sábado, 22 de mayo de 2010

Humberto Solás; ¡Una gardenia Mamá, dáme una gardenia! (Primera parte)



Por Sergio Giral

A diferencia de realizadores como Tomás Gutiérrez Alea y Julio García Espinosa que estudiaron en el Centro Experimentale di Roma y fueron influenciados por el cine italiano, Humberto Solas lo estuvo desde su más temprana edad en que los devoraba en cine-clubs o el cinematógrafo Capri que presentaba 3 films europeos diarios. Humberto nace en una familia de tradición obrera, que en ocasiones sufrió carestía y creció en la Habana Vieja, que para él representó un reducto de inspiración rodeados por translúcidos medio puntos, balcones de arabescos y amplios zaguanes donde crecía la memoria de una una ciudad encantada. Pero los avatares de la historia a veces truncan los sueños y a la edad de 14 años se une a la lucha urbana clandestina contra Batista. Su pasión política no disminuyó la pasión por el cine y a la creación del ICAIC fue uno de los primeros jóvenes en incorporarse. En los primeros años de nuestro desarrollo como cineastas los directores en potencia hicimos cortos y documentales que realmente fueron nuestra escuela. Humberto realiza “Minerva traduce el mar” un cortometraje de arte y danza con la talentosa ballerina Irma Obermayer, “El Retrato”, “El Acoso” y otros ensayos que finalmente lograrían su personalidad creadora. Sus inquietudes artísticas y gusto por el melodrama lo llevaron a Italia, donde llega a conocer a Bertoluchi y seguir de cerca a su gran admirado maestro, Luchino Visconti. A su regreso a Cuba, traía consigo una carga artística e intelectual que competía con otros directores de su misma generación. Recuerdo que hablábamos por horas de las estrellas de la pantalla italiana y nos regocijábamos al descubrir gustos comunes; Silvana Mangano era la preferida y le seguía Alida Valli, Lucia Bosé, Anna María Ferrero y otras tantas. Siempre tuvo preferencias por los personajes femeninos, encontraba en ellos una mayor posibilidad de explotar el melodrama y llevarlo a los extremos que la naturaleza femenina permite. Huérfano de padre y formado por su madre Rosa y su hermana Elia no es de extrañar que perciba a la mujer personaje central de la sociedad. Así nació “Manuela”, 1966, un cortometraje que sería hilvanado en un largometraje. En este su primer film dramático Humberto demuestra su talento creativo y el buen manejo de la dirección de actores. “Manuela” está influenciado por el neorrealismo italiano y lo prueba su selección de una verdadera mujer de campo, Adela Legrá, para protagonizar a una campesina guerrillera. La calidad de este corto de 40 minutos de duración mereció que fuera exhibido independiente del proyecto inicial.



Humberto era de una personalidad atractiva para sus preferidos y difícil de asir para otros por su sentido de la privacidad. Evitaba la vida de farándula y fiestas y consumía la mayor parte de su tiempo entre el cine y la literatura. En muchas ocasiones su long time companion, el editor Nelson Rodríguez, era su comunicador y así sabíamos cuales eran sus nuevos proyectos e ideas en general.

("Lucia" 1968.)

