viernes, 14 de mayo de 2010

LA NUEVA OLA DEL CINE CUBANO-AMERICANO


Por Sergio Giral

El cine cubano-americana comenzó años atrás cuando cineastas como León Ichaso y Orlando Jiménez Leal realizaron “El Super”, un retrato de la vida de una familia cubana en le exilio de New York; el director de fotografía y de cine Néstor Almendros filmó el documento más importante sobre la homofobia bajo el régimen de Cuba, “Conducta Impropia” y junto a Jorge Ulla el documental sobre el presidio político cubano “Nadie escuchaba”. Estos realizadores y sus obras son el fundamento teórico y práctico de la expresión cinematográfica en el exilio. Desde entonces otros cineastas han continuado la producción de cine en el exilio, tanto de Miami como del resto del país. Con grandes esfuerzos y sacrificios económicos han establecido una corriente estética independiente que poco a poco se ha ido aglutinando en lo que hoy se puede considerar la nueva ola cubano-americana. Son varios los realizadores cubanos que a mi parecer integran esta nueva expresión fílmica : “Balseros” de Carlos Bosch y Josep Maria Domènech ,“Cercanía” de Rolando Díaz , “Celia, The Queen”, de Joe Cardona y Mario de Varona“ y más recientemente “Memorias del Desarrollo” de Miguel Coyula, “Neuralgia” de Magdiel Aspillaga y Danny Jacomino, “Dos Veces Ana”, de Armando Dorrego y mi propia cosecha y otros más, que omito por falta de información y propongo abrir en este un espacio para reconocimiento de los mismos.
En un principio prevaleció la temática del exiliado y sus sentimientos: la fractura de la familia por motivos políticos, la angustia existencial al abandonar el país natal, las manipulaciones del régimen contra la población y el individuo; la huida; la distancia; la memoria. Poco a poco y de forma accidentada e independiente estos cineastas crearon una base temática que permitiera una nueva forma de abordar el tema desde otros ángulos. El ojo que observa el medio que lo rodea; sus peculiaridades y como estas inciden en ellos. Toda expresión de este tipo sea más directamente política o no, es una interpretación de la vida en el exilio, que permite gracias a la democracia americana expresar libremente las ideas, incluyendo a aquellas que puedan provocar elogios o repudios en el exilio cubano
Para salvar distancias entre logros y aciertos técnicos y estéticos de estos realizadores prefiero en este primer encuentro remitirme a las condiciones generales en que estos films han sido realizados siguiendo el modelo de los cineastas independientes americanos, que lleva implícito el sacrificio económico personal, préstamos bancarios, hipoteca de residencias o simplemente dinero de bolsillo y sobre todo extensos períodos de pre, filmación y post-filmación. Este cine independiente hace gala a su nombre ya que solo responde a los intereses de comunicación del realizador no sujeto a compromisos con estudios cinematográficos, empresas o gobiernos. Es un verdadero espacio de libertad artística e intelectual que el director y su equipo realiza de acuerdo a sus necesidades de expresión individual.
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