miércoles, 26 de mayo de 2010

HERZOG, EL ÚLTIMO ROMANTICO.


M. Aspillaga

Acabo de comprar una caja de la colección Essentials director series, con dos documentales del polémico y conocido director aleman Werner Herzog. Se trata de los trabajos “The White Diamond”(2004) y “Wheel of time” (2003), dos documentales que no conocía. Me maravilla revisando la filmografía del maestro alemán, la cantidad de trabajos documentales que el mismo tiene, se podría decir que Herzog es tan o mas documentalista que realizador de ficción, y lo interesante que percibo a través de estos dos trabajos es como el realizador continua mostrando héroes románticos, utopías, destinos románticos envueltos en exotismos y belleza natural y sobretodo la “fe” como uno de los móviles mas fuertes del ser humano a lo largo de toda su existencia. Durante una época de su vida Herzog fue un católico ferviente, religión de la cual se alejo tiempo después, hubo de recorrer varios lugares del mundo convencido de que la fe y la creencia mas allá de lo racional, mueve montañas y el espíritu herzogniano esta basado en esta máxima todo el tiempo, quizás en los últimos tiempos mucho mas escéptico y pesimista.
Los últimos trabajos de Herzog toman una cierta distancia sobre el romanticismo y la utopia a diferencia de los primeros de su prolífica carrera. Ya había visto “Grizzly man” aquel documental sobre el personaje que quiso vivir con los osos en Alaska por un exceso de amor a la naturaleza, razón por la cual perdió la vida a manos de uno de los fieros animales. El viaje como medula dramática y los lugares exóticos son punto clave en la obra del cineasta. En “White Diamond” sigue a un “singular” ingeniero aeronáutico quien pretende probar su ultimo invento, un globo aerostatito, sobrevolando la profunda y misteriosa selva de Guyana. El anhelo de Graham Dorrintong, el mencionado aeronauta se nos hace compartible y Herzog nos pone a dudar a medida que avanzamos en la milenaria empresa de alcanzar los cielos, si se trata del delirio de un demente o de una bella intención. Como espectador de la obra de Herzog, todo el tiempo en mi experiencia anterior me he visto en esta frontera entre el delirio y la utopia. No quiero adelantar mas sobre el documental porque todo factor sorpresa en el mismo es determinante (no pude levantarme del asiento durante la hora y media que duro) solo quiero mencionar que se uno se vuelve testigo junto con el realizador y el delirante ingeniero en el viaje por exóticos paisajes, un viaje a la belleza, en el sentido literal de la palabra, la realización de las utopías (Fiztcarraldo), y la selva que para Herzog significa obscenidad y misterio nuevamente de escenario. La selva de Guyana y sus pobladores los cuales llaman al globo que los sobrevuela el “Diamante blanco”, se muestran llenos de un misterio y misticismo cargado de historias, anhelos de sus pobladores y mitología, nos muestra no solo lo exótico del paisaje con las exuberantes vistas y vericuetos que hace la cámara sino también lo remoto y autentico de una cultura desconocida para el occidente y que tiene su base en la naturaleza y la belleza pura. Alejo Carpentier definiría muy bien este documental como un material sobre lo “real maravilloso” latinoamericano. Ya en otro texto sobre Herzog mencione que los paisajes y entornos son escenarios determinantes en cada uno de sus trabajos ya sean ficción o documentales, la hostilidad y lo desconocido de la naturaleza forma una belleza “singular” en la filmografía del creador.

Esta misma idea la búsqueda de la realización personal a través de la fe y la belleza pura que nos puede brindar la naturaleza parecen ser temáticas que repite en su “Wheel of time”, una aproximación a la cultura budista con entrevistas al propio Dalai Lama. Este segundo documental de la caja, nos muestra la peregrinación de miles de personas, fervientes seguidores de la fe budista, hacia el sitio donde se muestra el mándala conocido como la rueda del tiempo. Herzog nos lleva a conocer de cerca el universo budista y de la religión, nunca antes había visto imágenes tan impactantes y nuevas sobre la cultura budista y en este caso sobre el sitio de peregrinación, Dharamsala, ciudad ubicada al norte de la India y refugio de los tibetanos. Para el que se amante de este tipo de temática sobre las religiones asiáticas no se lo pueden perder.
La cámara en ambos materiales se muestra totalmente libre y en mano, como testigo de cada uno de los entornos los sigue como un protagonista más. Herzog es el propio narrador en off como acostumbra a hacer en sus documentales.

Tengo dos momentos preferidos en cada trabajo, en “White Diamond” me fascina la parte en que la cámara sigue a uno de los ayudantes del aeronauta, un habitante local el cual despues de enseñar una hierba medicinal, se introduce por extrañas cavernas bajo horribles alaridos que no sabemos exactamente que los puede estar produciendo, la cámara camina junto a el y atravesamos profundos vericuetos llenos de vegetación, humedad, y misterio. En “Wheel of time” la secuencia en que llegan varios camiones cargados de peregrinos de diversas partes de Asia dispuestos a seguir a pie un largo trecho hasta el lugar final de la peregrinación y todo este momento en que la cámara los sigue, mostrando delirantes momentos. En ambos materiales ( y esto es algo típico de Herzog) nos trasladamos a puntos del planeta desconocidos para una gran parte de la cultura occidental, seres humanos diversos, en entornos totalmente diferentes a nuestro conocimiento pero con un objetivo igual, la búsqueda de la realización personal y la felicidad a través de la fe y el sueño romántico de las utopías.




2 comentarios:

Natalia dijo...

Tu buen gusto me lleva de la mano al cinema mas cercano, y haces que sea parte de tu buena coleccion, ya conocia este polémico y conocido director aleman Werner Herzog.pero no sabia de Grizzly man, ese exceso de amor a la naturaleza, de ese joven que quiso vivir con los osos en Alaska razón por la cual perdió la vida a manos de uno de los fieros animales, me ha dejado impresionada, que hoy mismo lo buscare
Gracias Artesano maravilloso Blog

Rodobaldo Batista dijo...

Tampoco sabia que el documental del hombre que murio comido por un oso era de Herzog, estos dos se ven buenos. Buen texto y como siempre este blog me enseña mas y mas de cine. Saludos.