“Lucía” fue el gran salto de Humberto al largometraje y a su más merecida fama. En esta obra exprime sus sentimientos nacionales y demuestra maestría en el manejo de su historia y cultura. No me extraña que el primer episodio de Lucia esté influenciado por “Senso”, de Luchino Visconti, ya que este era su film de cabecera. Nadie más cercano a Alida Vali que Raquel Revuelta. Su visión de la guerra de independencia contra el poder colonial español está envuelto en la elegancia de una sociedad refinada y rebelde a la vez, como Lucia cuando grita en un arrebato pasional “Mamá, dame una gardenia” y finalmente clava un puñal al amante traidor y enemigo de su patria, en una transposición del melo operático italiano al verdaderamente cubano. En el segundo episodio retrata una Lucia lánguida y regresa al tema de la rebeldía nacional, esta vez contra el dictador Machado. El tratamiento nostálgico de su protagónico, Eslinda Nuñes, está envuelto en el romanticismo de una nueva sociedad en busca de su identidad. Curiosamente aquí encuentro mayor inspiración en un Michelangelo Antonioni y una Lucía Bosé de aquella época. Con Lucia 196.., Humberto regresa al neorrealismo de Manuela con una fuerte presencia de Stromboli, el film de Rossellini con Ingrid Bergman y explota nuevamente la espontaneidad actoral de Legrá, apoyada en el primer actor, Adolfo Llauradó. “Lucia” fue un triunfo para Humberto, pero no del todo, ya que se enfrentaría a otra realidad con su próximo proyecto, “Hojas”, más conocido por su título de distribución “Un día de noviembre”. Entre los muchos films prohibidos, trucidados (o simplemente escondidos, como expresa Miñuca Villaverde en mi documental, La Imagen Rota), “Hojas” es un film de los elegidos. Basado en una experiencia autobiográfica el personaje visita antes de morir a sus compañeros de la lucha clandestina contra Batista en busca de una respuesta al nuevo orden. En una de las escenas claves un personaje trata de violar a una joven, interpretado por la bailarina Nora Flavia, y sufre el desencanto de su impotencia sexual demostrando así las limitaciones del machismo. El film expone como ningún otro las verdaderas inquietudes de Humberto sobre el individuo y su relación con la nueva sociedad. Estas reservas y el escepticismo que “Hojas” propone al régimen y sus planes de construir al Nuevo Hombre no fueron recibidos con buen agrado y el film engavetado por varios años, hasta que fue reeditado bajo una estricta supervisión oficial, que dejaba de “Hojas” unas tímidas hojarascas.
Durante los años 70 de triste dominación dogmática, Humberto realiza cortos dramáticos musicales. “Cantata de Chile”, tema histórico basado en una pieza musical del compositor Leo Brouwer, que relata la cruenta huelga de los portuarios de Iquique, en Chile 1907. Simparelé (1974), otro musical en la voz de la cantante haitiana, Marta Jean-Claude, recoge el sentimiento de una isla condenada después de haber sido la primera emancipada en America. Seguido por Wifredo Lam (1979), dedicado al gran pintor cubano y que reafirma la identidad nacional de Humberto.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Este texto es revelador de muchas cosas que no conocia de Humberto Solas, muy bueno, gracias Giral por estas clases de cine e historia.

Jose A.

RODOBALDO dijo...

Pienso que el poder cubano Jose A, ha mostrado una imagen deformada de sus intelectuales, una imagen externa y superficial, el verdadero Solas fue ignorado y llevado a la oscuridad por estos turbios represores, esta magnifica sintesis de S Giral sobre el cineasta cubano es elocuente y profunda, muestra tanto verdades historicas como desglosa el imaginario estetico de este gran hombre de cine cubano. Esperamos con ansias la segunda parte de este texto, gracias por un espacio de confluencia y debate estetico y artistico tan bueno como este, todos los dias aprendo de cine y no me habia dispuesto a dejar comentarios.

La alcancia del artesano dijo...

Gracias a todos por estos comentarios y los de escritos anteriores y por todo lo que dicen de positivo sobre el blog. El 24 sale la segunda parte de este articulo sobre Humberto Solas, estoy de acuerdo que Sergio hace aproximaciones muy interesantes y reveladoras sobre la figura de Humberto Solas. Saludos.

Anónimo dijo...

Excelente, humano y vivo.......honor a quien honor merece.....

Mario Crespo dijo...

Qué grande Humberto, Gracias Sergio!

Anónimo dijo...

!Bien en recordar a este maestro del cine y la cultura cubana, gracias a Sergio Giral por este profundo escrito, sentimental e historico!

Sergio F dijo...

Humberto es,fue y sera el gran Director,el humanista,el creador,el amigo sincero y consecuente consigo mismo hasta el final,creo que en todos los aspectos ha alcanzado la INMORTALIDAD,gracias humberto por tus ensenanzas,hasta pronto


Serrgio San Pedro (Productor ICAIC)