson de un protagónico que trata de vengar el daño causado por el mal, la venganza ahora viene de la propia venganza, viene de la redención que se convierte en otra a su vez como serpiente nefasta que se muerde la cola.
Graduado del departamento de Filosofía de la Universidad de Sogang, decidió saltar a la realización cinematográfica (según cuenta el cineasta) después de ver “Vértigo”, por lo que no es raro que su cine esté marcado por un fino humor con fuertes influencias de Hitchcock y del también incomodo Polanski. Park Chank Wook absorbió a los maestros genialmente convirtiendo su cine en una obra llena de referencias y citas y a su vez totalmente original, posmoderna, contemporáneo, arte sin tabúes, sus filmes son piezas que se convierten en clásicos instantáneamente. Su “Thirst ”, a mí gusto es la mejor película de vampiros que se haya realizado jamás. Se unen en ella lo mismo el “Drácula” de Copolla, el “Nosferatus” de Morneau, “El Baile de los vampiros” de Polanski que las cintas de John Carpenter.
Este texto surgió cuando vi una de sus primeras cintas “Joint security area”. La película cuenta la historia de dos grupos de soldados de ambas coreas en la zona fronteriza que divide el norte del sur y como contrarios a lo establecido ambos grupos hacen amistad en lo que realizan peligrosos encuentros que terminan en una sangrienta tragedia. Es interesante el contraste entre el norte y el sur a todos los niveles pero si se quiere valorar la libertad política y avance de pensamiento de un país sola hay que mirar su cine, mirando el casi inexistente cine de Corea del Norte y el excelente de la Corea del sur podemos ejemplificar esta idea. “Joint security area”, no es exactamente una película política ni sobre el conflicto de las dos naciones o de una nación separada por las ideologías políticas, pienso es un filme sobre la amistad, la tolerancia y lo absurdo por momentos del odio como aberración del ser humano, una película bella, de una belleza descarnada, de un lirismo agresivo y genial como el de su creador.
No explico las razones por las que considero genial a Park Chan Wook solo mi criterio personal y mi gusto, pero reitero la recomendación de ver su cine por lo sublime y enigmático del mismo, un creador real y coherente de una país que por momentos se me hace lejano y otros demasiado presente cercano, sensitivamente próximo.

La cinta “Three extremes” es un largometraje compuesto de tres cuentos, el primero del hongkones Fruit Chang, el segundo de Park Chan-Wook y el tercero de Takashi Miike. Excelente festín de violencia, drama, humor y cine del mejor.

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