miércoles, 19 de mayo de 2010

LA NEURALGIA DE UN BOLERO


Por Yoan Vega

Mashenka la dura llegó a la habitación donde, si hubo una mesa, tenían que haber algunas sillas. No comprendía porque en estos tiempos alguien invitaba a varias personas a darse cita en una casa a media luz con una sala prácticamente sin muebles. Le invadió una duda que consumió en un cigarro mientras se veía reflejada a sí misma en un espejo imaginario.

El timbre trajo consigo la segunda duda de este encuentro, trató de imponerse a sí misma una ausencia en la negación a abrir la puerta.

“Los días son como la lluvia”, se dijo, mientras miraba a la ventana sin mirar, sin darse cuenta de que tenía frente a ella, el segundo visitante que en forma fantasmagórica desplazaba su vestido negro.

“Somos mas?” preguntó mientras le daba su mano fría e irreal.

“No vas a preguntar mi nombre?” Replicó evadiendo el mar de terror que producían sus ojos. “Yo lo sé, lo sé todo pero no logro visualizar las otras piezas.” Las otras piezas formaban un alfabeto que sin guía iba moviéndose como ideas en las cabezas de los espectadores de esta escena .Si es que había alguno detrás de las cortinas o en el baño o si simplemente somos nosotros en una sala a través de dos nauseabundos seres.

Lili llegó apresurada al ensayo en la locación que decía el papel, era un ensayo casi a ciegas, como alguno que habria tenido en su vida, no sabía tampoco cual era el objetivo de una cita con seres y personajes en lo mas absurdo de una noche lluviosa.

Las luces de la sala se encendieron pero nadie se presentó, seguían intactos en el mismo estado de siempre, en el que no mirar era un refugio ante el hastío de vivir.

Se unieron a su silencio otros que fueron llegando a medida que el vacio se iba disipando, cada uno le regaló un pretexto la soledad que ya no se hacía tan larga. En la misma habitación se encontraban ahora una actriz, un escritor, una travesti, un fantasma, una mujer sola que se
baña en las mismas ropas de su pasado y un niño que busca su identidad en una linterna.

La neuralgia de un bolero no se puede identificar, es un punto en el que las notas musicales chocan con lo más profundo de una voz.

Las ventanas de la casa se abren pero no llega el día, quizás nunca llegue pero al menos nos quedamos en este punto de partida donde el reconocer que vivimos nos hace menos vulnerables Ellos están allí pero cada uno de nosotros somos también ellos.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Tremenda interpretacion de la pelicula, buen escrito, tiene la misma energia que el filme, bravo.

J.A

YoYi dijo...

. Mis miedos son también mis esperanzas.

Anónimo dijo...

Asi es Yoyi, el miedo es nuestro eterno acompañante y consejero, buen escrito poetico el de hoy, muy bien Yoan.

Rosy.

Anónimo dijo...

No tube la oportunidad de asistir al estreno de la pelicula,pero oi muy buenas criticas de personas no muy faciles para dar buenos criterios.Si ademas provoca este tipo, tan atipico,de escritos...LA QUIERO VER YA.Detras de una buena pelicula siempre hay un buen director muchas felicidades y para el escritor de este articulo,solo una palabra ERES MAGNIFICO YOAN.QUIERO MAS
JUDITH

La alcancia del artesano dijo...

Gracias a todos por los comentarios y el apoyo a la pelicula, gracias Yoan por este texto, un saludo.